Miércoles, 3 de julio de 2013

Los padres españoles somos los que más pegamos, y tenemos que cambiar

Rocío Mayoral 24/06/2013   (06:00)
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¿Pegaría usted a su hijo? No es esta una pregunta tan fácil de contestar como parece porque en el fondo, casi nadie desea hacerlo. Pero a pesar de los esfuerzos y buena voluntad de muchos padres lo cierto es que según parece, en España se sigue pegando mucho a los hijos

Estas al menos son las conclusiones de una reciente investigación realizada en el marco del gran Proyecto europeo Daphne, destinado a la “Erradicación del castigo físico sobre los niños”. Los datos presentados lo han dejado muy claro: estamos a la cabeza de Europa en el empleo del castigo físico como medio para educar a los hijos. Y no solo eso; para muchos españoles éste sigue siendo un método educativo aceptable y eficaz.

En España, el castigo físico sigue siendo muy habitualPero estos datos no son nuevos. Ya en 1997 en un estudio del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, casi la mitad de encuestados justificó el castigo físico como método habitual de disciplina. Desde entonces la mentalidad ha cambiado, pero no tanto como creemos. En 2005 un estudio del CSIC confirmó que más del 25% aún pensaba que su empleo era necesario habitualmente; para el 56.9% sólo de vez en cuando. En otro estudio de Gámez-Guadix de 2010 un 64% de universitarios dijeron haber recibido frecuentes castigos físicos en la infancia.

Así pues no debemos engañarnos. Cada vez son más los que desaprueban el castigo físico, pero en España esta práctica sigue siendo todavía demasiado habitual. Este nuevo estudio acaba de demostrarlo. Pero no solo eso. Todo indica que estamos empezando a sustituir peligrosamente el castigo físico por algo aún peor: el castigo emocional.

Claves para conseguir ser los padres que deseamos

Y ante estos datos, ¿qué podemos hacer? 

1. En primer lugar, si alguna vez pegó a sus hijos no se culpe. La culpa paraliza. Fallar no es tan difícil ya que con el amor y las buenas intenciones a veces no es suficiente. Lo que realmente importa es concienciarse de la necesidad de cambiar y esforzarse en ello. Hacerlo es posible.

2. Y una buena forma para conseguirlo es mentalizarse de los riesgos y consecuencias de este tipo de castigos. Y van mucho más allá del daño físico. Se ha demostrado que los azotes frecuentes hacen que los hijos se relacionen con sus padres a través del miedo y que muchos de acaben aceptando las agresiones también de compañeros o parejas. Además se ha comprobado que a quienes se pegó en la infancia tienen más probabilidades de ser ellos quienes peguen en la vida adulta. ¿De verdad desea eso para sus hijos? Tener claro que no, puede darle fuerza para trabajar en ello. Pero también tener presente que si pega, será siempre usted el que pierda: puede generar remordimiento, críticas encubiertas, reproches de sus hijos. No merece la pena.

3. Así que para cambiar debe empezar trabajando algo crucial: el control de su ansiedad. Es algo clave para educar. La ansiedad elevada hace pensar peor, ser más impulsivos, anula los recursos y el autocontrol y es responsable de que a veces peguemos. Por eso es necesario aprender a manejarla: Respire, aprenda relajación... De más tiempo a los hijos para las rutinas familiares, vaya más despacio aunque se hagan menos cosas. Se ha demostrado que la prisa genera muchísima ansiedad. En el hogar es nefasta. Practique su control.

4. Cuide su bienestar emocional. Cuide y trabaje su pensamiento: que los hijos se equivoquen no siempre es tan grave. Relativice los problemas. Reorganice sus prioridades, alimente sus emociones positivas, dese tiempo para el esparcimiento personal. Se ha demostrado que los padres que lo hacen tienen menos ansiedad y utilizan mejores recursos para educar. Así que es bueno realizar alguna actividad placentera más allá de sus hijos. Eso no nos hará ser malos padres; al contrario. Incrementará las emociones positivas, algo clave para educar con acierto.

5. Comparta la educación. Busque apoyos para los momentos duros. Educar es difícil; aprenda a delegar. No se cargue con todo. Los nervios pueden pasarle malas pasadas. Los estudios señalan que las madres pegan más pero no porque eduquen peor, sino porque suelen pasar más tiempo con los hijos y acumulan más presión. Cuide este aspecto.

6. Exija apoyo ante los hijos. Sentirse apoyado en situaciones difíciles es fundamental. Cuando se nos contradice ante ellos se pierde autoridad moral, se dispara la ansiedad, se genera enfado, soledad y frustración. Estas emociones dificultan el empleo de recursos educativos adecuados. Jamás contradiga al otro progenitor ante sus hijos. Esta norma debe ser inquebrantable.

7. Pero mentalícese. Quienes pegan, aunque sea de vez en cuando, es por un motivo principal: carecen de estrategias para conseguir que los hijos obedezcan de otro modo. Y si es su caso se enfrenta a un reto: debe aprender mejores herramientas educativas.

8. Y debe saber que existen muchas alternativas al castigo físico, pero en general los métodos más eficaces siguen la misma estructura. En primer lugar se debe analizar qué situaciones familiares le ponen nervioso y le llevan a pegar. Casi siempre son las mismas: estudios, falta de respeto, desobediencia,… Trate de solucionar estos problemas antes de que ocurran. Si el conflicto está en los deberes, ponga un profesor en casa. Y si el problema son las salidas de los vienes, haga que su hijo entrene ese día… Adelántese al problema, sea creativo, no se estrese.

9. Pero si con esto no basta, una vez detectadas las situaciones problema, trabaje con su hijo. Haga un pequeño plan para enseñarle a extinguir conductas desadaptativas y a desarrollar las habilidades de las que carece. No se dedique solo a castigar. Enséñele a  controlarse y a resolver conflictos mediante el diálogo. Pero primero aprenda usted. Evite darle charlas. Enseñe de forma práctica: mediante el ejemplo o ensayando con él. También puede enseñar con cuentos, jugando…o simplemente hablando.

10. Enséñele también a calmarse. Ante el mal comportamiento lo más eficaz es mandar a otro cuarto. Usted también se tranquilizará. Diga que no está castigado y que podrá salir cuando se sienta en calma y con control. Dígale: “Cuando estés tranquilo y dejes de gritar, te atenderé”. Cuando reaccione, preste atención positiva, hablen y fijen juntos consecuencias. 

11. Pero también usted debe aprender a calmarse y no entrar en lucha. Es algo básico. Ignore a su hijo si le reta. Céntrese en otra cosa. Es eficaz prestar atención a los hermanos para que reaccione. De éste modo su hijo y usted aplacarán su ansiedad.

12. Intente pactar consecuencias con antelación. Esto le ayudará a estar tranquilo, seguro y no improvisar. Esto le será muy útil con pequeños y también con adolescentes. Y nunca se  olvide de lo positivo: si es mayor, acuerde privilegios familiares.

13. Y ante la desobediencia, actúe con firmeza. No perdone. Aplique las consecuencias pactadas con su hijo. Entrene su discurso. No grite. Sea tajante y repita: “No depende de mí. Tú has decidid; sabías lo que iba a pasar”. Esto le ayudará a no tener dudas y a controlar su ansiedad.

14. Dese un tiempo prudencial. Si su plan no funciona pruebe otros métodos. Hay muchos recursos educativos para no acabar con una crisis de ansiedad o pegando. Infórmese. En la web hay guías con recursos para ejercer una parentalidad más positiva. Pida consejo.

15. Y si su plan fracasa, si sus fuerzas merman o no se le ocurren más alternativas, solicite ayuda. Fórmese; vaya a escuelas de padres. Aunque les diré algo. A éstas siempre suelen asistir los que menos lo necesitan. Los padres más necesitados suelen estar ausentes.

16. Y si con todo esto no basta, puede que sea necesario hacer un plan más sistemático. Déjese guiar por profesionales.

17. Y si acaso flaquea no tire la toalla. Educar es a veces difícil pero es bueno esforzarse por tener algo presente: no debemos renunciar a ser el padre o la madre que en el fondo deseamos ser. Y muy probablemente pegar a sus hijos nunca entró en sus planes…

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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8Chapapote 24/06/2013 | 18:58

Sinceramente no entiendo por qué unos simples datos despiertan tantas susceptibilidades. El artículo solo hace referencia a un estudio que dice que los padres españoles dan azotes con más facilidad que otros padres Europeos. Yo soy el primero que alguna vez lo he hecho y la verdad es que como se dice el artículo, luego me he sentido mal. Y en ningun sitio he leido que se recrimine a los padres que lo hacemos. Todo lo contrario. Creo que se comprende que esto pueda pasar y se anima a no sentirse culpable [es la primera vez que leo algo así]. Yo soy de los que me gustaría educar sin que miss hijos se me suban a la chepa, pero a lo mejor hay otros métodos que no pasen por el sopapo; ese que yo he dado más de una vez. Si los hay, me gustaría conocerlos.

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7madiano dajoy 24/06/2013 | 15:51

El articulo hablar de "pegar" como si hablara de palizas "educativas". Diciendo cosas como que los niños a los que se pega son luego violentos y pegaran en el futuro o que se crearan resentimientos...

Pegar, o al menos como yo lo entiendo, es soltar un cachete o un azote suelto. No deja de ser una herramienta más al servicio de los padres. Como todas, efectiva hasta que se abusa de ella.

