17/07/2012
(06:00)
Dylan Evans, exacadémico y consultor británico, ha pasado diez años de su vida entrevistando a jugadores de póker, de backgammon y de blackjack, examinando cómo toman decisiones y cómo logran manejarse en entornos de elevada incertidumbre. Obtener éxitos en ese contexto requiere habilidades especiales, asegura Evans, porque en ellos se está especialmente sujeto a la influencia del azar, porque se dispone de información muy limitada y porque las acciones de los competidores tienen como objetivo mucho más el engaño que la cooperación. Evans entiende que hace falta una clase de habilidad especial para lidiar con estas situaciones, la inteligencia de riesgo, que se basa en una ajustada valoración de posibilidades, en ser capaz de sacar el máximo partido a los datos escasos y, sobre todo, en medir bien nuestros límites.
Los jugadores se dedican a ganar dinero
En esa serie de entrevistas, cuyos resultados pueden leerse en Risk intelligence: How to live with uncertainty, Evans descubrió cualidades entre los jugadores muy alejadas de los estereotipos que solemos manejar. Entre la gente a la que observó está el equipo de blackjack que inspiró la película 21, de cuyos integrantes aseguraba que eran especialmente trabajadores y disciplinados. Asimismo, encontró en ellos cualidades intuitivas de primer orden, además de algunas habilidades inesperadas. Según Evans, cuando hablamos de jugadores solemos contemplar el lado más tétrico de la actividad, lo cual nos impide ver con objetividad todo lo que nos pueden enseñar. Así, asociamos de modo inmediato el concepto jugador con el de adicto, lo cual es como tratar de alcohólico a alguien que disfruta degustando un buen vino. Los jugadores expertos se dedican a hacer dinero, no a perderlo, y para ello, advierte Evans, necesitan perder la compulsividad propia del adicto. Su tarea principal es evaluar las oportunidades que tienen y eso implica también saber cuándo no apostar.
Otra lección interesante que podemos extraer de la experiencia de los jugadores reside en la forma de afrontar el éxito y el fracaso. Mientras que los perdedores sienten un chute de adrenalina cuando ganan y no se muestran demasiado dolidos cuando pierden, los profesionales no obtienen una gran recompensa emocional cuando se llevan el primer premio, pero sí odian perder, y para evitarlo evalúan constantemente sus decisiones. El placer que obtienen de su triunfo es, pues, de tipo cognitivo y es producto de su aprendizaje continuo.
Manejar bien los tiempos, clave del éxito
Esa capacidad de análisis constante les lleva también a saber cuándo tomar una decisión. Muchos de los grandes errores que sufrimos en nuestra sociedad provienen precisamente de llevar a efecto las medidas en un instante erróneo. En un entorno de incertidumbre, es muy probable que si esperamos para tomar una decisión a manejar la cantidad de información adecuada, sólo consigamos paralizar toda iniciativa. En otras ocasiones, por el contrario, la impaciencia por actuar lleva a tomar como buena cualquier respuesta, lo que a menudo conduce a grandes errores. Los jugadores profesionales saben manejar bien los tiempos, y eso es gran parte de su éxito.
Se olvidaron de la intuición en favor de la ciencia, lo que nos llevó a esta gran crisis
Y todas estas cualidades eran propias de los viejos banqueros de inversión. Según Evans, en 1970, Wall Street estaba literalmente lleno de jugadores, inversores muy aficionados al póker, al backgammon o al bridge. Una década después comenzaron a ser reemplazados por una nueva ola de banqueros, a los que no les gustaba el riesgo y que despreciaban el juego, y ese fue el principio del fin. Las decisiones comenzaron a tomarse a partir de las fórmulas que aportaban científicos y matemáticos, y de las que decían que eran lo suficientemente seguras como para evitar todo riesgo. Se olvidaron de la intuición en favor de la ciencia, lo que les llevó también a realizar apuestas demasiado comunes. Los jugadores saben (y los inversores del pasado también) que para hacer dinero, había que ir en sentido contrario a lo que la mayoría de la gente esperaba, mientras que los actuales gestores prefirieron tomar caminos demasiado transitados.
Ser conscientes de nuestros límites
Sin embargo, estos modelos matemáticos y estas nuevas perspectivas no lograron evitar el riesgo, como prometían, sino que nos introdujeron en una otra clase de incertidumbre, cuyo mal manejo terminó causando esta enorme crisis, asegura Evans. Tanto las perspectivas antiguas como las nuevas podían llevar a escenarios catastróficos, cada una por un camino, pero los gestores actuales no quisieron siquiera contemplar esa posibilidad.
Y este es el gran error a evitar, apunta Evans. La inteligencia del riesgo presente en los jugadores no sólo tiene que ver con el conocimiento correcto de los hechos y con una comprensión adecuada sino fundamentalmente con ser conscientes de nuestros límites y de los de nuestro saber. Y en eso, argumenta Evans, sí que se ha fallado estrepitosamente.
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
3jdexposito 27/07/2012 | 22:57
La supuesta "Ciencia" a la que se refiere el artículo no es tal. Se hace pasar por Ciencia, usa matemáticas, usa fórmulas, y parece que sea Ciencia, pero no es más que basura.
Recomiendo leer "Un matemático invierte en la Bolsa", del prestigioso matemático y divulgador John Allen Paulos, quien después de perder un dineral en Bolsa, decidió investigar si realmente había algo tras el Análisis Técnico, Ondas de Elliott, etc. ¿Conclusión? El Emperador está desnudo.
http://www.amazon.es/Un-matem%C3%A1tico-invierte-bolsa-Metatemas/dp/8483109700
2sunny 17/07/2012 | 14:00
Que me dice? todos estos lo que son es unos vividores, unos vagos y unos ineptos. Desde la década de los 80 se ha venido sustituyendo en todo el sistema a la gente hábil, con curriculum y experiencia por memos de mastercillo y escuelilla de negocios [ponga usted el nombre que quiera que mas da], ambiciosos, trepas, amantes del dinero rápido. Pero los trepas que llegaban arriba se rodeaban de los mas ineptos para que no les hiciesen sombra y ahí está el problema.
El sistema entero esta podrido, repleto de ineptos sin escrúpulos.
A jorobarse, a no ser que los desalojemos. Pero no parece que llevemos ese camino
1Mackie Messer 17/07/2012 | 13:17
como dice la canción..
You got to know when to hold 'em, know when to fold 'em,
Know when to walk away y know when to run.
You never count your money when you're sittin' at the table.
There'll be time enough for countin' when the dealin's done
Blog colaborativo de la redacción de El Confidencial en el que analizamos las últimas novedades del entorno de las ciencias sociales. También acogemos las opiniones de pensadores, sociólogos y politólogos, que analizan la actualidad del entramado social.