Cómo evitar el estrés y mantener así la calidad de vida

La concatenación de pequeños contratiempos desde el momento en el que nos levantamos hace que nuestros niveles de estrés se disparen al final del día
Foto: El estrés es la fuente de casi todas las emociones negativas que sentimos a lo largo del día. (Corbis)
El estrés es la fuente de casi todas las emociones negativas que sentimos a lo largo del día. (Corbis)

La concatenación de pequeños contratiempos desde el momento en el que nos levantamos puede hacer que nuestros niveles de estrés al final del día estén por las nubes, con la misma magnitud que si hubiésemos vivido una auténtica catástrofe. La suma de problemas banales, como la tostada del desayuno que se cae del lado de la mermelada, el autobús que perdemos por unos escasos segundos o el atasco que nos hará llegar tarde al trabajo son el indicativo del mal día que nos espera.

No se trata de una teoría científica, pero en la práctica sabemos que lo que empieza mal acabar peor. ¿Por qué? El estrés es un círculo vicioso que nos hace perder el control, aumenta nuestra ira y nos impide afrontar con racionalidad los contratiempos cotidianos. Poco a poco, van apareciendo cambios fisiológicos, como el aumento de la presión arterial o la aceleración del ritmo cardíaco, al tiempo que se va nublando nuestra capacidad racional hasta el punto de que un insignificante correo electrónico con un tono un tanto despectivo puede hacer que estallemos de rabia.

La psicóloga y divulgadora de la Universidad de Massachusetts Susan Krauss, viaja al epicentro del estrés en su última obra The Search for Fulfillment (Ballantine Books). La emoción negativa por excelencia que, dice, es la fuente de casi todos los problemas de nuestras vidas, ya sean familiares, laborales o, incluso, de salud. Sin embargo, asegura que está en nuestras manos evitarlo o disminuirlo hasta cotas saludables para alcanzar una mejor calidad de vida, al tiempo que nos permita ser más productivos en el trabajo, más afables en las relaciones sociales y, en definitiva, más felices.

La regulación emocional

¿Cómo? Siguiendo la estrategia que Krauss ha dado en llamar fulfillment. Es decir, tratar de racionalizar los problemas para minimizarlos o comprenderlos y, así, poder buscar las soluciones más adecuadas. Una suerte de autocontrol, no muy alejado del clásico comportamiento de contar hasta diez, que nos ayudará a relativizar los contratiempos diarios y afrontarlos desde una perspectiva positiva. Los psicólogos lo denominan regulación emocional.

El estrés es un círculo vicioso que nos hace perder el control, aumenta nuestra ira y nos impide afrontar con racionalidad los contratiempos cotidianosLa frustración y la culpabilidad son los primeros sentimientos discapacitantes que se derivan de estas situaciones. Una forma de flagelarnos a nosotros mismos con castigos demasiado severos por nuestra supuesta torpeza o estupidez. Como explica Krauss, las estrategias encaminadas a rebajar esta tensión interna son sencillas y extensibles a todo el mundo, si bien es necesario practicarlas y ajustarse a los pasos propuestos.

La regulación emocional (o fulfillment como lo denomina la psicóloga norteamericana) parte del replanteamiento de cada situación desde un enfoque positivo. Para ello, hay que evitar a toda costa las reacciones precipitadas, dejando un intervalo de tiempo que nos ayude a no agrandar el problema por actuar en caliente.

Tomar las riendas de nuestra vida

Al ser plenamente conscientes de lo que está pasando, lograremos identificar la emoción que nos correo por dentro (ya sea tristeza, ira, frustración, culpabilidad…). Sólo teniendo claro el efecto emocional que nos causa algo podremos reflexionar sobre qué lo provocó exactamente (y no vale pensar que todo el mundo conspira contra nosotros). Por ejemplo, la tristeza puede estar provocada por algún tipo de pérdida o la culpabilidad por nuestra pereza o ineficiencia resolutiva. Evitar caer en los impulsos es una de las principales claves, ya que estos conllevan siempre comportamientos de riesgo. Además, se logrará potenciar la tolerancia a otros estados emocionales que se derivan del alto nivel de estrés, como la ansiedad o la depresión.

Una vez identificadas las causas de este sentimiento será más fácil relajarse, no sólo mentalmente, sino también físicamente, ya que el cerebro dejará de enviar señales de alarma, en forma de nerviosismo, al resto del cuerpo. Una vez que nuestras constantes vitales estén bajo control, al igual que las emociones negativas, se puede pasar al siguiente paso estratégico: enfocar y afrontar el problema con la suficiente claridad mental.

Las estrategias resolutivas pueden ser muchas y variadas, dependiendo del conflicto al que nos enfrentemos. En todo caso, la psicología positiva será una herramienta clave, que nos aportará la tranquilidad, la confianza y el optimismo necesario para encontrar las soluciones más eficientes y adecuadas. Finalmente, lograremos tomar las riendas de nuestra vida y alejaremos el círculo vicioso del estrés.

Empecemos por los principios
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