Tambien llegar a acuerdos es una herramienta efectiva hasta que el dia a dia se convierte en una negociacion sin fin o si no hay consecuencias cuando no se cumple lo acordado.

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6javier6000 24/06/2013 | 15:17

Esta claro que no se debe pegar, pero lo que tambien esta claro es que los hijos deben respeto al padre/madre y en muchas ocasiones se ve que falta en todas las clases sociales, economicas o lugares . A mi me miraba mi padre, me decia que no hiciese algo y no lo hacia. Ahora si nunca le has dado un cachete a tu hijo y le dices que no haga algo, ¿que hace el?.

Los mios como los de todos, tiran de la cuerda hasta donde pueden. Con mi mujer que les dice te cuento 3 y empieza 2 y media, 2 y tres cuartos , se rien. Cuando yo les digo te cuento 3, al decir 2 empiezan a hacer lo que se les ha dicho que hagan. Y no es miedo, es respeto, lo que no puedes es enderezar a un chaval con 15 años si con 5 ya se estaba riendo de ti [y no nos equivoquemos, de la sociedad entera cuando sean mayores].

Despues cuando esten buscando trabajo , tambien se reiran del entrevistador y se acabaran quejando del sistema.

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5Nikito Nipongo 24/06/2013 | 12:42

Con todos mis respetos: menuda sarta de chorradas.
Que se pega mucho en España, dice el articulo.
Si hoy en dia pegas una bofetada a tu hijo, y te detiene, te condenan y te ordenan alejamiento de él [revisen hemerotecas]
Madre de dios, si un cachete a tiempo arregla muchas cosas.
Los que me dieron a mi en casa y soy un apersona completamente normal

Lo que no es normal son los tiranos de hijos que se educan ahora.
Que no se les puede ni tocar.

Si no, vean los programas Supernanny y Hermano mayor.

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4Nikito Nipongo 24/06/2013 | 12:42

Con todos mis respetos: menuda sarta de chorradas.
Que se pega mucho en España, dice el articulo.
Si hoy en dia pegas una bofetada a tu hijo, y te detiene, te condenan y te ordenan alejamiento de él [revisen hemerotecas]
Madre de dios, si un cachete a tiempo arregla muchas cosas.
Los que me dieron a mi en casa y soy un apersona completamente normal

Lo que no es normal son los tiranos de hijos que se educan ahora.
Que no se les puede ni tocar.

Si no, vean los programas Supernanny y Hermano mayor.

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3repera 24/06/2013 | 10:23


¿De donde salen tantas tonterias?
¿Como saben estos "listos" la realidad?

Ni en mi casa ni en mi entorno familiar y de amistades, he visto ensañamiento con los hijos, como máximo un cachete en el culete.

Ya sabemos que hay gente "pa to", pero lo que veo es que los niños están muy consentidos e indisciplinados.

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2Senectum 24/06/2013 | 07:54

Déjese guiar por profesionales....Uno de los grandes problemas de nuestros niños es la estupidez de sus padres, junto a la calidad ínfima de nuestro sistema educativo...

Eso sí, proliferan los centros de psicología infantil, pedagogía, psicopedagogía, orientación, etc. Un negocio boyante del que participa la autora de este post, que en mi opinión es bastante simplón, publicidad pura y dura

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1ocolotom 24/06/2013 | 05:46

Yo creo que un cachete a tiempo y cuanto a más temprana edad, es mejor para una buena educación.
No es normal que por ejemplo, los niños vayan correteando entre las mesas de un restaurante, molestando a los demás comensales mientras los padres permanecen impasibles. Tampoco es normal que cuando son más de tres los que juegan, griten para comunicarse.
Pondría unos cuantos ejemplos más, pero me extendería en demasía.
La educación de los hijos es el reflejo de la educación de los padres.
No tenemos más que ver como se comportan los niños de otros países cuando nos visitan por vacaciones.
Tomen ejemplo de ello y si es necesario, pregunten a sus padres como lo han conseguido.
Un saludo

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ROCIO MAYORAL. Neuropsicóloga, Orientadora Escolar, Maestra y Logopeda. Posee varios masters en Psicología y Educación. Ha trabajado como profesora de Diagnóstico en títulos propios de la Universidad Complutense de Madrid. Ha participado en numerosas investigaciones en el campo de la Neuropsicología y procesos psicológicos Básicos, en educación y desarrollo del lenguaje. En la actualidad se mantiene activa en el campo de la investigación. Además trabaja en clínica infantil y de adultos y como orientadora escolar. Imparte cursos de formación a universitarios, especialistas y a padres. Colabora de forma asidua como técnica en el ámbito periodístico, tanto en prensa como en radio y televisión.

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