El 'tuit' de Garicano sobre el capitalismo de amiguetes (y nuestra realidad)

El responsable de Economía de Ciudadanos ha criticado la subida de precios en la factura de la luz, pero ha puesto el acento en los efectos, no en las causas

Foto: Reunión entre Luis Garicano y Luis de Guindos. (Sergio Barrenechea / Efe)
Reunión entre Luis Garicano y Luis de Guindos. (Sergio Barrenechea / Efe)

Si se quiere leer la política entre líneas, acudir a Twitter suele ser práctico. Hoy ha habido dos tuits significativos, el de Pablo Iglesias colgando un vídeo de Íñigo Errejón bailando disfrazado de chulapo, que es indicativo de que tienen en mente parecerse más al populismo de Esperanza Aguirre, especialista en estas cosas, y el de Luis Garicano denunciando que “el capitalismo de amiguetes lleva directo a enormes crecimientos de la factura de gas y electricidad”. Bueno, en realidad hubo otro tuit curioso de Garicano que incluía un vídeo de 'God save the Queen' de los Sex Pistols, pero esa es ya otra historia.

Me llama la atención la afirmación de Garicano por las mismas razones que desconfío de las críticas 'ad hominem'. En las redes sociales lo vemos con frecuencia: las descalificaciones se centran demasiado a menudo en las características de las personas que emiten los mensajes en lugar de en argumentos, análisis o hechos, seguramente porque la gente que utiliza estas armas discursivas carece de otras. Como saben que en una discusión razonada saldrían perdiendo, recurren a menoscabar el crédito de la persona que lanza el mensaje. En política pasa igual, y no digamos ya cuando llegan las elecciones. Y por recordar un asunto viejo, pero muy ilustrativo, que un presidente como Clinton tuviera que pasar por un 'impeachment' no porque en su cargo haya tomado buenas o malas decisiones, sino porque tuvo relaciones sexuales con una becaria, era señal inequívoca de la inferioridad en la que se hallaban los republicanos. Si eso es todo lo que podían oponer, es porque sabían que habían perdido la partida.

El problema con el capitalismo de amiguetes es que sirve para poner el foco en los síntomas en lugar de en las causas estructurales

Me ocurre igual con la expresión 'capitalismo de amiguetes', porque se suele emplear para centrar las críticas en las manzanas podridas y no en la enfermedad que aqueja al árbol. Es centrarse en los efectos, pero no en las causas. Y es muy frecuente, hasta lo hacen los populares, cuando intentan separarse de la corrupción diciendo que es cosa de tipos sin escrúpulos que se colaron en el partido, seres aislados y perversos que van metiendo la mano en la caja, pero que el PP está limpio. A mucha mayor escala ocurrió con la crisis financiera, cuando se señalaron a algunos actores concretos, que iban desde Madoff hasta las cajas de ahorro pasando o la gente pobre que había vivido por encima de sus posibilidades, en lugar de analizar las causas estructurales. Algo muy similar es el capitalismo de amiguetes, consecuencia de una red de relaciones entre el poder político y unas cuantas empresas para repartirse el pastel. Pero el problema no son las connivencias, estilo puertas giratorias, sino las causas estructurales, y entre ellas la subordinación completa de la política a la economía.

Cargos públicos interfiriendo

Ciudadanos ha preferido rebajar el tiro y centrarse en los escalones inferiores (como, por otra parte, ha hecho Podemos). Lo señala bien el tuit de Garicano, y han insistido desde el partido de Rivera en ello con mucha frecuencia: los naranjas se ofrecen como un partido regeneracionista que, si llegara a gobernar en solitario, establecería los mecanismos precisos para que este tipo de conductas individuales lesivas no se produjeran más. No más puertas giratorias, no más puestos en los consejos de administración para políticos, no más cargos públicos interfiriendo en la economía. Este es un capitalismo de amiguetes, de modo que si le quitamos los amiguetes al enunciado todo funcionaría correctamente. Podemos fija una diana similar, solo que llevándola varios pasos más allá. Desde su perspectiva, si desaparecieran la Trama y el PP del medio, las cosas comenzarían a marchar por el camino correcto. Y eso por citar a los dos partidos nuevos, porque del PSOE ya ni hablamos.

Cuando el sistema no funciona, los que están en medio comienzan a pensar en coger su parte del pastel en lugar de en intentar arreglar las cosas

Pero esto no funciona así. Y no voy a entrar en si el capitalismo es el mejor de los regímenes o el peor de ellos, posturas que animan los debates en redes, pero que son escasamente útiles a la hora de afrontar problemas concretos. Si hay amiguetes es porque el sistema está fallando, que es lo que abre la brecha para que se cuelen todo tipo de sujetos interesados. La crisis económica no fue producto de un error de cálculo, sino de la falta articulada de control de los nuevos productos financieros, de una avaricia a la que no se pudo poner coto, porque se carecían de instrumentos y de voluntad para ello, y de los cambios legislativos globales que permitieron que actores muy poderosos y fuera de control realizasen apuestas estúpidas. Cuando es posible que inversores grandes ganen mucho dinero apostando contra las empresas en lugar de ayudándolas a crecer, cuando si se despide a gente suben los precios de las acciones y cuando tener personal estable penaliza en bolsa, cuando es rentable invertir en empresas que quebrarán pronto porque son humo, pero que mientras tanto permiten ganar mucho dinero a los que han inflado el mercado con expectativas falsas, o cuando el high frequency trading genera grandes beneficios, es muy probable que las cosas no funcionen. Y cuando eso ocurre, los que están en medio comienzan a pensar en coger su parte del pastel en lugar de en intentar arreglar las cosas.

Y seguirá ocurriendo

Todo el mundo habla de recuperación, de lo bien que está yendo la economía, pero no es del todo cierto. Puede que las grandes cifras sean positivas, pero el poder adquisitivo del ciudadano común está en continuo descenso. Y eso continuará siendo así mientras las políticas del Banco Central Europeo beneficien a los grandes actores pero impidan que la mayoría de las personas puedan mantener su nivel de vida; mientras la recuperación de las cuentas de las empresas consista en generar puestos de trabajo mal pagados y en que la calidad de productos y servicios descienda; mientras que la UE esté organizada para que a Alemania le vaya bien y a los países del sur mal; mientras el modelo de negocio sea crear monopolios globales, como sucede con los tecnológicos, que pueden pagar impuestos donde quieran (si quieren) y apretar a los proveedores, y mientras empresas oligopolísticas ligadas a la prestación de un servicio esencial pueden presionar a los consumidores y a los poderes públicos.

Estos son unos cuantos ejemplos de las disfunciones sistémicas, y quedan muchos otros. En ese contexto, la corrupción es un problema grande, pero se trata de la derivada, no de la causa. No podemos seguir poniendo el acento en los síntomas en lugar de las enfermedades. Y cada vez que oigo hablar de capitalismo de amiguetes, pienso en aquellos que, cuando el dedo señala la luna, se quedan mirando el dedo. Y no porque sean tontos, sino porque, por algún motivo que ignoro, prefieren fijarse en lo menos sustancial.

Tribuna

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