El mejor titular que se ha publicado este año (porque revela lo que nadie te cuenta)

Los medios suelen recoger la mitad de la información. Hay uno de ellos que se ha atrevido a publicar la frase entera, señalando de paso prácticas que son socialmente nocivas

Foto: Espen Egi Hansen, del diario mas leído de Noruega, denunciando la censura de Facebook de la foto La niña del napalm. (Efe / Eric Johansen)
Espen Egi Hansen, del diario mas leído de Noruega, denunciando la censura de Facebook de la foto "La niña del napalm". (Efe / Eric Johansen)

“The Vast Majority of Web Content Will Be Video, Says Man Who Can Unilaterally Make Such a Decision” (“La mayoría del contenido de la web será vídeo, afirma el hombre que puede tomar unilateralmente esa decisión”) es el titular, y es muy bueno porque 'New York Magazine' ha sido el único medio que ha dado la noticia completa. La gran mayoría de los medios se quedan en la primera frase (“La gente no leerá textos en la red, solo verá vídeos"), transmitiendo la idea de que estamos ante una opinión técnica que se convertirá irremediablemente en realidad, en lugar de ante un deseo o como es el caso, ante un intento de imponer una forma de consumir contenidos.

Los intereses 

Las declaraciones son de Mark Zuckerberg, lo que parece otorgarles mayor credibilidad, y sintetizan la idea de que en poco tiempo los textos y las fotos serán cosa del pasado en Internet y que casi todos los que formamos parte de ella preferiremos los vídeos como soporte de transmisión. Hay muchos factores que podrían indicar lo contrario, pero la discusión sobre el fondo del asunto es irrelevante en este caso. Lo importante es que eso lo dice una persona que está al frente de una compañía, Facebook, que determina a través de su algoritmo buena parte de los contenidos que son consumidos en la red, y a la que, casualmente, le conviene que veamos vídeos en lugar de leer textos porque le resulta más rentable, al aumentar el tiempo de permanencia y la participación de los usuarios. En definitiva, que el hombre que quiere que veamos vídeos para ganar más dinero, y que tiene el poder de forzar la máquina en esa dirección, nos cuenta como si fuera algo objetivo que ese será el tipo de conducta que observaremos como usuarios de la red. El acierto del titular es poner de relieve esa parte que suele quedar oculta, como si Zuckerberg fuera un gran experto que careciera de interés alguno acerca de aquello de lo que está hablando.

Las encuestas, más que recoger un estado de opinión, se han convertido en un instrumento de intervención en la campaña para empujarla hacia donde se desea

Lo peor es que esta es una tendencia habitual en el periodismo, donde muchos titulares sugieren como realidad aquello que no es más que un deseo o un juicio de intenciones. Esto es claramente perceptible en las lecturas de las encuestas (y a menudo en las encuestas mismas) que más que recoger el estado de opinión general se han convertido en un instrumento de intervención en la campaña para dirigirla donde se desea. Son más armas para conducir a los votantes hacia la meta que se pretende que lecturas objetivas de la realidad.

Pero no es un mal exclusivo de la política. En economía es algo muy presente. La ciencia económica actual, más que datos sobre la realidad, se dedica a hacer previsiones, esto es opiniones sobre probabilidades. Lo malo es que esas predicciones muchas veces son interesadas, y tratan de mover el mercado o las actuaciones de los Estados hacia el lado que quiere quien las enuncia. En otras ocasiones, más que describir hechos, lo que hacen es lanzar advertencias. Por ejemplo, gran parte de las previsiones sobre déficits públicos que hace la UE no son meros análisis, sino instrucciones que se quieren de obligado cumplimiento.

Vaciamiento del poder

Los medios suelen recoger esta clase de declaraciones, pero no explican el poder que tiene quien las enuncia ni los intereses que promueve. Este vaciamiento del poder es muy frecuente, como señala un artículo de 'The New York Times', en el ámbito de la tecnología y de la economía colaborativa. Todos tenemos la idea de que formamos parte de algo colectivo, en lo que participamos voluntariamente y en lo que nos movemos en situación de horizontalidad: hay un número enorme de participantes en red que gozamos de igualdad a la hora de recibir y de transmitir información.

La economía colaborativa es el mejor ejemplo de este soterramiento de las diferencias de poder que constituye la esencia de nuestra época

No es cierto. No lo es en Facebook, donde la transmisión de contenidos está ligada a un algoritmo que sirve como instrumento de control y de generación de ingresos, no lo es en Twitter, donde los contenidos gratuitos que se cuelgan los monetiza solo la empresa, ni tampoco en Uber, donde no se es un asociado, sino un empleado sin capacidad de decisión que además debe correr con todos los gastos. La economía colaborativa es el mejor ejemplo de este soterramiento de las diferencias de poder que constituye la esencia de nuestra época.

Ese nuevo control, ligado más que a las viejas burocracias,a los algoritmos y a las cuentas de resultados, no está presente en las descripciones que se hacen de la realidad, ni en las previsiones acerca del futuro, ni tampoco en los análisis supuestamente técnicos, ni en las declaraciones y en los estudios que se recogen en los medios. Eso es lo que hace que el titular sea tan bueno, que es capaz de expresar el entorno contradictorio en el que vivimos en solo unas cuantas palabras.   

Tribuna

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