Sampaoli por Luis Enrique para convencer a un Messi que no traga a Pep Guardiola

Como quiera que el asturiano acaba contrato en 2017 y su futuro está en el airea, fichar al actual técnico del Sevilla sería una manera de complacer a Leo, que acaba en 2018

Foto: Messi y Sampaoli se saludan antes del Sevilla-Barcelona en el Pizjuán. (Reuters)
Messi y Sampaoli se saludan antes del Sevilla-Barcelona en el Pizjuán. (Reuters)

Por más que Luis Enrique se resista a reconocerlo, el juego del FC Barcelona no solo está cada vez más alejado del ideario original de Johan Cruyff —perfeccionado por Pep Guardiola hasta desplegar el mejor fútbol que se le recuerda al equipo azulgrana—, sino que su vulgarización está quedando aún más en evidencia ahora que el tridente que forman Messi, Luis Suárez y Neymar no anda tan fino de cara a portería. Los tres empates en los últimos cuatro partidos de LaLiga (Málaga y Real Madrid, en casa, y Real Sociedad, en Anoeta), al que se puede sumar el de la Copa del Rey contra el Hércules, así lo confirman. 

Cierto es que el Barça aún tiene opciones en las tres competiciones que disputa y que el regreso de Iniesta puede ayudarle a enderezar su rumbo, aunque lo cierto es que la etapa de Luis Enrique en el banquillo del Camp Nou puede estar encarando su recta final, ya sea por agotamiento personal o de un proyecto en el que este verano se invirtieron 131 millones para reforzar un banquillo que el entrenador solo utiliza cuando no tiene más remedio, y en pocas ocasiones con buen rendimiento. A saber,.Samuel Umtiti (Olympique de Lyon, 25), Lucas Digne (Paris Saint Germain, 25), Denis Suárez (Villarreal, 3.25), André Gomes (Valencia, 35), Cillessen (Ajax, 13) y Paco Alcácer (Valencia, 30).

La renovación del entrenador no corre ninguna prisa, al menos mientras el juego del Barça siga dejando tantas dudas. El contrato de Luis Enrique acaba a final de la presente temporada y el asturiano ya ha dejado claro con su habitual chulería que no tiene intención de abordar este tema hasta entonces. Hasta no hace mucho, este escenario se consideraba algo arriesgado en el club. Jordi Mestre, vicepresidente deportivo del FC Barcelona, dijo hace unas semanas que "plantearle ahora la renovación de Luis Enrique sería absurdo". "A él no le preocupa esta cuestión. ¿Cuándo? Yo creo que en enero o febrero será el momento adecuado para empezar a hablar”, añadió. 

A quien para entonces les gustaría tener renovado en el Barça es a Messi. A día de hoy, puede decirse que Leo cumplirá 30 años a pocos días de iniciar su último año de contrato que tiene firmado con el Barça, lo cual crea la lógica intranquilidad en el barcelonismo. Messi cobra 48 millones brutos por temporada (24 netos), y una de las preocupaciones de los dirigentes azulgrana es la masa salarial, la cual supera el  65% de los ingresos que aconsejan organismos como la UEFA. “No podemos renovar a cualquier precio", reconoce Josep Maria Bartomeu. "Debemos mejorar las condiciones a los jugadores pensando en la sostenibilidad, no tenemos recursos ilimitados y eso es algo preocupante. Si la masa salarial es muy alta, estás estancando el crecimiento de la entidad. Estamos un poco por encima de ese 65% máximo que se aconseja, pero es verdad que nos lo podemos permitir”, explicó el máximo dirigente culé.

En cualquier caso, o la junta que preside Bartomeu renueva a Messi en 2017 —hacerlo ya en lo poco que queda de 2016 se antoja materialmente imposible— o el argentino podría presentarse el 1 de enero de 2018 con la posibilidad de irse a coste cero, una tesitura ante la cual el Barça sabe que no podría hacer nada, de ahí que, en el peor de los casos, su presidente se vería obligado a negociar —ya sea con otro club o con el propio Leo— su cláusula de 250 millones.  

Entre tanto, la prensa inglesa, tan dada a la especulación, se ha atrevido a publicar que el Manchester City "prepara 230 millones de euros para fichar la temporada que viene a Messi", quien, siempre según la versión del 'Daily Mirror', "tendría un salario básico semanal de casi 600.000 euros". Lo que los medios ingleses olvidan, o no saben, es que la relación entre Messi y Guardiola no es precisamente la mejor. De hecho, y aunque públicamente no duden en mostrar su mutua admiración, no se tragan. Por si fuera poco, Pep sabe que el simple hecho de plantearse el fichaje de Leo sería una afrenta que el barcelonismo nunca le perdonaría, mientras que al argentino la idea de irse a vivir a Manchester no le entusiasma. Eso sí, otra cosa es Londres... 

Sampaoli mira a Messi desde la banda durante un Chile-Argentina. (Reuters)
Sampaoli mira a Messi desde la banda durante un Chile-Argentina. (Reuters)

Y es aquí donde aparece un nombre que podría resultar clave tanto para solucionar la posible no renovación de Luis Enrique como la renovación de Messi. Este no es otro que el del también argentino Jorge Sampaoli. Tras el anuncio de que abandonaba la selección argentina y la posterior dimisión del Tata Martino al frente de la albiceleste, Messi habló con Sampaoli para que fuera él su sustituto y de esta manera desdecirse y volver. Sin embargo, el que fuera campeón de América con Chile acababa de firmar por dos temporadas con el Sevilla y, a pesar de tener una cláusula liberatoria que la AFA ni se planteó pagar, a él tampoco le parecía lo más correcto romperlo. Cierto es que Messi ha vuelto con Argentina, aunque sabido es lo sucedido en el partido contra Brasil (3-0), las permanentes críticas a Edgardo Bauza y la decisión de los jugadores, encabezados por Leo, de no hablar más con la prensa.

Juanma Lillo habla con Jorge Sampaoli.
Juanma Lillo habla con Jorge Sampaoli.

"Sampaoli es una mezcla de Bielsa y Guardiola", comentó en una reciente entrevista Nasri. "Su adjunto, Juanma Lillo, fue el mentor de Guardiola, así que la asociación de los dos en Sevilla funciona muy bien", añadió el futbolista francés. Esta es otra baza que juega a favor de la opción Sampaoli y el banquillo del Camp Nou, pues Lillo es el mejor conocedor del fútbol de posición que practica(ba) el equipo azulgrana y cuenta con el absoluto respaldo de Paco Seirul.lo, actual responsable del Área de Metodología del Barça, quien en más de una ocasión ha propuesto su fichaje en el club catalán. La evidente pérdida de identidad del equipo que ahora dirige Luis Enrique repercutirá tarde o temprano en las categorías inferiores, consecuencia directa también de esas absurdas e incomprensibles ansias por borrar todo lo que oliera a Guardiola.  

Claro que también existe otra posibilidad, y es que el club que pretenda el fichaje de Messi —siempre y cuando el Barça no logre convencerle para renovar— se haga antes con los servicios de Sampaoli y sea este el reclamo perfecto para Leo. Después del gran trabajo que está haciendo en el Sevilla, no sería de extrañar que el argentino y su inseparable Juanma Lillo también recibieran alguna oferta de la Premier. De hecho, el pasado verano ya fue tanteado por el Chelsea, que finalmente se decidió por el italiano Antonio Conte.  

 

A mi bola

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