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BIOGRAFÍA

El autor, que es uno de los dos tripulantes que coronó con éxito semejante proeza en una barca de apenas 7 metros de eslora, se sirve de todo el material que fue escribiendo durante la travesía y de los correos electrónicos que enviaba y recibía, por lo que el texto rebosa color y frescura.
El 7 de octubre de 2001 zarpa desde Tenerife, en las islas Canarias, la segunda regata transoceánica “Atlántico a remo 2001” hasta las Islas Barbados, en las Pequeñas Antillas del Caribe. Participan 36 embarcaciones de diferentes países, compuestas de dos tripulantes cada una. La representación española va a bordo de la Martha Dos con Pedro Ripol y Pancho Korff. Se trata de una regata en solitario, donde cualquier tipo de asistencia o ayuda externa –incluido el suministro de comida y bebida- supone la inmediata descalificación.

Por delante una travesía interminable de 2.835 millas náuticas, 5.250 kilómetros. La empresa británica de aventuras Challenge Business International Limited, organizadora de la regata, solo cuenta con dos veleros para socorrer a los participantes. Verdaderamente un desafío en el que los recursos físicos y mentales de los remeros pueden verse al límite.
Atrás quedan dos intensos años de preparativos físicos, anímicos, intelectuales, materiales, de búsqueda de patrocinadores, de aparejamiento de la nave, recibida desde unos astilleros ingleses con el casco pelado. Y siempre contando con el entusiasmo contagioso de Anne Goulden, la impulsora de esta locura con fines benéficos a favor de San Lázaro-Amor a los niños, que trata de ayudar a los afectados por parálisis cerebral. Junto a muchos otros profesionales, que desinteresadamente les brindaron su conocimiento y experiencia.
La lectura me ha resultado entretenida e interesante en todo momento, con la inmediatez necesaria para hacerte vivir la aventura junto a ellos; a lo que contribuyen las 32 páginas llenas de fotografías y el encabezamiento de cada capítulo con los datos sucintos de rumbo, millas, viento, tiempo y un mapa esquemático de su situación en el océano.

Las reflexiones, datos sobre la travesía, observaciones de la naturaleza, los peces de todo tipo y tamaño, fenómenos atmosféricos y climáticos, y sobre todo las estrellas, enriquecen sus páginas. Plagadas además de muy valiosas referencias literarias, que sugieren multitud de lecturas.
Aunque de muy distinto jaez, se me antoja una prolongación del apasionante estudio realizado por el historiador Jose Luis Comellas sobre el viaje de Magallanes y Elcano titulado La primera vuelta al mundo, aparecido este invierno y comentado en este mismo lugar. Ya que, como bien destaca Pedro Ripol, utilizan las rutas abiertas por los pilotos españoles desde la primera travesía de Colón.
En definitiva, una lectura más que recomendable para todo tipo de público, que ayuda a evadirse un poco de la fatiga diaria, pero también a renovar las fuerzas en la capacidad del ser humano, a darle importancia a las cosas verdaderas, entre ellas escuchar a tu corazón y dejarte llevar por él para alcanzar lo imposible.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
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HISTORIA
La fragata Princesa. Las altas Californias.
1788, Francisco de Leñanza y Martínez de los Cobos, conde de Tarfí, teniente de fragata de la Armada Española, casado y padre de 2 hijos pequeños, es destinado a Ultramar a petición propia, al llamado Mar del Sur ( Océano Pacífico), al Departamento marítimo de San Blas, costa mejicana en la actualidad. A través de las páginas de esta entretenida novela se nos van desvelando sus aventuras marítimas y terrestres.
En sus viajes hacia el Norte, a lo largo de costa norteamericana y canadiense, llegan hasta Alaska a bordo de la célebre fragata Princesa y acompañado de valerosos marinos como López de Haro, donde se cruzan peligrosamente con rusos y británicos, que ya habían empezado a usurpar territorios españoles. Por un lado, la dejadez del Reino de España -que no de sus marinos- y por otro, la abundancia de perlas, pieles de nutria y oro, despertaron una insaciable avaricia en otras potencias, que forzaron la expropiación de esas tierras.
Nos encontramos ante una novela trepidante que recrea unas gestas casi olvidadas hoy en día, que llevaron a los españoles a explorar y conquistar también la costa oeste de EEUU. Como nos recordaba la obra de Borja Cardelús, que destacábamos hace unos meses La huella de España y de la cultura hispánica en los Estados Unidos. El autor es un capitán de navío, que desde hace años deleita a marinos y aficionados, y a los lectores de novela histórica y de aventuras con su serie “Una saga marinera española”.