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I. Gil
11/07/2012
(06:00)
Tras varios días de camino, hoy llegará por fin a Madrid la llamada Marcha Negra de los mineros españoles, que se dirigirá a las once de la mañana de la Plaza de Colón a la sede del Ministerio de Industria. La minería, uno de los trabajos manuales más comunes, y más duros,de los dos últimos siglos, ha sido un caldo de cultivo frecuente para canciones populares sobre la vida en la mina y los problemas que ella acarreaba. El lunes, Víctor Manuel, uno de los cantantantes que más se han relacionado con el movimiento, participó en un concierto homenaje a los mineros en el colegio Rosa Luxemburgo. Pero no todo son canciones reivindicativas, sino que también hay espacio para temas más ligeros o irónicos, como es el caso de la americana Loretta Lynn, nuestro Antonio Molina o los enanitos de Blancanieves.
Quizá el gran himno de los mineros asturianos (y españoles por extensión), una canción tradicional que recuerda uno de los accidente que tuvo lugar en el Pozo María Luisa, una explotación de hulla que aún sigue abierta en Ciaño, un municipio de la localidad de Langreo. La canción cuenta la historia de un hombre que, manchado de sangre (de ahí la camisa roja) relata a su mujer Maruxina el accidente que ha tenido lugar en la mina y en el que han fallecido cuatro de sus compañeros.
También es conocida como Santa Bárbara Bendita, ya que dicha santa es la patrona de los mineros. En realidad, surge a partir de una balada tabernera llamada O andar miudiño, cuya letra fue cambiada para reflejar los problemas de los mineros del carbón, aunque no se conoce cuál fue su origen exacto, ya que los accidentes se han sucedido en el tiempo.
Cuando en 1937 la pareja de compositores de Disney Frank Churchill (música) y Larry Morey (letra) tomaron una composición de Robert Schumann para piano como principal inspiración del himno que los enanos de Blancanieves (David Hand) cantarían felices en su labor diaria, no podían sospechar que se terminaría convirtiendo en una de las canciones más célebres de la historia del cine de animación.
Aunque pueda parecer una canción ligera, algunos artistas como Tom Waits han sabido sacar a la luz lo tenebroso que late debajo de ella: la versión del heterodoxo cantante de Pomona se encuentra punteada por ruidos de cadenas, ritmos industriales y la inconfundible y cazallosa voz del autor de Bone Machine (1992).
Registrada por primera vez a mediados de los años cuarenta, a pesar de haber sido atribuida tradicionalmente a Merle Travis (cuyo padre trabajó en las minas toda su vida), no se trata de una composición suya, sino de George S. Davis, un minero de las montañas de Kentucky que cuenta su experiencia en este pegadizo tema. No se convertiría en un éxito hasta que en el año 1955 fue registrada por Tennessee Ernie Ford, y llegó al número uno en la lista de Billboard.
En los últimos años ha vuelto a ser registrada por artistas de rock como Tom Morello o The Dandy Warhols. Más irónica que Dark As A Dungeon, en ella se pueden oír los versos “cargas con dieciséis toneladas y ¿qué obtienes? / Un día menos y más deudas. / San Pedro, no me llames porque no puedo ir / Debo mi alma al tendero”.
Sin lugar a dudas la canción sobre minería más conocida de nuestro país. Antonio Molina (Malaga, 1928 – Madrid, 1992) llegó a lo más alto de su carrera con esta canción, que formó parte de la película Esa voz es una mina (Luis Lucía, 1955), recordada tan sólo por la popular tonadilla. En el film Antonio Molina interpreta a Rafael, un minero con afición por el cante que alegra las duras jornadas laborales de sus compañeros con su prodigiosa voz. La película se rodó en una mina real, y operativa, de Puertollano. Y en la letra, Molina, que era de origen muy humilde, canta otra vez sobre las penurias de los mineros: “Yo no maldigo mi suerte porque minero nací/ y aunque me ronde la muerte no tengo miedo a morir”.
Aunque hoy en día solemos asociar la minería con las regiones del norte de España, se trata de una actividad que estuvo presente también en todo el sur peninsular. En la sierra minera de Cartagena-La Unión, en la Región de Murcia, la apertura de yacimientos mineros en el siglo XIX atrajo a miles de mineros andaluces. Con ellos llegó también el flamenco y, de hecho, se desarrolló en la zona todo un nuevo palo, difícil y hondo, conocido como “la minera” o “cante de las minas”, que abordaba en sus letras los sufrimientos de los trabajadores de la zona.
