Netflix salva 'Sense8' y confirma que ya es igual de petarda que las demás

La plataforma de contenidos en streaming rodará un especial de dos horas de duración para ofrecer un final "digno" a la producción de ciencia-ficción

Foto: Los protagonistas de 'Sense8'.
Los protagonistas de 'Sense8'.

No hace demasiado tiempo, llegó a la galaxia de las series de televisión una compañía dispuesta a todo con tal de triunfar. Entre los directores que iban a hacerse cargo de sus proyectos se encontraban nombres como Baz Luhrman, David Fincher o las hermanas Wachowski. Rostros como Kevin Spacey o Robin Wright fueron los primeros en entrar en el catálogo de una compañía que cambiaba el alquiler de DVD's por los contenidos de streaming. Y durante los primeros años, en Netflix todo era bonito y feliz, y la sombra de la cancelación que tanto atemoriza en las cadenas regulares era un cuento de pobres. Si la cosa iba peor de lo previsto se dejaba a la producción con tres temporadas. Si no, tira millas. Y en ningún caso se pronunciaba la palabra cancelación. Simplemente se le ponía fecha de caducidad.

Cuatro años después de estrenarse flamantemente en la ficción serializada, de ocupar el sitio de las cadenas tradicionales en las entregas de premios y de convertirse en un elemento de ocio más para millones de personas en todo el mundo, Netflix ha mostrado, de golpe y porrazo que, en la pequeña pantalla, no es fácil tener principios. Ni tampoco barato. Y lo que parecía una clara disposición a arriesgar para marcar la diferencia, se ha convertido en un espejismo del que se acuerdan cada vez menos en Los Gatos, sede de la compañía. Porque Netflix ya cancela series. Y lo que es peor, también las rescata cuatro semanas después de cancelarlas. Todo se pega.

Este 2017 pasará a la historia de la televisión como el año en el que Netflix puso punto y final a 'The Get Down' la orgia festiva de Luhrman que, para que luciese más, dividieron en dos partes. También puede ser recordado como el año en el que el público de 'House Of Cards' solo quería una cosa: que se acabase ya la serie, y con ello su sufrimiento. Porque la producción sobre el político más temible del mundo Frank Underwood, se ha convertido en un folletín propio de Shonda Rhimes, que nada tiene que ver con la intriga política inicial. Y porque canceló 'Sense 8' para disgusto de sus acérrimos seguidores en todo el mundo. También porque la rescató.

Crónica de una muerte previsible

El pasado 2 de junio, un mes después de estrenar su segunda temporada, Netflixanunció que 'Sense8' no tendría más capítulos, para disgusto de sus miles de seguidores que expresaron su disconformidad en las redes sociales. Hubo quien se sintió tan profundamente decepcionado que incluso amenazó con cancelar su suscripción a la plataforma. La producción de Lana y Lily Wachowski, un drama de ciencia-ficción en el que ocho personajes de procedencias, culturas y orientaciones sexuales diferentes están mental y emocionalmente conectados, era para muchos el ejemplo de diversidad y tolerancia al que debían aspirar otras creaciones televisivas. Aunque para otros fuese un tostón incomprensible y lento que no les animaba a ir más allá del primer episodio.

Rodada en 16 ciudades de 13 países diferentes 'Sense8' era un proyecto tan espectacular y visualmente atractivo como prohibitivo. Escenas repletas de extras, viajes a través del mundo, y un rodaje planificado hasta el milímetro dieron lugar a una producción que podía ser narrativamente discutible, pero que técnicamente era la envidia de muchas cadenas, incapaces de plantearse un proyecto tan ostentoso. Un desembolso, nueve millones de dólares por capítulo, al alcance de muy pocos, y más aún si la audiencia no acompaña. Porque aunque la compañía de streaming no da cifras, y sus aficionados eran tecnológicamente muy ruidosos, 'Sense8' no dejaba de ser una serie minoritaria. La excusa perfecta para que Netflix la cancelase, y empezara a pensar en otro tipo de series que completasen su catálogo.

