10/08/2012
(06:00)
Este viernes se estrena en España la ya tradicional entrega veraniega del estudio de animación Pixar, Brave (Indomable), dirigida por Mark Andrews y Brenda Chapman y los espectadores que acudan a verla al cine podrán disfrutar antes de la proyección del largometraje, como viene siendo habitual en las películas del estudio, un cortometraje realizado por dicho estudio. La entrega de este año se titula La Luna (en castellano en el original), fue nominado en la última edición de los Oscar en la categoría de mejor corto animado y ha sido dirigido por Enrico Casarosa, diseñador de storyboards para el estudio desde 2002. Muchos consideran que es en estas pequeñas piezas donde el talento de los creadores del estudio propiedad de Disney se despliega con una libertad mayor, y buena muestra de ello son los siguiente cinco cortometrajes, que ya forman parte de la historia de la animación.
El primer corto realizado por Pixar, cuyo protagonista es el célebre flexo que todos reconocerán como el logotipo del estudio, Luxo Jr. ya anunciaba la habilidad que ha caracterizado al estudio para conferir vida y personalidad humanas a un objeto inanimado. En apenas dos minutos y medio, el cortometraje cuenta la historia de Luxo y su hijo, acompañada por la música del pianista Chick Corea. Aunque fue realizado en 1988, año en que se convirtió en el primer corto de animación por ordenador nominado a un Oscar, no fue proyectado en la gran pantalla hasta 1999, cuando acompañó a Toy Story 2 (John Lasseter, Ash Brannon, Lee Unkrich).
Entre la gran cantidad de tabúes que el estudio ha contribuido a derribar, se encuentra la imposibilidad de convertir en un éxito una película para niños protagonizada por un anciano, tal y como se demostró en Up (Pete Docter, Bob Peterson, 2009). Un decenio antes, el checo Jan Pinkava se había llevado el Oscar gracias a su corto El juego de Geri, quizá el más enternecedor de todo el repertorio del estudio americano (y la competencia es dura). Ofrecida como aperitivo de Bichos (A Bug’s Life, John Lasseter, Andrew Stanton, 1998), el cortometraje cuenta la historia de un viejo jugador de ajedrez obligado a enfrentarse a sí mismo ya que no tiene otra compañía. Fue el primer corto de la historia de Pixar protagonizado por un personaje humano, inspirado por el propio abuelo del director.
¿El mejor cortometraje de Pixar? Probablemente. Dirigido por Ralph Eggleston, fue proyectado junto a Monstruos, S.A. (Monsters, Inc., Pete Docter, Lee Unkrich, David Silverman) en el año 2000 y sentó las bases para el estilo característico del estudio durante la próxima década, en el que la claridad de su animación se compaginaba con un sutil mensaje de responsabilidad moral lejos de lo aleccionador de otras producciones destinadas al público infantil. La habilidad detallista de los animadores combinada con una depuración de estilo, que se antepone al barroquismo del cine contemporáneo, convierte esta pieza en una de las grandes cimas de la compañía.
El humor físico y el slapstick han sido tradicionalmente una de las constantes del mundo de la animación desde los años veinte, y el estudio Pixar no podía mantenerse ajeno a ello, aunque fuese a través de una revisión intergaláctica. A diferencia de lo habitual, su director, Garry Rydstrom, no era dibujante ni animador, sino el encargado del diseño de sonido de películas como Terminator 2: el juicio final (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991). Quizá ello explique el cuidado con el que el director trata la banda sonora de su creación, en la que la silenciosa noche de la América profunda es interrumpida por la inoportuna visita de un alienígena patoso.
Este es el cortometraje que se disputa con Pajaritos el trono el mejor cortometraje de Pixar, a pesar de que hace gala de un estilo visual muy diferente al del elocuente minimalismo de aquella. Todo un festival de colores, movimientos frenéticos de cámara y acción desenfrenada que reproducen la trepidante pelea entre un mago y el conejo que debería aparecer de su chistera. Dirigido por el animador Doug Sweetland, fue proyectado junto a Wall-E (Andrew Stanton) en el verano de 2008. Si otros cortometrajes recordaban al espectador moderno que “menos” es “más”, Presto también sugiere que, en algunas ocasiones, “más” puede ser “mucho más”.
EL REDACTOR RECOMIENDA
Blog colaborativo de la redacción de El Confidencial en el que analizamos las últimas novedades del mundo del cine. También acogemos las opiniones de actores, directores y cinéfilos que tengan algo que aportar al mundo del séptimo arte.