Guardiola: "O lo hacemos a mi manera o no lo hacemos"

"O lo hacemos a mi manera o no lo hacemos" afirmó Guardiola tras el enésimo intento de Joan Laporta de conseguir la renovación del entrenador azulgrana. La

"O lo hacemos a mi manera o no lo hacemos" afirmó Guardiola tras el enésimo intento de Joan Laporta de conseguir la renovación del entrenador azulgrana. La escena se produjo en la tarde del martes. El técnico acababa de llegar a las oficinas del Camp Nou tras la llamada del presidente. Nada más ver al aspirante a político, el técnico no se lo pensó dos veces y le puso a las claras las condiciones con las que habría cualquier intento de acercamiento de posturas. No tenía intención de escuchar la propuesta de Laporta. Le daba exactamente igual el número acompañado de ceros que pudiera poner sobre el papel para intentar convencerle. Guardiola lo único que pretendía era terminar con el culebrón sobre su renovación y tener vía libre para seguir trabajando sin interferencias periodísticas.
 
Laporta sabía que la foto junto a Guardiola tenía un precio y ese era ceder ante cualquier petición hecha por Guardiola. Tal y como informó El Confidencial en el mes de diciembre, la continuidad del técnico pasaba por el hecho de que el que fuera internacional español eligiera si seguir o no cuando se supiera el nombre del sucesor de Laporta en el sillón presidencial azulgrana. Renovación condicionada al máximo, primera de la historia del Barcelona. Si el próximo presidente me gusta, sigo. En caso contrario, adiós al Barcelona. Así es el hombre que ha llevado al equipo catalán a formar parte de la historia del fútbol.
 
Lo que no esperaba Laporta era la cara del técnico en el momento de posar ante los fotógrafos. Sólo he visto un rostro igual de tenso en mi vida. Y fue el de Figo cuando por primera vez hizo suya la camiseta del Real Madrid, con Florentino Pérez y Di Stéfano por testigos. Son amigos, íntimos. Ni uno ni otro eran felices en ese momento supuestamente de gloria. La renovación con el Barcelona y el fichaje por el Real Madrid quedaron relegados por completo. Lo estaban pasando mal y la cara les delataba. La cara de Guardiola cuando Laporta hablaba del séptimo título al referirse al 2-6 del Bernabéu era todo un poéma. La de Figo cuando pisaba por primera vez el Bernabéu como jugador madridista.
 
Ayer, el técnico cumplió con su papel y desmintió cualquier tipo de problema con Laporta, pero lo cierto es que a Guardiola le hubiera gustado tener la tranquilidad suficiente como para no provocar la foto del miércoles. No la buscaba porque la considera innecesaria. Ya saben cuál es su filosofía: "Cualquier cosa buena para el Barcelona es buena para mí". Y es que el técnico creía y cree que éste no era el momento idóneo para hacer el paripé. Si el equipo azulgrana no hubiera sido eliminado de la Copa por el Sevilla, Guardiola seguiría tan feliz y sin la renovación condicionada del pasado miércoles. 
El Palco
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