El ruido de las redes sociales, como no podía ser de otra forma, desembocó en páginas como Change.org, en las que se pedía a la cadena que reconsiderase su decisión. Pero la furia de las primeras semanas se fue apaciguando, y casi un mes después de haberse hecho pública la noticia, eran pocos los que seguían escribiendo a las cuentas de Netflix para expresar su enfado. El momento perfecto para reavivar el debate con una decisión que, días atrás parecía impensable. "De manera improbable e imprevisible, vuestro amor ha traído de vuelta a la vida a 'Sense8'. Desearía poder besaros a cada uno de vosotros" confesaba Lana Wachowski en el comunicado que hizo público en la tarde de ayer. "Es un placer inmenso para mí, y para Netflix (creedme, ellos aman la serie tanto como nosotros pero las cifras siempre han sido un reto) anunciar que tendremos otro especial de dos horas que será estrenado en 2018. Después... Si algo me ha enseñado esto es que NUNCA se sabe" concluía el comunicado. Una buena noticia para los seguidores que, sin embargo, deja entrever que el funcionamiento de la plataforma es menos perfecto y calculado cabría esperar. O quizá no.

Regreso ¿planificado?

Porque si algo resulta extraño en esta montaña rusa de emociones es que, entre la cancelación de 'Sense8' y su breve pero ansiada resurrección, ni siquiera ha pasado un mes. Para algunos, este cambio de decisión es una prueba del poder de los fans. A mí me cuesta ser tan optimista, quizá porque protestar en las redes sea menos espectacular que el envío masivo de bombillas a la sede de una cadena, como hicieron los fans de 'Friday Night Lights'. O quizá porque huele, a kilómetros de distancia, a premio de consolación fríamente orquestado en las oficinas de los directivos de Netflix. "No hay dinero para una tercera temporada" dijo uno. "Pero no podemos dejar a los seguidores así, nos convertiremos en trending topic y nos odiarán", comentó otro. "Démosles un capítulo de cierre para que no se sientan ultrajados" opinó un tercero.

Para que el plan tuviese éxito era necesario proponer al "fandom" un escenario apocalíptico, el final irrevocable de la producción. Y así, el anuncio de dos (inesperadas) horas más de la historia de Sun, Will, Lito y compañía sabrían a gloria para todo aquel que ya hubiese llorado la dolorosa pérdida. Una planificación brillante de no ser porque, si en 23 episodios la producción ha avanzado más bien poco, resulta difícil creer que se pueda cerrar en ciento veinte minutos. En los que, por supuesto, no faltarán esas secuencias que tanto han enamorado a los espectadores, con todos los protagonistas juntos en lugares idílicos y con una ambientación musical perfecta para añadir emotividad al momento. Unos minutos preciosos sí, pero también muy necesarios cuando tienes que cerrar unas tramas que, en las cabezas de las Wachowski, quizá alcanzaban una cuarta o quinta temporada.

Protagonistas de 'Sense8'
Protagonistas de 'Sense8'


Con el rescate de 'Sense8' Netflix sólo demuestra que, en cuatro años, ha asumido los defectos de las cadenas convencionales, a pesar de creerse mejor que ellas. Porque, en el fondo, esta resurrección solo es la gota de agua que desborda un vaso que se ha ido llenando con la discreción con la que sus rimbombantes proyectos han ido pasando por su catálogo. Propuestas avaladas por grandes figuras de la industria, que también iban acompañadas de presupuestos desmesurados, para los que las grandes audiencias eran un requisito imprescindible. A pesar de que en el arte de hacer series, siempre es necesario tener algo más que un nombre. Proyectos que ahora han tenido que desechar porque el negocio de las series de televisión es difícil y complejo para todo aquel que se mete en él. Te llames Netflix o te llames ABC y por mucho que le duela al más fiel de los espectadores.

Desde Melmac

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