'Cardados power': la parroquia de Embassy protesta contra el cierre (a su manera)

La crema de la intelectualidad ‘toma’ el histórico salón de té en una merienda protesta regada con champán

Foto: Mano volando en busca de canapé en la barra de Embassy. (C.P.)
Mano volando en busca de canapé en la barra de Embassy. (C.P.)
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Lugar: salón de té Embassy, paseo de la Castellana, 12. Convocatoria: protesta por el inminente cierre de un café del Madrid de toda la vida. Público potencial: castizos, señoras bien y la crema de la intelectualidad.

Empecemos sin medias tintas: estamos viviendo un 'cafetiricidio' en Madrid. Primero vinieron a por las cafeterías Manila, y no hicimos nada. Luego vinieron a por las cadenas Nebraska y California, y tampoco movimos un pelo del cardado. Pero ahora han echado sus garras sobre la madre de todos los salones de té de la capital —famoso por su tarta de limón, sus sándwiches y su cóctel de champán— y eso sí que no. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Así que aquí estamos, en la puerta de Embassy, en primera línea del frente, esperando la llegada de la turbamulta, en el típico estado de alerta —previo a todo gran estallido— que descontrola la imaginación. ¿Cómo serán las consignas de la 'kale borroka' del té?

CONTRA EL RODILLA, Y SU VIOLENCIA, AHORA Y SIEMPRE, RESISTENCIA

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SI ESTO NO SE ARREGLA, ¡GUERRA, GUERRA, GUERRA! ¿QUÉ SE NECESITA? ¡MÁS TARTITA!

Pero no. La marea del té —a la que se sumaron 'celebrities' como Carmen Lomana y Cósima Ramírez— recurrió a una sofisticada estrategia de protesta. No hubo ni contenedores ardiendo en mitad de la Castellana ni fulares en llamas ni agresiones a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (gentrificado), sino que los castizos revoltosos se dedicaron a hacer lo que mejor saben hacer: hincharse a merendar... y a beber champaña como si no hubiera un mañana.

“Celebración pública de Embassy y reivindicación de los santos lugares de Madrid”, reza el manifiesto que llama a la protesta, firmado por Jimmy Burns-Marañón, Luis Alberto de Cuenca, Albert Boadella, Elsa Fernández-Santos, Ana Romero, Víctor de la Serna, Alfonso Ussía y Rosa Belmonte, entre otros muchos. “Para que una ciudad sea algo más que un municipio necesita enclaves de memoria, lugares con significado y con relieve, locales comerciales que han acompañado la vida de generaciones hasta mezclarse con la propia urdimbre de la ciudad. Cosmopolitas o castizos, populares o elegantes, aún persisten lugares con un sentido del honor hacia sí mismos. A ellos les debemos su capacidad para arraigar en lo local y darle belleza y sentido. Para hacer de la cotidianidad un placer. Para —más prosaicamente— no convertir un gin-tonic en un invernadero ni un taburete de bar en un potro de tortura”, asegura el texto, leído a voz en grito en mitad de un abarrotado salón de té.

Un par de chavales regala una perla al periodista: "La Unesco debería declarar los cardados de estas señoras patrimonio de la humanidad"

"No te puedo dar mesa hasta la semana que viene, estamos colapsados", dice un encargado a una señora en la puerta del local. Poco antes le ha dicho lo siguiente a un compañero de trabajo: "El que me quiera seguir, que me siga, y el que no, a tomar por culo", en una alusión al conflicto laboral de un local al borde del cierre. A su lado, un conocido 'influencer' se hace un selfi con unas amigas al grito de: "Mi primera manifestación, chispas".

Un par de chavales maduritos y guasones regala una enorme perla al periodista: "La Unesco debería declarar los cardados de esas señoras patrimonio de la humanidad".

Varios asistentes a la despedida de Embassy. (Carlos Prieto)
Varios asistentes a la despedida de Embassy. (Carlos Prieto)

La opinión del experto

Al habla con uno de los promotores de la protesta: Luis Alberto de Cuenca, poeta, escritor, exsecretario de Estado de Cultura, exdirector de la Biblioteca Nacional y cliente habitual de la cafetería (perdón: del salón de té).

Sobre la causa del cierre: “Estoy desolado. Todos los enamorados del local, que es historia de España, estamos desolados. No creo que sea un problema de falta de clientela en absoluto. Yo voy mucho y siempre está lleno, tanto la tienda como el salón de té, ¡los sándwiches de berros siempre están agotados! Supongo que se trata de rentabilizar —aún más— un local impresionante en un lugar codiciado de Madrid. No puedo creer que Embassy sea deficitario”.

"Madrid siempre ha sido muy cruel con su arquitectura y con su historia, y lo sigue siendo", asegura el escritor Luis Alberto de Cuenca

Sobre su día a día como parroquiano: “La socialización en Embassy es entrañable. Abuelos, padres e hijos son clientes habituales desde hace varias generaciones. La oferta gastronómica es muy interesante en relación calidad/precio, por no hablar de cómo cuidan los detalles: su escaparates son maravillosos. Hay locales parecidos en Madrid, pero ninguno tiene la sutileza de Embassy. Sus sándwiches no tienen rival, solo ellos los saben hacer así, es como la fórmula de la Coca-Cola”.

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Sobre su relevancia histórica: “Es un salón de té al estilo de los grandes salones de té británicos. A partir de 1931, empezaron a venir personas con acceso a los resortes del poder. Durante la II Guerra Mundial se convirtió en centro de operaciones del espionaje británico, vigilado de cerca por el espionaje alemán; Embassy era como una novela de espías, un lugar conspiratorio emblemático consagrado a la causa democrática, no a la nacionalsocialista”.

Entrada a Embassy, durante la despedida. (Carlos Prieto)
Entrada a Embassy, durante la despedida. (Carlos Prieto)

Sobre el tradicional desinterés madrileño por el patrimonio: “Es una falta de interés alarmante, como si la preservación no fuera algo importante. No hay una sola calle en Madrid uniforme en sus edificaciones, siempre hay una nota disonante. Madrid siempre ha sido muy cruel con su arquitectura y con su historia, y lo sigue siendo”, zanja Luis Alberto de Cuenca.

La gran broma final

Uno se mantiene distante y escéptico ante esta repentina conversión del cardado en movimiento social hasta que prueba el cóctel de champán (delicioso no, deliciosísimo). Es entonces cuando se olvida de sus veleidades políticas e intelectuales y fantasea con agarrar un megáfono —¡WEAH!— y gritar:

A LAS BARRICADAS, A LAS BARRICADAS, POR EL TRIUNFO DE LA TARTA DE LIMÓN

PD: ¿Les dice algo a ustedes el nombre de Javier López Madrid? El consejero delegado del Grupo Villar Mir y amigo personal de los Reyes ha estado implicado en escándalos de lo más escabrosos. Pues bien: el hombre que me guía por el interior de Embassy —al que llamaremos J.— se va un momento al baño y vuelve como una moto. "Tengo un 'scoop' para ti. Vente conmigo al baño". Entramos y me señala una pintada en la puerta del 'toilet'. "JAVIER LÓPEZ MADRID ES UN..." (y ahora imagínense ustedes el insulto). Moraleja: la revolución del cardado también puede ser punk.

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