“Ricos: dejad ya de comprar fincas y castillos y apostad por la filantropía”

Boris Johnson, el polémico alcalde de Londres ha criticado duramente a los millonarios de su país por ignorar la filantropia y gastarse el dinero en fincas

Foto: El alcalde de Londres Boris Johnson, a la izquierda, junto al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. (Reuters)
El alcalde de Londres Boris Johnson, a la izquierda, junto al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. (Reuters)

Boris Johnson, el mediático, polémico y poco dado a la mesura alcalde de Londres, ha vuelto a protagonizar las portadas de los rotativos británicos. Durante una visita a la ciudad de su homólogo neoyorquino Michael Bloomberg, ha alabado las costumbres filantrópicas de los estadounidenses, que considera un modelo que bien podrían imitar las grandes fortunas de Gran Bretaña.

En su opinión, los multimillonarios británicos ignoran por completo la filantropía y prefieren comprar “colosales parcelas” y “grandes castillos en sus pueblos de origen”. En un discurso que a buen seguro ha disgustado a los compañeros conservadores de Johnson más adinerados –muy dados en efecto a las grandes parcelas–, el alcalde de Londres ha mostrado su indignación porque los ricos británicos prefieren que sus hijos hereden grandes propiedades a invertir en buenas causas.

Bloomberg ha visitado Londres para inaugurar una competición, financiada por su fundación, que premiará con 5 millones de euros a la ciudad europea que presente un mejor proyecto de innovación urbana. Delante de los alcaldes de Varsovia y Florencia, presentes también en la presentación, Johnson alabó la cultura filantrópica estadounidense, que considera más avanzada que la europea.

Hay algunos sitios en Europa donde se mira con recelo a la filantropía privada, porque se argumenta que este tipo de acciones deberían ser responsabilidad del Gobierno“Creo que es una cuestión cultural”, ha explicado el alcalde de Londres en su comparecencia. “La principal preocupación de la gente de mi país –y sé que me estoy metiendo en un lío–, lo que realmente quieren cuando logran amasar una inmensa fortuna, es comprar la casa más grande que puedan, con la finca más grande que encuentren, y entonces tratar de todas las formas posibles de que sus hijos las hereden. En América tienen una actitud diferente. Creen que si has ganado un montón de dinero debes hacer algo por la sociedad”.

El alcalde de Nueva York, que como todo político estadounidense es un firme defensor de la filantropía, le cogió el guante a Johnson y criticó la beligerante actitud que cree tienen algunos europeos respecto a las obras benéficas de las grandes fortunas: “Hay algunos sitios en Europa donde se mira con recelo a la filantropía privada, porque se argumenta que este tipo de acciones deberían ser responsabilidad del Gobierno. Creo que es una opinión equivocada porque los gobiernos deben hacer cosas convencionales con el dinero público, pero la sociedad necesita innovación y gente que esté dispuesta a tomar riesgos, y ahí es donde entra la filantropía privada”.

Un discurso un tanto cínico

Al alcalde de Londres no le cabe duda de que en Reino Unido lo que se lleva es la pompa y el boato: “Sigue habiendo algo en Gran Bretaña que hace que los ricos no donen su fortuna a gran escala y la gasten de forma ostentosa, y eso es absolutamente ridículo. Cuanto antes superen las personas sus ansias de comprar grandes castillos en sus pueblos de origen y den su dinero a buenas causas en Londres, mejor”.

Lo que Johnson olvidó mencionar durante su agresivo discurso es que es propietario de una granja en Oxfordshire que compró por unas 750.000 libras en 2003, y que su padre heredó otra de 200 hectáreas en el valle de Exe. ¿Se puede estar en misa y repicando? Johnson ha demostrado en multitud de ocasiones que no hace falta acompañar el discurso con los hechos. 

Empecemos por los principios

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios