Ana tiene 36 años, está casada y ahora está en el paro. No encuentra un trabajo que se ajuste a sus expectativas. Su rostro refleja la situación de angustia y desesperación ante la situación actual. Solicita ayuda a el servicio de orientación sociolaboral del Ayuntamiento que le corresponde para que le ayuden a reorientarse tanto laboral como personalmente.
Una de las principales preocupaciones de los parados es la entrevista de trabajo, sobre todo cuando han realizado unas cuantas y los resultados no han sido favorables, la autoestima se resiente.
Preparamos un simulacro de diferentes tipos de entrevistas: dinámicas de grupo y entrevista personal, entrevista por competencias, en principio dejamos que actuaran como ellos lo harían. Ana asiste con ropa que no mejora o aviva su imagen, no va maquillada y el gesto de su boca es serio, apenas sonríe.
Ellos vivencian una situación tal cual la harían, y se analiza como se han sentido así y los miedos que han experimentado. Decidimos que era el momento de desbloquear los miedos que se dibujan a través de los pensamientos: “No me van a coger”, “La entrevistadora va a sentir que estoy nerviosa”, “No tengo la imagen que buscan” y se transforman en las emociones negativas de: ansiedad, miedo e inseguridad.
El siguiente paso es desbloquear todas esas emociones, ¿cómo? Provocando situaciones que generen la risa, el buen humor. Vamos a imaginar que la entrevistadora os hace preguntas absurdas que dan lugar a respuestas absurdas que desembocan en carcajadas de todos los asistentes. ¿Cómo se sentirán ahora?, más relajados, más creativos en dar las respuestas, más optimistas a continuar una entrevista con más seguridad.
Ana fue una participante que pasó de tener la comisura del labio hacia abajo a de repente desternillarse de risa de manera explosiva, lo que le sirvió para descargar toda la angustia y el malestar enfocándose únicamente a la situación absurda vivida. Su actitud cambió automáticamente porque se relacionaba más con los compañeros, y al día siguiente asistió maquillada y vestida con colores que embellecían su tez, y embellecían su figura. Su autoestima se estaba levantando.
El humor como terapia
Se admite en psicología que, cuando consideramos el lado cómico del mundo, se fortalece nuestro cuerpo y todavía más nuestra psique (Steve Ayan).
La terapia de la risa sorprendentemente inspiró la creencia popular de que la alegría no sólo mejora las enfermedades del cuerpo y de la mente, sino que también puede curarlas. En los últimos años, a la vista de muchos hallazgos prometedores, los profesionales hablan de un efecto protector y curativo del sentido del humor.
En la antigüedad clásica, Aristóteles reconocía en la risa “un ejercicio corporal de gran valor para la salud”. Esta apreciación general sigue vigente, aunque es difícil de demostrar científicamente la supuesta relación entre el buen humor y la salud. Los efectos inmediatos que acompañan a la risa son similares a los del ejercicio corporal: contracciones musculares, aceleración de los latidos cardíacos, aumento de la presión arterial, de la frecuencia respiratoria y del aporte del oxígeno. Pero ni la más sonora carcajada dura más allá de unos segundos.
En los años treinta del siglo pasado, mediante test fisiológicos, se demostró que la disminución del tono muscular después de la risa dura al menos tres cuartos de hora; el cuerpo queda distendido durante ese tiempo. En principio, se encuentra también disminuida la sensibilidad al dolor, debido quizás a una eliminación de endorfinas que desencadenan sensaciones placenteras en el cerebro al tiempo que atenúan la transmisión de estímulos dolorosos. Suele repetirse que una potente carcajada tiene el mismo efecto saludable que 15 minutos de carrera.
Otro aspecto hace referencia a las hormonas. Hay datos que hablan a favor de que la concentración sanguínea de cortisol, la hormona del estrés, disminuye en las personas con buen humor. Se ha demostrado que un nivel persistentemente elevado del nivel de cortisol disminuye las defensas inmunitarias; ese mecanismo intervendría así en la defensa contra la enfermedad.
¿Por qué no intentar reirnos más para afrontar la crisis y las adversidades? ¿Por qué no tomar las adversidades como retos en vez de como obstáculos y además a carcaja limpia?
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
1bulcano 13/07/2012 | 14:25
Estoy totalmente de acuerdo, el sentido de humor es la mejor terapia contra los males de la mente. No hay problema irresoluto. Ante los duros momentos que tenemos que vivir, ajenos a nuestra voluntad en la mayorías de los casos; la salida más inteligente es afrontar las adversidades como oportunidades de mejora, ser proactivos, un predisposición positiva y la capacidad de adaptación al medio serán la clave para sortear de forma satisfactoria los aspectos circunstanciales de la vida. Cada uno de nosotros somos individuos irrepetibles, pluripontenciales; no dejemos que unos parámetros absurdos desde mi punto de vista y lo que socialmente en un momento determinado es "norma", para que nuble nuestra personalidad, quiera borrar nuestra sonrisa y alinear en lo único que paraliza al hombre: EL MIEDO.
Licenciada en Psicología, consultor de formación in-company (desarrollo de habilidades directivas y comerciales) y Coach Positivo. Soy una persona que desde pequeña ha destacado por ser entusiasta, viva,comunicativa, creativa, intrépida, proactiva y con mucho interés en conocer otros lugares, otras personas diferentes a mi entorno y por observar el comportamiento de los demás. Por eso terminé estudiando psicología, y soy aficionada al teatro y al cine.
Desde hace un tiempo me dedico a la consultoría de formación desarrollando y diseñando formaciones ad hoc para clientes de diferentes sectores en el desarrollo de competencias profesionales y personales.
Me gusta innovar, por ello, aparte de la docencia en empresas, diseño junto con un equipo multidisciplinar talleres para garantizar el aprendizaje a través de la experiencia personal y el impacto vivencial de sus contenidos. Nace de la idea de crear metodologías más vanguardistas donde el verdadero protagonista sea el participante.
Como Coach positivo, realizo consultas individuales para ayudar en el desarrollo personal y profesional para mejorar su bienestar, adquieran la confianza en ellos mismos y ayudar a lograr sus metas.
Amo lo que hago, por ello me encargo de mimar mucho cada proyecto y a cada persona.