09/08/2012
(06:00)
Aunque su nombre no resulte tan conocido para los oídos del aficionado medio al cine como los de contemporáneos suyos como Howard Shore, Jerry Goldsmith o John Williams, la carrera de Marvin Hamslich, fallecido el pasado lunes en Los Ángeles a la edad de 68 años, estuvo ligada a algunas de las partituras más célebres del cine de las últimas décadas. Su carrera no se limitó al Séptimo Arte: sus participaciones en obras de Broadway fueron frecuentes y fue arreglista musical de algunas giras de primer nivel, como la realizada por Barbra Streisand en 1994, que ha manifestado encontrarse “devastada” por la muerte de su amigo, al que conocía desde 1963.
El ganador del premio Pulitzer por A Chorus Line también se codeó con las altas esferas de la política, y llegó a componer una canción para Ronald Reagan por su 77º cumpleaños. La madrugada del pasado martes las luces de Broadway brillaron con menor intensidad para homenajear al fallecido músico judío. A continuación, presentamos cinco de esos temas musicales (y sus correspondientes películas) que todos conocen pero que pocos saben que pertenecen al neoyorquino, una de las once personas en este mundo que podían presumir de haber ganado los cuatro grandes premios del espectáculo estadunidense, el Emmy, el Grammy, el Oscar y el Tony.
La carrera de Hamlisch comenzó a despegar a comienzos de la década de los setenta después de alguna interesante banda sonora, como la de El nadador (The Swimmer, Frank Perry, 1968), y una canción interpretada por Lesley Gore, la pegadiza Sunshine, Lollipops and Rainbows que se asomó por las listas de éxitos durante el verano de 1965. Su banda sonora para la película protagonizada por Barbra Streisand Tal como éramos le otorgó sus dos primeras estatuillas, a la mejor banda sonora de película dramática y a la mejor canción.
Aunque la autoría de la celebérrima pieza de piano no pueda atribuirse a Hamlisch, ya que su compositor original fue el pianista de ragtime Scott Joplin, que la alumbró en 1902, la adaptación y arreglos que aparecen en la película de George Roy Hill pertenecen al músico judío. Nadie esperaba que una canción de comienzos de siglo pudiese ocupar el primer puesto de la lista de Billboard, pero Hamlisch lo consiguió, vendiendo más de dos millones de copias en Estados Unidos y otorgándole su tercer premio Oscar en el año 1973. Hamlisch se convertiría, así, en la segunda persona en ganar la misma noche tres premios de la Academia. Su predecesor había sido Billy Wilder en 1960.
Nobody Does It Better es el título de la canción que Hamlisch aportó a la saga Bond, una balada que el neoyorquino escribió con su novia de aquella época, Carole Bayer Sager, ante la imposibilidad de contar con el habitual John Barry para la ocasión. Aunque no alcanzase el nivel del compositor británico, la canción fue nominada a los Premios de la Academia de 1977, marchándose de vacío. En este vídeo se puede ver que, además de un gran compositor, Hamlisch es un más que notable pianista. En este fragmento de una gala de la televisión americano, Carly Simon cuenta cómo el día que conoció al neoyorquino esperaba la visita de un abogado, y cuando el compositor llamó a la puerta, lo confundió con el letrado por su impoluta apariencia.
La primera nominación que Hamlisch recibió para el Oscar, y a la que seguirían ocho más, se la debe a esta comedia dirigida por el actor Jack Lemmon, cuyo tema principal, Life Is What You Make It, fue interpretado por Johnny Mathis. La película cuenta la historia de un anciano interpretado por Walter Matthau, que intenta por todos los medios no ser internado en una residencia, y de una joven embarazada, Deborah Winter, en busca de cariño. Fue la única película detrás de las cámaras del inseparable compañero de Matthau.
Dejamos para el final el que quizá sea su trabajo más recordado, y para el cual Hamslich hubo de abandonar el mundo del cine: la obra de Broadway A Chorus Line, el exitoso musical de 1975 que se convertiría rápidamente en un clásico moderno. Hemlisch trasladó a la partitura el libreto escrito por James Kirkwood, Jr. y Nicholas Dante, que fue dirigido por el coreógrafo Michael Bennett. El musical arrasó en los Tony, llevándose nueve galardones (de doce nominaciones) y el Premio Pulitzer a la mejor obra de teatro. Hasta que Cats ocupó su lugar, A Chorus Line ostentaba el honor de ser la obra de Broadway que ha permanecido más tiempo en cartel, con 6.317 representaciones. Gracias, entre otras cosas, a canciones inolvidables como One.
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