Por qué el Partido Popular va a ganar todas las elecciones del siglo XXI

¿Qué relación hay entre natalidad e ideología? ¿Y entre reproducción y revolución? A partir del libro de Silvia Nanclares 'Quién quiere ser madre' vislumbramos el futuro electoral de España

Foto: Imagen de los 'Simpson'
Imagen de los 'Simpson'

Dijimos aquí en enero que 'Quién quiere ser madre', de Silvia Nanclares, era “un libro que, necesariamente, alguien tenía que escribir”. Si se acercan ahora al libro de Nanclares verán que, en la faja y en la solapa interior, pone precisamente: “Un libro que, necesariamente, alguien tenía que escribir”, y luego mi firma.

Es fuerte encontrarse en un libro que no has leído unas palabras tuyas recomendándolo, pues eso creerá el lector que significa mi frase: que he leído el libro y que lo veo “necesario”. Pero yo no he leído el libro hasta ahora, cuando he descubierto, por la faja y la solapa, que ya me ha gustado mucho.

Dense cuenta de que mi rigor profesional entra en barrena si tengo que evaluar un libro que yo mismo recomiendo sin saberlo. Oficialmente, digo que es necesario. Ahora a ver quién es el guapo que lo lee y dice que es una mierda. Puedo conseguir al mismo tiempo que me echen de este periódico por recomendar libros sin leerlos y que me echen de Random House (Alfaguara) por, en efecto, leerlos. Luego dicen que ésta no es una profesión de riesgo.

Reproducción asistida

El caso es que la reproducción asistida es un tema. Desde hace años, amigos, conocidos y hasta desconocidos me han contado su aventura asistencial, el desembolso casi ludópata que supone meterse en concepciones artificiales. Muchos no lo consiguen. Muchas parejas rompen. Otras lo logran, y tienen dos hijos. Otras se endeudan. Hay hermanos que fueron concebidos el mismo día, pero, al ser implantados con años de diferencia, tiene edades distintas. Hay hijos que no portan material genético de uno de los padres. Hay hijos que, de hecho, no portan material genético ni de la madre ni del padre. ¿Tienen entonces cuatro padres?

Amigos, conocidos y hasta desconocidos me contaron su aventura, el desembolso casi ludópata por meterse en concepciones artificiales

¿Cómo no ha escrito nadie un libro sobro esto, que es casi ciencia ficción?, me preguntaba.

'Quién quiere ser madre'
'Quién quiere ser madre'

Así que muy bien Silvia Nanclares, contándolo. 'Quién quiere ser madre' era uno de esos libros que yo estaba esperando, que toda una generación (la de los nacidos en los años 70) quería leer. Nanclares ha tenido el valor de ponerse en el centro del tabú, de levantar el dedo y decir: esto está pasando, yo lo he pasado, la cosa funciona así.

No en vano su novela viene animada por un carácter coral, testimonial, y son decenas de amigas y conocidas de la narradora las que ven expuesto su caso. También hay investigación pertinente y se cuentan algunas trapacerías de la industria conceptiva. Pero lo que me ha movido a escribir este artículo ha sido el asunto político, pues Nanclares, activista acreditada, casi da a entender que algunas mujeres están tan metidas en cambiar el futuro con manifestaciones que no tienen tiempo de cambiarlo con hijos.

Elecciones de cuna

Es una forma fea de mirar, pero les invito a salir a la calle una tarde cualquiera y observar todos esos bebés, todos esos carritos, todas esas proles pastoreadas por padres vestidos con plumas ultraligeros bajo la chaqueta, o con rastas y zapatillas New Balance, y pensar que son, esos pequeñajos, ay, votantes. Echen cuentas. Según la calle que elijan para hacer esta simulación, puede que les entre el pánico. A algunos a lo mejor se les atraganta la mani de hoy, porque hay una mani pasado mañana, hasta una revolución allá en el futuro: estos niños votando.

Los padres de derechas no pierden el tiempo, y no seré el único que ha oído esto: padres que dan a sus hijos 50 euros para que voten al PP

No nos engañemos: los padres de izquierdas programan a sus hijos para que voten a partidos de izquierdas, y hay hijos cuya programación es tan exhaustiva que hasta son bautizados como “Pablo Iglesias”. Los padres de derechas no pierden el tiempo, y no seré el único que ha oído esto: padres que dan a sus hijos 50 euros para que vayan a votar al PP.

¿Tolerancia paterna? Mucha: toda la que permite el ancho de la ideología familiar. La madre de izquierdas “tolera” un hijo gay, bohemio o alelado, pero pregúntenle si toleraría que su hijo se metiera en Hazteoir.

Así las cosas, la batalla electoral es una batalla de cunas, y es difícil creer que las mujeres progresistas vayan a ganar esta batalla a las mujeres conservadoras, que les meten un 4-0 mientras aquéllas pierden sus años fértiles entre Génova 2001 y el 15M.

A lo mejor va a ser que la ideología no sólo se predica y se sostiene, sino que además se folla. Incluso se paga. Mientras tú estás haciendo la mani de mañana, hay gente que está haciendo votantes en una clínica. 7000 euros sólo para empezar, según reporta Nanclares en su libro. ¿Quién puede permitírselo?

Quiere decirse que el PP va a ganar todas las elecciones generales del siglo XXI porque está currándoselo donde debe: en la guardería.

La madre de izquierdas “tolera” un hijo gay, bohemio o alelado, pero pregúntenle si toleraría que su hijo se metiera en Hazteoir

Sería bonito que se educara realmente a los niños contra este débito electoral, que es como llevarles al Bernabéu con dos años y la camiseta de Ronaldo puesta. No te van a salir del Barça. Si quieren a sus hijos, es imposible que voten lo contrario de lo que votan ustedes. Por eso, los gobiernos en España cambian debido a toda esa gente a la que no han querido sus padres. ¡Votan hoy una cosa y otra mañana!

Los niños felices votan siempre con papá. Esta sentimentalización de lo político es tan importante que las elecciones generales no deberían verse como un recuento de votos, sino como un recuento de libros de familia.

Mucha gente todavía cree que tiene una ideología, pero todo lo que tiene es una madre.

Mala Fama

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