Asensio, otro al que Florentino impone el reto de ser Balón de Oro

El futbolista, renovado hasta 2023, es señalado como futuro Balón de Oro en el Real Madrid, empezando por el presidente. De momento, este viernes tiene otro reto: ganar la Eurocopa sub-21

Foto: Marco Asensio marcó el último gol de la final de la Champions que enfrentó al Real Madrid con la Juventus. (EFE)
Marco Asensio marcó el último gol de la final de la Champions que enfrentó al Real Madrid con la Juventus. (EFE)

En la fiesta de Marco Asensio se coló con goles y aires de grandeza Saúl Ñiguez. Y también penetró por la puerta grande Dani Ceballos. Oiga, y qué me dice de Marcos Llorente. Pues a mí me gustó el portero, Kepa Arrizabalaga, que frenó casi todo lo que le tocó. Y otro con gran presente, Mikel Merino, se quedó en la galería de acceso sin mancharse el traje. Pues sí, la selección sub-21 disputa la final del campeonato de Europa de la categoría en Polonia frente a Alemania. Otra vez Alemania como último escollo para levantar la copa de campeón. Y sí, tras la exhibición goleadora de Asensio en el estreno frente a Macedonia, al joven madridista le cargamos la presión de liderar una espléndida generación de futbolistas que pelea por adentrarse en la historia. Es cierto que en la semifinal, Saúl agrandó su figura con tres goles determinantes para el triunfo. Pero allí también estaba Asensio, esa joven perla madridista a la que ya marcan el reto de pelear para convertirse en uno de los mejores del universo. Paso a paso. O partido a partido, que diría el vecino. Eso sí, en el Real Madrid le observan ya como la estrella de la próxima década.

Sin haber completado un primer curso redondo, Asensio ha visto recompensado el trabajo con una mejora de contrato. La segunda que cae antes de clausurar la actual temporada. El futbolista balear se ata al Real Madrid hasta junio de 2023, tras el acuerdo alcanzado por la dirigencia y el asesor del futbolista. El buen hacer de futuro que destella el chico ha obligado a la entidad a mejorar sustancialmente lo rubricado hace justo un año. Tras la cesión al Espanyol se le amplió hasta 2022. Ahora se le añade la temporalidad de un curso más como merecido premio a la sólida entrega expuesta, a su sorda dedicación y a la aplastante actitud demostrada como enemigo de problemas: si juega, bien y si no participa, también bien. Dicen de él que es un chico que no protesta. Aquello del ver, oír y callar cala con seguridad en su vocabulario futbolístico. Quizá parte de ese mérito recae en la figura de Zidane, el ídolo del joven. Esa admiración surgida en edad infantil hacia quien hoy es su técnico le instala en la realidad de haber cumplido un sueño con sólo 21 años.

Asensio y Saúl, los dos de las estrellas de la selección española sub-21. (Reuters)
Asensio y Saúl, los dos de las estrellas de la selección española sub-21. (Reuters)

Se aproximaba la Navidad y a Marco le llegó el regalo por anticipado. Se apagaba el 2014 y la dirección general del Real Madrid comunicaba con el asesor deportivo de Asensio. Había llegado la información a Concha Espina de que la perla de un pobre Mallorca, que deambulaba en Segunda División, podría acabar en el FC Barcelona. No se podía consentir tal afrenta, ¡con un madridista! Por eso el mismo presidente se remangó y se puso manos a la obra para evitar la fuga del talento a La Masia. Con un Barça acogotado e indeciso, el Real Madrid se movió más rápido y avistó la necesidad económica del club balear para cerrar la operación en algo menos de 4 millones de euros —se abonaron 3,9 al contado— y el compromiso de cesión del chico hasta junio. El palmo en las narices se lo llevaron en los despachos del Camp Nou. La oferta culé se había enviado ya: 2,5 millones de euros al contado y otros 2 cuando Marco debutara con el primer equipo azulgrana. Pero el Mallorca se dejó seducir por el influjo de Florentino por dos motivos: recibía, en ese momento, más dinero de traspaso y retenía al futbolista seis meses más. Para Asensio no había dudas: en su habitación colgaba el poster de Zidane vestido de madridista.

Cuenta la leyenda que quien dio el chivatazo a Florentino Pérez fue Rafa Nadal, reconocido madridista. Desde luego que el tenista podría tener información privilegiada de la negociación entre el Mallorca y el Barça, pero también cualquiera que siguiera la actualidad deportiva. Lo seguro es que Nadal prefería ver a su paisano vestido de blanco que de azulgrana. Por ahí sí hizo pinza para modificar el destino. A Asensio tampoco le entusiasmaba vestirse de culé. Cuentan sus allegados que Marco es madridista desde crío, entidad de la que se prendó tras ver jugar a Zidane. Por tanto, cuando se enteró del cambio de rumbo se sintió dichoso. Quién le iba a decir que el del poster sería su técnico y además quien determinase unilateralmente su inclusión como miembro de la primera plantilla del Real Madrid.

Se dice de Asensio que es un jugador distinto, con una zurda privilegiada, incluso comparable nada menos que a la de Messi. Desde luego que el madridismo le ha convertido en un jugador de excepción, capaz de darle tiempo para que explote, para que saque de su interior toda la capacidad futbolística, que es mucha. Por eso, a nadie extraña que desde el ático, empezando por el propio presidente, se especule con que en unos años, en la próxima década, Marco estará peleando por el Balón de Oro. Sí, lo que hoy es un circuito cerrado de Messi y Cristiano Ronaldo, se abrirá de par en par cuando estas dos ‘bestias’ bajen el pistón. Antes, para Florentino el primer aspirante al éxito debe ser Gareth Bale, pero el galés no ha terminado de romper en 'crack'. Es aquí cuando surge la esperanza llamada Asensio. Por eso, el Real Madrid lo va a mimar, cuidar y aguardar esperanzado de que explotará con seguridad. Es una apuesta firme, un aspirante que no fallará, o eso cree la dirigencia… y Zidane. En la final de la Eurocopa sub-21 puede darle al ‘play’ de su leyenda.

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