El experimento de un pueblo de Cantabria que permitirá a los bancos tener más poder

La desaparición del dinero en efectivo es una aspiración reciente. Una localidad cántabra la llevará a efecto. Pero sus efectos no parecen provechosos para los ciudadanos

Foto: No habrá discusiones. Todo a la cuenta del banco. (iStock)
No habrá discusiones. Todo a la cuenta del banco. (iStock)

Cantabria pondrá en marcha un experimento, dirigido por el economista y presidente de Analistas Financieros Internacionales, Emilio Ontiveros, por el cual en uno de sus pueblos no se podrá utilizar el dinero en efectivo para ninguna transacción, ni siquiera en las compras de menos de cinco euros. Sólo se podrá pagar con tarjeta de crédito u otras herramientas digitales.

Este experimento se encuadra en una tendencia internacional, cada vez más expresa, que pretende que el dinero en efectivo desaparezca. Algunos países nórdicos ya han realizado experiencias de este tipo, en la que todas las transacciones se realizan a través de tarjeta, medios telemáticos y apps de móvil. Nadie tiene dinero en casa, porque ya no sirve para nada.

Si lo dice Rogoff, cuidado

Hay varios motivos que me hacen desconfiar de la bondad de este tipo de medidas. Uno de ellos tiene que ver con las personas que lo están promoviendo. Que Kenneth Rogoff sea uno de sus impulsores me provoca un profundo recelo acerca de su validez. Rogoff es ese economista que, junto con Carmen Reinhart, redactó un muy influyente trabajo en el año 2010 en el que concluía que, cuando la deuda pública superaba el 90% del PIB, el crecimiento económico se resentía enormemente. Por cada 10% de incremento en la deuda superado ese nivel, el PIB caía un 1%.

El dinero es sucio porque la gente toca los billetes, a veces los chupa, van pasando de mano en mano y a saber qué nos pueden pegar

El informe circuló masivamente entre los economistas, y fue la excusa que empleó la UE para defender y extender sus planes de austeridad. Luego se descubrió que los datos que se recogían en el estudio no eran válidos, pero ya era tarde. Además, nadie dio marcha atrás, a pesar de las evidencias. De modo que si Rogoff está detrás de esto, máxima prudencia.

A culturizarse

El segundo tiene que ver con los argumentos con que se defiende la medida. El viernes pasado la cadena Ser invitó a Ontiveros para que explicase la iniciativa que se llevará a cabo en Cantabria, y su exposición resultó desconcertante. Sintetizó sus ventajas en tres aspectos: el dinero es sucio, porque la gente toca los billetes, a veces los chupa, van pasando de mano en mano y a saber qué nos pueden pegar. En segundo lugar, la desaparición del dinero en efectivo permitirá que la gente se alfabetice digitalmente; como hay personas que todavía no se manejan bien con las nuevas tecnologías, en especial las que llevan pymes, estas medidas les obligarán a culturizarse. Por último, Ontiveros destacó que el dinero en efectivo es el medio que se utiliza para la evasión fiscal, que el dinero negro sólo es posible si los billetes siguen circulando.

La mayor parte de dinero negro se mueve en los bancos de paraísos fiscales, a través de sociedades opacas y de apuntes contables que circulan de un lado al otro del mundo a toda velocidad

En resumen, que sería una buena medida porque nos evitaría enfermedades (al no tener que tocar billetes que otros nos han pasado, que a saber qué han hecho con ellos), porque obligaría a los paletos digitales a ponerse al día, y porque no habría actos ilícitos ni evasión fiscal. Este último punto es especialmente llamativo, porque parece que todavía se tiene que cruzar la frontera con maletas llenas de billetes para evadir, cuando la mayor parte de dinero negro y sucio se mueve en los bancos de paraísos fiscales, a través de sociedades opacas y de apuntes contables que van circulando de un lado al otro del mundo a toda velocidad.

Los clientes no somos tales, sino proveedores de su materia prima principal, el dinero, y lo que esta medida pretende es que no haya ninguna materia prima que quede fuera de su alcance

Pero lo que más me hace desconfiar de esta idea son sus consecuencias últimas. Muchos expertos subrayan que las personas más desfavorecidas serán las que más perjudicadas salgan con el nuevo sistema, y eso nunca es bueno. Además, resulta indiscutible que la retirada del dinero en efectivo supondría el establecimiento de una mediación indispensable, la de los bancos, que serían los grandes beneficiados porque verían cómo todos los recursos tendrían que pasar por ellos. Esto se entiende de otra manera si comprendemos que los bancos no guardan nuestro dinero y cobran una comisión por ello, ni tampoco lo prestan y consiguen un interés a partir de la realización de un servicio. Los bancos fundamentalmente multiplican en su provecho el dinero que reciben. Los clientes no somos tales, sino proveedores de su materia prima principal, el dinero, y lo que esta medida pretende es que no haya ninguna materia prima que quede fuera de su alcance. A los Estados podría venirles bien para controlar todos nuestros movimientos, pero a los bancos mejor, porque verían aumentar sus recursos, sus posibilidades y su poder. De modo que quizá la desaparición del efectivo pueda tener algunas ventajas, pero no parece que beneficien al ciudadano común.

Tribuna

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