Zidane complace a Florentino, Ramos a Piqué y Messi solo retrasa el fin de ciclo

Bale fue titular y tuvo que retirarse en el minuto 36, Ramos se la puso botando a Piqué tras su decisiva expulsión y la exhibición del argentino permitió al Barça ganar al estilo Real Madrid

Foto: Messi celebra el 2-3 mostrando su camiseta a la grada del Bernabéu. (Reuters)
Messi celebra el 2-3 mostrando su camiseta a la grada del Bernabéu. (Reuters)

En contra de lo que dictaba la lógica, pues el galés venía de una lesión y el partido era de máxima exigencia, Gareth Bale fue titular ante el FC Barcelona. Cuando el pasado sábado me llamaron del diario 'AS' para participar en su habitual quiniela del Clásico, yo no tuve dudas: Bale sería titular por imperativo presidencial. Y así fue, para sorpresa solo de quienes no terminan de creerse algunas cosas de las que ya hay hasta pruebas de investigaciones judiciales.

Sí, Zidane quiso complacer a su presidente y, aunque resulte ventajista escribirlo después de lo ocurrido, quedó demostrado que no fue una buena decisión para el Real Madrid. El galés volvió a lesionarse en el minuto 36 y tuvo que dejar su puesto a Marco Asensio, su sustituto más lógico, y no a Isco, quien ocupó la vacante del galés ante el Bayern, en su caso no por imperativo presidencial, sino por aclamación popular. Por cierto, otro partido importante que el malagueño vio desde el banquillo, precisamente porque la lesión de Bale obligó a Zidane a gastar un cambio.

Al término del trepidante encuentro del Bernabéu, la compañera de Movistar TV Mónica Marchante preguntó sobre la alineación de Bale a Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales del Real Madrid, quien lógicamente esquivó cualquier tipo de polémica y dijo que la decisión la habían tomado "los técnicos, que pensaban que podían dar un buen rendimiento". Sin embargo, parece evidente que Bale no estaba totalmente recuperado de su edema en el tobillo derecho y se retiró con molestias en el sóleo izquierdo después de verse obligado a pedir el cambio.

[Lea más noticias del Clásico Real Madrid-Barcelona]

No, la inclusión del galés en el once no fue la clave de la derrota del Real Madrid. Mucho más decisiva fue la expulsión de Sergio Ramos, rigurosa para unos y muy clara para otros. Lo peor es que el central del Real Madrid apuntó a Gerard Piqué con un "ahora hablas, ahora hablas" mientras señalaba al palco, y se la puso botando a su compañero de selección: "Seguro que cuando Sergio llegue a casa se dará cuenta de que era roja. Entró con los dos pies por delante cuando Messi se iba solo. No hay discusión. Lo que pasa es que aquí están acostumbrados a arbitrajes muy permisivos y cuando no los hay…", dijo el catalán.

Pero volviendo a la decisión de Zidane de alinear a Bale, si un entrenador se deja influir por los gustos o caprichos de su presidente, no pierde una vez, sino dos. En el partido de Liga de hace dos temporadas en Mestalla, Carlo Ancelotti retiró del terreno de juego a Bale en el minuto 70 para dar entrada a Khedira, y lo cierto es que el cambio surtió efecto en el juego, aunque no en el marcador. El Real Madrid perdió el partido (2-1) y acabó perdiendo la Liga. El técnico italiano explica en su libro 'Liderazgo tranquilo: ganando corazones, mentes y partidos': "El director general me dijo que el presidente quería hablar conmigo. Cuando fui a su oficina, me dijo que Bale le había llamado y que su agente se había quejado porque Gareth quería jugar por el centro. El presidente me dijo que qué pensaba hacer y esta fue mi respuesta: 'Nada'. No podía cambiar el sistema a mitad de temporada. Desde entonces, la relación con el presidente no volvió a ser la misma".

Bale, ante Iniesta, en el Real Madrid-Barcelona disputado este domingo en el Bernabéu. (EFE)
Bale, ante Iniesta, en el Real Madrid-Barcelona disputado este domingo en el Bernabéu. (EFE)

En otra ocasión, Florentino bajó al vestuario del Bernabéu para comentarle a Ancelotti lo bien que había jugado Bale los minutos que había salido e incluso le insinuó que, a pesar de que venía de una lesión, es decir, lo mismo que ocurrió este domingo, él le veía para jugar el siguiente partido, precisamente contra el Barça. ¿Les suena? Según el propio Carletto, Florentino estaba “obsesionado con los galácticos” y él no se oponía a sus deseos, sino que trabajaba con lo que le daban e intentaba sacar el máximo rendimiento de sus jugadores.

Además, tal y como informamos en El Confidencial, Ancelotti fue traicionado por el jefe de los servicios médicos del Real Madrid, algo que también confirma el ahora entrenador del Bayern en su libro: "Unas estadísticas de la UEFA 'revelaron' que el equipo no tenía tantas horas de entrenamiento como otros clubes europeos. Habíamos ganado 22 partidos seguidos, así que debíamos estar haciendo algo bien... Pero justo perdimos cuando salió la estadística, y el club presionó: 'Hay que trabajar más'. Yo pensaba lo contrario. Los jugadores debían descansar, llevábamos un mes de lesiones y fatiga que fue crucial para perder la Liga. Lo de las estadísticas fue una señal de que el Madrid tenía más fe en los números que en mi trabajo...".

Zidane, que ya sabe cómo se las gasta su presidente, debería tener muy en cuenta lo que le ocurrió a quien fuera su maestro en el Real Madrid y recientemente su rival en la Liga de Campeones con el Bayern. Tras la derrota en el Clásico, el Real Madrid sigue siendo favorito para ganar la Liga. Primero, porque dispone de un partido más, el que tiene pendiente en Balaídos con el Celta está claramente centrado en la Liga Europa. Y, segundo, porque la victoria del Barça, de Messi en realidad, lo único que hace es retrasar un fin de ciclo que se culminará con la marcha de Luis Enrique el próximo 30 de junio.

Eliminados de la Champions y con la final de Copa contra el Alavés fijada para el 27 de mayo, es decir, una vez que termine la Liga, los culés no dependen de sí mismos para ganar esta, aunque al menos siguen con vida gracias a la actuación estelar del argentino en el Bernabéu, donde, que nadie se engañe, el Barça ganó a lo Madrid, pues de Barça tuvo —y tiene— bien poco. Sin duda una metáfora de lo que le está sucediendo al equipo azulgrana en el que el '10' volvió a hacerlo todo: marcó el 1-1, provocó la roja de Sergio Ramos y antes pudo haberlo hecho con Casemiro por reiteración o, incluso, con el codazo que se llevó de Marcelo. Y, por supuesto, firmó el 2-3, nada menos que su gol 500. Su celebración mostrando su camiseta a la grada del Bernabéu puede considerarse una provocación, pero el madridismo ya ha demostrado en más de una ocasión que sabe valorar el talento de sus rivales y el de Messi es inigualable.

A mi bola

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios