Saquea, que algo queda: así me plagió Radio Nacional de España

El programa 'La víspera del infinito' que se emite los sábados en RNE acostumbra a "apropiarse" sin sonrojo de los textos ajenos

Foto: Set de Radio Nacional de España
Set de Radio Nacional de España

El 3 de julio recibí un correo electrónico en el que una periodista, que prefiere mantenerse en el anonimato, me escribía alertándome del plagio de una de mis reseñas en un programa de radio. Al principio me sonó un poco descabellado porque abundan las personas que ven copias en cada esquina. Pero adjuntaba los enlaces pertinentes para que escuchara el podcast y lo comparase con mi texto.

La reportera supo del asunto porque le interesaba uno de los libros que comentaron y, buscando en Google más información al respecto, dio con mi análisis (publicado tres años atrás), que el locutor había leído sin mencionarme.

El espacio es 'La víspera del infinito', que se emite los sábados en Radio Nacional de España, en horario suicida: de seis a siete de la mañana, es decir, cuando los borrachos se van a la cama y se empiezan a levantar los que hacen footing. Lo dirige y presenta Alejandro Alcalde con gran oficio y estos son los hechos.

Palabras robadas

En el programa del 1 de julio de 2017, entre los minutos 47:45 y 50:42, el propio Alejandro habla de un libro titulado 'Amo a Dick' (Alpha Decay, 2013), de Chris Kraus. Pero no son palabras escritas por él, aunque así lo parezca (aquí se puede acceder al podcast completo). Porque todo cuanto dice en torno a esa novela pertenece a una de mis reseñas, que colgué en mi blog el 10 de enero de 2014.

Mi análisis está "fusilado" de inicio a fin, salvo en las seis primeras palabras del mismo. En ningún momento se dice que ese texto pertenece a Fulano o a Mengano. Tampoco se nombra el blog. Y mi nombre no se cita durante la emisión.

¿Por qué escogieron mi reseña? Es evidente: no estoy en el Top de los escritores más famosos. Se me puede putear sin problemas

El primer sorprendido fui yo porque, habiendo reseñas tan prestigiosas, me preguntaba por qué escogieron precisamente la mía. Y la respuesta es evidente: no estoy en el Top de los escritores más famosos. Se me puede putear sin problemas.

Igualmente grave es que, a continuación, en el mismo programa, se lee parte de otra reseña sobre Chris Kraus (pero ésta no es de mi autoría) de la Revista Clarín, sin citar la fuente ni al autor, Mauro Libertella. Escuchen mientras la leen.

Mi primera reacción, una vez superada la sorpresa, fue escribir al Defensor del Espectador de RTVE y rellenar un formulario que encontré en la web. Al ciudadano de a pie le queda, al menos, el consuelo de los defensores del consumidor cuando se siente indefenso ante esas empresas que son inexpugnables como castillos porque no te responden los correos y es difícil pasar la frontera del secretario de marras. Suele ser más sencillo comunicarse con Donald Trump.

Mientras aguardaba respuesta, conté el asunto en mi blog y en las redes sociales, donde cientos de personas me ayudaron a difundir el tema. Mi gratitud hacia ellos es infinita.

Más plagios

Unos días después escuché otras emisiones de 'La víspera del infinito' para averiguar si picoteaban de más textos ajenos. Es fácil, puede hacerlo usted mismo: consiste en coger una frase al azar y ponerla en Google y, en unos segundos, verá esa misma frase recortada de un blog o de una página web o de Wikipedia.

Los ejemplos son numerosos y remito a mi bitácora a quien quiera seguir los enlaces. Sólo en el último programa, del 8 de julio, los responsables saquean de la web Biografías y Vidas, de Europa Press, del blog de Christina Barragán y de un reportaje de El Diario sobre Elena Medel y La Bella Varsovia.

Sólo en el último programa, del 8 de julio, los responsables saquean de cuatro fuentes diferentes

No he oído los 200 programas… pero a veces basta con encontrar seis o siete casos. En alguna que otra ocasión sí mencionan a alguien: a la prestigiosa Mercedes Monmany, por ejemplo.

El día 10, por fin, me llegó la respuesta del Defensor: admiten el error y lo aclararán en el espacio del 15 de julio, reconociendo mi autoría.

Con esto veré mi ofensa reparada. Pero me pregunto qué ocurrirá con esos "errores" de otros programas, con todos esos bloggers, reseñistas y reporteros a los que saquean sus textos sin que nadie les nombre. ¿Seguirá todo igual?

Lo que sospecho, y esto ya se aparta del terreno de las pruebas para adentrarse en el de la especulación, es que hay un negro periodístico o un becario ingenuo que le pasa los textos al locutor para que los recite, y que este sujeto ha visto que es más rápido picar de aquí y de allá sin señalar las fuentes porque sólo hay que patearse Google y darle a Copiar y Pegar. Unos lo llaman apropiación; otros, plagio.

No sé, a mí el tema me parece un poco escandaloso.

Vigilen sus textos, por si acaso.

Tribuna de expertos

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