16/09/2011
(06:00)
¿Un equipo de Fórmula 1, derrotado por sus rivales en la pista, y también vapuleado por las tormentas financieras que están zarandeando las principales bolsas? Este el caso de Williams, la única escuadra/empresa está sometida tanto a los avatares de la pista, como a los del mercado de valores.
¿Por qué el equipo británico decidió cotizar en bolsa, una decisión arriesgada para un entorno tan singular como el de la Fórmula 1? ¿Cuál es la experiencia del equipo británico desde su estreno el pasado marzo en la Bolsa de Frankfurt? Porque Williams no solo está siendo vigilado en la pista por sus rivales.
Objetivo, la independencia
El objetivo de Frank Williams era mantener la continuidad del equipo como constructor independiente. Pero también Patrick Head, su socio, quería retirarse. Para combinar ambos objetivos, la mejor solución era “ampliar nuestra base de propietarios con accionistas públicos, manteniendo un grupo estable de inversores a largo plazo implicados en la gestión del equipo”. El accionariado estaba repartido entre el propio Williams con un 63%, un 27% de Patrick Head, y el 10% restante correspondía al inversor Toto Wolff.
El pasado 2 de marzo, un equipo de Fórmula 1 cotizó por primera vez en el Frankfurt Stock Change. 2,4 millones de acciones –toda la subscripción disponible- fueron adquiridas al precio de 25 euros cada una: en total, 60 millones, que pasaron fundamentalmente a manos de Patrick Head, quien al final solo conserva un 5%, pero terminaba con una carretilla llena de dinero, mientras que Frank Williams cuenta ahora con el 50,3% del capital de la sociedad. La operación permitía valorar el equipo en 250 millones de euros.
Malos momentos en la pista, pero beneficios en el balance
¿Cómo rentabilizar una inversión como accionista en la Fórmula 1, donde los costos son brutales y los resultados, en muchas ocasiones, sometidos a factores muy aleatorios? Para empezar, el equipo Williams está recibiendo el primer tiro en la frente con una de las peores temporadas de su trayectoria. Lleva cinco puntos en la clasificación de Constructores, sólo por delante de Lotus, HRT y Virgin. Además, el equipo británico no gana un título de Constructores desde hace trece años y su última victoria se remonta a 2004. En la década de los ochenta y noventa resultaba difícil que terminara fuera de los cinco primeros al termino de la temporada. Difícil contexto para una salida a bolsa…
Sin embargo, aunque los resultados puedan tener consecuencias futuras en el terreno del patrocinio, la capacidad de generar beneficios empresariales también alimenta las expectativas del mercado y, en este sentido, Williams no parece estar haciéndolo tan mal. Recientemente, el equipo británico anunciaba sus resultados financieros de 2010. Los ingresos habían descendido de los 108 a los 91 millones de libras respecto al año anterior, pero sus beneficios había crecido un 28%, desde los 4.5 a los 5.8 millones. En parte, gracias al proceso de reducción de costes de la Fórmula 1 en estas dos últimas temporadas. Pero también debido al inteligente proceso de diversificación de actividades y de aprovechamiento de su propiedad intelectual.
La tecnología híbrida es una salida empresarial
“Aunque el core business del equipo es la competición, Williams se ha diversificado como una empresa de ingeniería, particularmente especializada en el uso de la tecnología híbrida”, explicaba Williams antes de la salida a bolsa. Así, se llegaba el pasado año a un acuerdo con el gobierno de Qatar para desarrollar el uso comercial de la tecnología híbrida, por ejemplo en el “uso de autobuses y explotaciones agrícolas”.
Williams también anunciaba recientemente un acuerdo de colaboración con Jaguar para construir el C-X75, un superdeportivo con tecnología híbrida y de elevadas prestaciones, el “más innovador nunca producido por la marca”, según sus responsables. Porsche igualmente cuenta con la tecnología híbrida de Williams en su 911 GT3 R que compite en Alemania, donde ya ha ganado carreras a vehículos convencionales. Precisamente es en esta parcela de la empresa, Hybrid Williams, donde Patrick Head quiere desarrollar su actividad, ‘semirretirado’ y enterrado en dinero.
Evidentemente, este no ha sido el mejor año para una salida en bolsa. Al margen de los resultados deportivos, la coyuntura internacional ha zarandeado al equipo británico como a otras miles de empresas cotizadas. De los 24.38 euros por acción de la primera jornada, el equipo británico llegó a perder hasta la mitad de su valor. Esta semana, la acción cotizaba a 16 euros, en todo caso una desvalorización muy notable desde el pasado mes de marzo.
Lo cierto es que Frank Williams, sigue al frente de su equipo “hasta que la salud me lo permita”, declaraba al respecto en la salida a bolsa. Eso sí, ahora tendrá que desdoblar su mirada con mayor ansiedad que antes. Ya saben, un ojo en el monitor de tiempos y, el otro, en el gráfico de su cotización en el mercado.

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Javier Rubio, nacido en Madrid en 1962, es comentarista de deportes de motor en la cadena televisiva Eurosport desde 1994, y responsable de la sección de deportes de la revista Motor 16. Licenciado en Derecho, durante su trayectoria profesional ha trabajado en Antena 3 Radio, El Mundo, y numerosos medios de prensa escrita y radiofónica. Desde 1986 a 1994 cubrió en directo el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 y el Mundial de Rallies. También fue comentarista para Tele 5 Sport de los mundiales de Fórmula 1 de 2006 y 2007. Ha escrito el libro "Carlos Sainz: pasión por ganar".