Se vuelve a blindar el Atlético de Madrid. El proceso de construcción del equipo camina secuencia a secuencia, que viene a ser el partido a partido impuesto por Diego Simeone en el vestuario. En los despachos, el ‘Cholo’ no manda tanto. Su antojo llamado Diego se va a quedar en eso, en el deseo de volver a reunirse. Sin embargo, Caminero y su equipo mantienen el pulso al mercado mientras la dirigencia acelera los casos que considera más comprometidos. El de más urgencia, tanto que ya está finiquitado con él, es el de Iván Rakitic. Por cierto, un viejo reclamo rojiblanco que decidió probar en Sevilla antes que en Madrid, descartando entonces la instancia atlética.

Rakitic, hijo de emigrantes croatas, nació en un cantón suizo próximo a Alemania hace 25 años. Se formó en las filas del Basilea, dónde alcanzó la mayoría de edad. La madurez se cumplió en el periodo germano del Schalke 04, destino durante tres temporadas y media antes de ser descubierto por ese fenómeno de la secretaría técnica llamado Monchi. El Sevilla FC, cuanto le debe a quien año tras año ha fichado casi sin error colmando la bolsa hispalense con las ventas,  ya contactó con el centrocampista para presentar la propuesta de renovación durante este trimestre otoñal que ahora finaliza. El jugador, el actual contrato vence en junio de 2015, ha dado largas para ganar tiempo.

Entre medias, ha surgido el Atlético de Madrid, el equipo de moda. La idea de las partes, tras el acuerdo alcanzado entre la entidad madrileña y el polivalente croata para los cinco próximos años, es que corran los días, que se aproxime el verano y provocar así la venta para dejar algunos euros en las arcas sevillistas. Si al final de curso el Sevilla no alcanza el sumamente difícil objetivo de ampliar, se verá en el callejón de una única salida: vender al futbolista. En enero de 2011, el club de Nervión pagó algo más de dos millones de euros por Rakitic, los alemanes habían desembolsado cinco ‘kilos’ al Basilea. La diferencia es porque el chico se encontraba en el último tramo contractual. Al Sevilla, ahora, le toca repetir secuencia, pero a la inversa. Por el conocimiento previo, tratará de sacar más tajada económica. El Atlético no está dispuesto a esfuerzos supremos. Por eso, no afronta un problema. Está decidido a esperar hasta que finalice el compromiso en 2015, si bien, el objetivo es incorporarlo la próxima temporada. Sólo si el Sevilla evita la negociación o solicita una cantidad desorbitada para los madrileños, Rakitic se verá forzado a cumplir el vigente contrato.

Rakitic puede ser, o no, compañero de Koke Resurrección en el Atlético. David Moyes, el nuevo manager del Manchester United, visitó el estadio Vicente Calderón para seguir ‘in situ’ a varios jugadores. Si encontrar un relevo para Ferdinand y Vidic es un objetivo, de ahí el seguimiento a Miranda o Mangala, más necesario se antoja el sustituto de Paul Scholes, al que Ferguson recuperó de los campos de entrenamiento de veteranos porque nadie en el mercado lo igualaba. Desde hace varios años, el Manchester United busca un recambio para esa difícil posición, ese ‘box to box’ que atraviese el terreno de juego de área a área. Si el veterano escocés no consiguió encontrarlo, su paisano creyó verlo en Ander Herrera. Tocó hueso con el Athletic y decidió el último día tirar de lo viejo conocido: Fellaini. El belga de origen marroquí tampoco ha cubierto las expectativas, pese a los treinta millones de libras que soltaron al Everton.

El Atlético no ha recibido una oferta del Manchester United por Koke. Sin embargo, en una conversación entre las dos entidades sí ha escuchado la pregunta: ‘¿Por cuánto lo vendes?’. La respuesta: 60 millones de euros, la cláusula. Ni el United va a pagar semejante cantidad ni el Atlético piensa cobrarla, pero sí quiere dejar constancia en el mercado futbolístico que no busca desprenderse con facilidad de esta nueva joya de la cantera. Un valor seguro al que le costó hacerse un hueco en edad infantil, que creció con celeridad como juvenil, que se estancó en el primer equipo con Quique Flores, tras debutar con Abel, y que explotó bajo la dirección de Simeone. Koke tenía previsto abandonar la entidad unos días antes de que el club despidiera a Manzano. El tiempo transcurrido explica que el argentino apostó sin fisuras por un canterano que siempre entendió que copar la montaña no era sencillo.

Todo empezó con el uno más uno, y así hasta cuatro, de Simeone en 2013. Un año antes, los compromisos personales del dueño de la entidad, aseguraron el futuro, que tal lealmente se habían ganado en el campo, a Gabi, Mario y Filipe Luis. Lo siguieron Miranda, Diego Costa, el citado Koke, Oliver, Manquillo, Godín, Arda Turan y Juanfran. Todo lo renovable, la columna vertebral, el foco de influencia y la savia nueva, los que han peleado y sudado la progresión del equipo. Adrián ha sido el último y la propaganda anuncia como próxima la de Raúl García. Se trata de renovar y forjar un grupo que confía sin fisuras en el banquillo actual. Se trata de hacer justicia a quienes recogieron una ilusión y lo han convertido en pura realidad.

El entrenador del Atlético se lo dejó claro al ático: “Si llegamos a la Champions os tenéis que rascar el bolsillo. Estos jugadores deben ganar más”. Y aquí sí le han hecho caso. El objeto de las subidas de sueldo nos es otro que adjudicar a quienes han cumplido con los objetivos. Si el Atlético peleaba por meterse entre los cuatro primeros, cuando ha coronado, a la propiedad no le ha quedado otra que recompensar. Pero el ideólogo de todo sigue siendo el mismo argentino que se sienta en el banquillo, el mismo que asume que igual que puede prescindir de Diego o del que toque, es consciente de que el núcleo duro habita en el avance del ecosistema que ha colocado al Atlético entre los grandes de Europa.