La minería siguió presente en la zona hasta los años 80, cuando debido a la crisis internacional y el agotamiento de los yacimientos se produjo el cierre definitivo de las explotaciones. Hoy en día se sigue celebrando en La Unión el festival de flamenco Cante de las Minas, uno de los más veteranos y prestigiosos de España. En el vídeo, Antonio Piñana, uno de los primeros cantaores de mineras, y quizás el más célebre, interpreta una de ellas acompañado de su hijo a la guitarra, en el primer festival de Cante de las Minas que se celebró en 1961.
Víctor Jara – La canción del minero (1962)
El reivindicativo cantautor chileno Víctor Jara tampoco perdió la oportunidad de homenajear a los trabajadores del sector en su país con Canción del minero (Minero soy / A la mina voy / A la muerte voy/ Minero soy), que grabó con el conjunto folclórico Cuncumén. Una letra que no han dejado de versionar otros grupos en directo, como los rockeros Rage Against de Machine o la reconocida formación de folclore chileno Quilapayún. No en vano está canción se convirtió en una de las bandas sonoras de los chilenos durante los 69 días en los que el país permaneció conmocionado a la espera del rescate de los 33 mineros del pozo San José.
Allen Toussaint, célebre compositor y organista de Nueva Orleans, compuso esta canción para el vocalista Lee Dorsey, que por entonces tenía a The Meters como banda de acompañamiento. La canción, que vio la luz como single en 1966, fue un pequeño éxito que llegó hasta la octava posición de las listas estadounidenses. En 1981 la banda de new-wave Devo, hizo una versión de la canción, que más adelante fue incluida en la banda sonora de la película de dibujos Heavy Metal (Gerald Potterton).
Bajo un aspecto lúdico, y un ritmo juguetón, la letra esconde la verdadera tragedia de la minería: “Dios, estoy muy cansado / Cuanto tiempo va a durar esto / Cuando llega el sábado / estoy demasiado cansado para divertirme”.
Nacida en el pueblo minero de Butcher Hollow, Kentucky (o como se conoce irónicamente, “Butcher Holler”, es decir, “el grito del carnicero”), Loretta Lynn se convirtió a finales de los años sesenta en una de las grandes vocalistas de la música country gracias a canciones como la vacilona Don’t Come Home A-Drinkin’ (With Lovin’ On Your Mind), Fist City o esta autobiográfica Coal Miner’s Daughter, en la que reivindicaba el papel de su padre cuando cantaba “Estoy orgullosa de ser la hija de un minero / Nuestro trabajo era duro, nos caíamos de cansancio por la noche / Pero nunca pensé en irme de Butcher Hollow”.
La canción daría título precisamente al biopic que sobre la vida de la actriz realizaría en 1980 Michael Apted, con Sissy Spacek dando vida a Lynn. La cantante volvería al candelero en 2004, cuando Jack White de The White Stripes produjo su disco de retorno, Van Lear Rose (Interscope).
Víctor Manuel – El abuelo Víctor (1968)
La biografía del cantautor Víctor Manuel está estrechamente ligada al mundo de la minería. Su propio abuelo fue de los que bajó a picar a la mina y unos pocos meses antes de que falleciese le dedicó la canción El abuelo Víctor. Un triste himno y un emotivo homenaje extensible a todos los trabajadores de la minería, que como su abuelo Víctor, ‘arrancando negro carbón quemaron su vida’. En el extenso repertorio del de Mieres del Camino –localidad situada en plena cuenca minera– se encuentran otras canciones relacionadas con la minería, como La planta 14, en la que narra la muerte de tres trabajadores en el pozo, su interpretación de Traigo la camisa roja y Carta de un minero a Manuel Llaneza.
Compuesta por el cantante country Merle Travis, Dark As A Dungeon es uno de los grandes himnos mineros del folk americano, interpretado también por otros artistas como Bob Dylan, Willie Nelson o, como en el vídeo que se presenta a continuación, Johnny Cash, que la cantó en su célebre concierto en la cárcel de Folsom, donde advirtió a su revuelto público antes de comenzar la canción que no debían reírse. Por supuesto, el lugar tan “oscuro como una mazmorra” es una mina; concretamente, una mina de los montes Apalaches, donde nació gran parte de la música tradicional americana.
Se trata de uno de los retratos más crudos de la dureza de la vida en la mina, que arranca con los célebres versos: “No persigáis vuestra fortuna en una oscura y lóbrega mina / Se convertirá en un hábito y os calará los huesos / Hasta que vuestra sangre sea tan negra como el carbón”.
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COMENTARIOS
1mackie messer 11/07/2012 | 16:37
¿la noticia chorra del día al socaire del numerito de los imbéciles en la castellana?
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