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¿Qué les pasa a los niños de hoy?

BIOGRAFÍA

Somos un equipo de Psicólogas especialistas en clínica Infanto-Juvenil.Entendemos al niño dentro de un sistema familiar en el que la comprensión de los problemas incluye a padres e hijos. El desarrollo evolutivo normal y la capacidad que desarrolle el niño en su vida adulta para regular sus experiencias emocionales, va a depender, en gran medida, de las experiencias tempranas que el infante tenga en la primera etapa de su vida con los adultos que cuidan de él.Además debemos tener en cuenta las características individuales de cada niño: como la genética, los traumas tempranos o acontecimientos que hemos vivido que nos hacen responder de la misma forma una y otra vez, también la prematuridad que predispone al niño a presentar unas manifestaciones morfológicas y funcionales características de su propia inmadurez o la cromosopatía que se refiere a síndromes de origen cromosómico, etc... En este blog pretendemos dar un espacio a toda la familia, padres, hijos, abuelos, cuidadoras etc… e ir viendo los diferentes retos a los que se enfrenta cada uno en las diferentes etapas desde la primera infancia a la adolescencia.
Sandra Toribio Caballero. Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Psicoterapia Relacional – Ágora Relacional.Especialista en el Test de Rorschach – SERYMP (Sociedad Española de Rorschach y Métodos Proyectivos). Psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos (terapia en español e inglés). Experiencia como voluntaria en diferentes ámbitos (Fundación Padre Garralda, Cooperante en Santo Domingo con la ONG Codespa, Hermanas Hospitalarias,…). Trabajó durante un año en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Sanatorio Esquerdo. Durante los últimos tres años ha desarrollado su labor en un Centro de Atención a la Familia en un municipio madrileño, compaginando las labores propias de la terapia con las de Coordinación.Actualmente, colabora como traductora en la revista Clínica e Investigación Relacional, perteneciente al Instituto de Psicoterapia Relacional, y en la revista Clínica Contemporánea del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

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¿Qué les pasa a los niños de hoy?

Jugar es fundamental para su desarrollo y bienestar. (Corbis)

Sandra Toribio Caballero 24/11/2011   (06:00h)

Nunca antes los niños habían estado sometidos a tanta presión. Con agendas repletas de actividades extraescolares, deberes para casa desde muy pequeños... a los críos apenas les queda tiempo para jugar. Y cuando lo hacen, están sometidos al control de los adultos. Toda esta presión y competitividad a la que se ven sometidos, ¿acaso no les resta tiempo para ser... niños? En la sociedad actual globalizada algo está cambiando: hiperactividad infantil, déficits de atención, trastornos de la conducta alimentaria, depresión infantil, obesidad... ¿Qué les pasa a los niños de hoy?

¿Cómo se sienten?

Tal y como explica Carl Honoré en su libro Bajo presión (2008), nunca antes los niños habían estado sometidos a tanta presión: después del colegio, las agendas están repletas de deberes y actividades extraescolares y a los menores apenas les queda tiempo para jugar. Cada vez a más temprana edad los niños llevan tarea para casa, y no cabe duda de que el poder hacerlos les ayuda a ser más responsables, pero necesitan también algo de tiempo para poder hacer cosas sin mirar el reloj. No olvidemos que jugar es fundamental para su desarrollo y bienestar. Además, la combinación de “deberes” con un poco de “ocio” posiblemente les ayude a sentirse mejor y puedan afrontar los quehaceres con más optimismo.

Sin duda la infancia de los niños de hoy es muy diferente a la que tuvieron sus padres: mientras que los primeros están sometidos a una continua vigilancia por parte de los adultos (ir a comprar el pan a la tienda de la esquina o jugar solos en los columpios parecen actividades demasiado peligrosas), sus progenitores pudieron jugar sin supervisión en la calle durante horas y horas. Sin embargo, la realidad es que la sociedad actual parece más peligrosa: numerosas noticias sobre secuestros de menores o pederastas desatan la necesidad de un control continuo.

¿Cuáles son los problemas de los padres?

Pero, ¿qué más cosas han cambiado respecto a generaciones anteriores? Hoy en día, vivimos en una sociedad global y tremendamente competitiva, y no sólo en lo que a lo laboral se refiere, sino también en cuanto a la propia tarea de ser padres: revistas especializadas, libros, cursillos... Toda esta información puede ayudar a los padres ante un trabajo tan difícil, pero puede también tener el efecto contrario: hacer que se sientan más inseguros, que confíen menos en sus propios recursos, que sientan que  necesitan una figura de “autoridad” con conocimientos en la materia para poder llevar a cabo la tarea de ser padres.

