Todo está tranquilo arriba

Todo está tranquilo arriba. Gerbrand Bakker / 288 páginas; 20,00 euros. Comprar libro.La conjunción del título, autor y premio desconocidos para mí me impulsaron a leer Todo

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    Todo está tranquilo arriba. Gerbrand Bakker / 288 páginas; 20,00 euros. Comprar libro.

    La conjunción del título, autor y premio desconocidos para mí me impulsaron a leer Todo está tranquilo arriba con expectación perfecta, sin la mínima prevención ni orientación. Este estado personal poco frecuente es un precioso regalo cuando el libro demuestra ser interesante, más aún si nos emociona a pesar de nosotros mismos, que fue lo que me ocurrió con la desnuda y sincera prosa de sus páginas.

    El autor, Gerbrand Bakker, escritor, jardinero e instructor de patinaje, inédito hasta la fecha en España, procede además de Holanda, un país con poca presencia literaria entre nuestras publicaciones, aunque hace poco he recomendado en este medio la singular obra de otro compatriota, Entre brumas. Con gran acierto, el editor resalta en la portada que obtuvo el Premio Literario Impac de Dublín 2010, absolutamente merecido en este caso, y que se otorga a obras propuestas por bibliotecas públicas de todo el mundo.

    El personaje principal, Helmer, es un hombre de 55 años que vive solo en su granja con un padre anciano que permanece acostado sin posibilidad alguna de moverse, cuidando de vacas, ovejas, cerdos, gallinas y dos burros, estos últimos lo único adquirido personalmente por él y no heredado de su padre.

    El relato construido desde el interior de Helmer avanza a trompicones, los trompicones de su memoria, de los vaivenes de sus reflexiones, de las relaciones con las escasas personas que le tratan. Al principio no entendemos demasiado, luego, poco a poco, todo va adquiriendo sentido, forma y profundidad.

    La relación con el padre se antoja fría, dura. La visita de la antigua novia de su hermano gemelo, fallecido en un accidente de coche a los 19 años, nos proporciona la clave para entender tanta soledad y aislamiento, tanta dureza y brusquedad aparente. Creo que pocos autores han ahondado como Bakker en la fuerza de la unión gemelar y el trágico desgarro que la separación temprana supone para el superviviente.

    Helmer es un hombre herido, no querido ni tenido en cuenta, postergado por su padre, que solo contaba con su gemelo. Sin embargo, no duda en sacrificar la carrera que acababa de comenzar en Ámsterdam, cuando su padre le requiere ante la repentina muerte de Henk. A partir de ese momento su vida es silenciosa, atada a la constante atención de los animales y al día a día rutinario del trabajo.

    Quien quiera adentrarse en su narración, va a encontrar un relato viril, de enorme fuerza y emotividad, a base de la más estricta reserva y contención, hasta el punto de que requiere una lectura pausada, sin saltos de párrafos, ya que en cualquier línea corta, apretada y expresiva puede haber algo importante. Es una escritura muy contemporánea, con algunas descripciones descarnadas y naturalistas, con muchas posibilidades arruinadas como la de la paternidad y la amistad, pero con pequeñas realidades que conmueven y perturban, que impelen sin reservas a con-vivir con Helmer, padecer con su escondido dolor y suspirar ante la porción de libertad y felicidad que alcanza tras un doloroso y valiente proceso de autoconsciencia.

    Rincón de María Trincado
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