El vértigo de Zidane frena la caída de Benítez

El descalabro de Cádiz ha vuelto a colocar en la diana a Rafa. Tras el 0-4 ante el Barça, no se le encontró sustituto porque no se buscó un técnico de emergencia y el sondeado no dio el paso
Foto: Rafa Benítez, en el banquillo del Carranza. (Foto: Antonio Flores)
Rafa Benítez, en el banquillo del Carranza. (Foto: Antonio Flores)

Sale de una y se mete en otra. Con el aire fresco rezumando tras lo sucedido en el Bernabéu ante el Barça, la alineación indebida en Cádiz ha enfangado aún más al Real Madrid. Florentino Pérez enlaza enfado tras enfado. En este momento se puede apuntar que vive sus peores días desde que es presidente. Ha pasado de ser humillado en su feudo, discutido su liderazgo y puesto en juicio su gestión a no quedarle más remedio que asumir un casquivano error administrativo impropio de un club de las dimensiones del que dirige. Esta vez, las estrellas, cuya máxima responsabilidad es suya, no fracasaron sin reparos como ante el FC Barcelona. Ese día, el equipo dejó en entredicho su imagen en el clásico. La mofa, mundial. El cabreo, supino. El responsable, único.

Más allá de la goleada, el nulo poder de reacción para enmendar el resultado hirió el orgullo del dirigente ante ojos propios y los del selecto grupo de invitados que lo acompañaban en el palco. La chanza copera repite secuencias e irrita de nuevo al mandamás. Por eso, es la hora de encontrar culpables. La primera reacción planea cortar cabezas. Tras el varapalo liguero se mosqueó, llamó a consulta y reflexionó para decidir seguir en el camino: clasificados para la Champions y a remar en Liga ante el todopoderoso FC Barcelona. Alguien cercano puso luz y pidió paciencia. Ellos también sufrieron en los primeros meses de Luis Enrique, para después ganarlo todo. El entrenador también se peleó con el mejor. Los inicios nunca son sencillos. Pero lo del Ramón de Carranza, arrastrado por la eliminación copera, es un expediente todavía por resolver. Es el turno de los juristas, quienes tratan de buscar reductos imposibles para salvar la cara, ¿a quién? Porque ¿quien es el responsable? Para unos, Chendo, el delegado; para otro, Benítez, como jefe; para todos, Fuenteovejuna.

Florentino Pérez, en la rueda de prensa en la que ratificó a Rafa Benítez. (EFE)
Florentino Pérez, en la rueda de prensa en la que ratificó a Rafa Benítez. (EFE)

 No le queda más remedio a Florentino que calmar su furia como hizo al día siguiente del partido ante el Barça. Aquel domingo cambió el mensaje y giró respecto a sus inclinaciones primitivas. Benítez seguía siendo culpable, pero el repaso a los periódicos no tildaba a los jugadores precisamente como víctimas. Los asesores externos del presidente repasaban el partido lamiéndose las heridas. Antes del almuerzo, las voces, ya más sosegadas, hablaban de voto de confianza y de respaldo sin fisuras al entrenador. Faltaba la comparecencia ante los medios para atemperar a la opinión pública. Las conclusiones señalaron más al pasado que al presente. Además, la huida hacia delante no reparaba en nadie. Todos en el mismo carro hasta el siguiente socavón. Benítez salvaba el ‘match ball’. El motivo: no se encontró sustituto porque no se buscó un técnico de emergencia y el sondeado tuvo vértigo. Entendió que no era el momento. 

Desde Francia han comenzado la campaña para preparar a Zidane como entrenador del Real Madrid. Las declaraciones del entrenador galo tras empatar su equipo con el Barakaldo mostraron un Zidane poco ambicioso. “Si me quedé es para entrenar donde estoy. Las cosas están bien así. Benítez es el entrenador del primer equipo y yo del Castilla, no tengo prisa, voy poco a poco”. El discurso no podía ser de otra manera. Cualquier otra frase hubiera levantado ampollas. Pero la afirmación también explicaba la realidad. Zinedine, así se lo hizo saber la noche del clásico a Florentino, supo ser frío en ese delicado momento y frenó el impulso que lo hubiera llevado a entrenar al Real Madrid. El presidente tampoco quiso obligar a la primera. Optó por evitar quemar una bala con excesiva prontitud, demasiado veloz con tan poco curso recorrido. Pérez quiere lo mejor para el francés y sólo le dará la alternativa cuando él se lo pida. Nunca antes. Forzar es un error que se volvería en contra del propio Florentino. Pero sí, Francia ya quiere ver a ‘Zizou’ sentado en el banquillo real.

Zidane, durante su etapa como segundo de Ancelotti en el Real Madrid. (EFE)
Zidane, durante su etapa como segundo de Ancelotti en el Real Madrid. (EFE)

Dos de los medios deportivos más influyentes -‘France Football’ y ‘L’Equipe’- se han posicionado con diferentes artículos apoyando el conocimiento y la preparación del marsellés. Zidane piensa que sigue en periodo de formación, por eso continúa en el filial, pero los analistas galos relatan el desafío que viene. Incluso, se titula con que “Zidane está más dispuesto a entrenar al Real”. El elogio apunta a que en plena crisis es más fácil mejorar los resultados. El propio protagonista se ha dejado querer y se ha posicionado con disimulo. Quizá si el equipo no levanta el vuelo sea el momento ideal. A favor del hoy técnico del Castilla está su propia personalidad, admirada por muchos de los integrantes de ese vestuario desde los tiempos de ayudante de Ancelotti. Varias de las figuras, especialmente Benzema y Cristiano, sienten devoción por el francés y eso aplacaría algunas de las ‘guerras’ que dispensa el actual entrenador. Pero cómo le susurraron al presidente la noche de autos: paciencia que esto da muchas vueltas.

No fueron sencillos los inicios de Zidane en el banquillo del Castilla. Perdió cinco de los seis primeros partidos, además de cumplir tres meses de suspensión tras ser denunciado por entrenar sin licencia. Entonces, reapareció nuevamente en su vida profesional, Guy Lacombe, quien fuera su técnico en los juveniles del Cannes. Él le asesoró y él le adoctrinó en esa difícil situación. El propio Lacombe reconoció públicamente que a “Zidane le costaba mandar en el vestuario”. Tras cambiar el estilo de juego, alcanzaron los resultados. ‘Zizou’ comenzó a sentirse mejor como entrenador y los éxitos llegaron. Quizá Guy le ha pedido ahora prudencia. Lo seguro es que es y será una seria amenaza para la vida deportiva de Benítez. El descalabro de Cádiz ha vuelto a colocar en la diana a Rafa como máximo responsable deportivo. Le caen todas. Hasta las que no van con él.

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