Sin duda el ritmo de la sociedad actual les resta tiempo para que puedan estar con sus hijos: las jornadas laborales son cada vez más largas y la conciliación con la vida familiar es complicada. Jornadas maratonianas también para los niños, pues después del colegio vienen las actividades extraescolares, que sin duda juegan un papel importante en la sociedad actual. En realidad, no son “perjudiciales” en sí mismas: son sin duda un buen apoyo para padres que pasan muchas horas en el trabajo y, en parte, sirven para que los niños disfruten haciendo algo diferente. El problema viene cuando las agendas de los pequeños están tan repletas de obligaciones que apenas les queda tiempo libre para jugar o ir al parque, hasta el punto en que los adultos tienen que organizar sus propias agenda en función del horario de los hijos. “Tú lo recoges del cole y lo llevas a pintura; yo lo recojo de pintura para llevarle a fútbol, y que haga los deberes cuando llegue a casa, mientras preparo la cena”.

En definitiva, al final del día queda poco tiempo para que los progenitores puedan sentarse con los críos y hablar de cómo les ha ido el día, de cómo están y de cómo se sienten. ¿Qué pasa entonces con el vínculo entre padres e hijos? ¿Dónde queda el mero placer de pasar un rato juntos sin ningún objetivo más que ese, pasar el rato? Tal y como Daniel Siegel y Mary Hartzell afirmaban en su libro Ser Padres Conscientes (2005), “cuando estamos demasiado ocupados haciendo cosas para nuestros hijos, nos olvidamos de que lo más importante es, sencillamente, estar con ellos”.

Y pese a las dificultades, los padres pueden hacer mucho…

Sin duda, los que son padres saben que tratar de buscar el equilibrio entre unas cosas y otras no es nada fácil pero sería importante pararnos a pensar, a reflexionar sobre la relación que tenemos con nuestros hijos, hacernos preguntas sobre cómo estamos haciendo las cosas: “¿realmente es esta actividad tan importante? ¿Acaso no preferiría estar un rato tranquilamente con mi hijo… sin los deberes desplegados sobre la mesa? ¿Cuándo fue la última vez que jugamos juntos?”

Nuestros hijos nos necesitan y nosotros a ellos. Pensemos más en cómo disfrutar estando juntos, pensemos en cuáles son las verdaderas prioridades, imaginemos como adultos cómo nos sentiríamos si tuviéramos a alguien que cada día se preocupa e interesa sobre cómo estamos, qué tal hemos pasado el día, qué nos gusta o necesitamos más… Sin duda nos haría sentir queridos, cuidados, apreciados, felices…

Y aunque poder pararnos a pensar sobre todo esto sea un gran reto, tiene grandes recompensas para todos.  Como dijo Oscar Wilde, “el mejor medio para hacer buenos a los niños, es hacerlos felices”.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 3 COMENTARIOS

3 .- Yo vivo en un pueblo y por tanto ese stress no es tan grande, pero..... Yo vivia en Madrid, tenia 14 asignaturas en un cole extranjero, entrenaba natacion, competia con 4 hermanos, mi padre volvia a casa a las "mil" y mi madre trabajaba 4 horas. Saben, nadie se quejaba tanto como hoy en dia, que lo normal es que el viernes todo el mundo pliegue. Ningun hermano ha salido drogadicto ni ladron ni gordo y si me apuran tenemos con menos años de colegio mucha mas cultura y ademas muchiiiiiiisima mas educacion.[saber comportarse]Desde luego, la diferencia mas grande que encuentro es que no eramos los reyes-tiranos de la casa ni de broma. Estabamos en nuestro sitio.

gata

24/11/2011, 16:29 h.

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2 .- Describes muy bien como nos sentimos los padres hoy en día, es bien cierto que no lo tenemos fácil aunque si somos justos también tenemos algunas ventajas respecto a generaciones anteriores. A mi me ha gustado lo de "pararnos a pensar" porque creo que es lo que hacemos poco, no solo sobre nuestros hijos si no también sobre nosotros mismos. Los hijos crecen muy rápido y si no aprovechamos muchos momentos se escapan casi sin darnos cuenta. Intentar crear espacios para hablar con nuestros hijos no es tan díficil si esto está en nuestra lista de prioridades.

UNIFSL

24/11/2011, 13:54 h.

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1 .- Ok, de acuerdo, pero el bien mas preciado hoy en día es el tiempo y mientras tengamos la suerte de conservar nuestro empleo este será un bien escaso.
Los niños han de jugar y a fe que lo hacen en cualquier momento pero igualmente deben observar a sus padres el esfuerzo que realizan para poderles proporcionar esas extra-escolares que complementan su educación en muchos niveles diferentes a los del colegio. Igualmente beneficia al niño haciéndole relacionar con otros de diferente entorno al habitual.
Poco tiempo, si, pero nuestro mundo es diferente al de nuestra niñez, las mamas ahora trabajan las que pueden y no están esperando en casa con el pan con chocolate para merendar.
Por último, deseo que nuestro hijos de menos de 10 años se encuentren un entorno laboral muy diferente al tremebundo que se les prepara a los púberes y adolescentes actuales.

STEELY DAN

24/11/2011, 09:45 h.

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