El Barça no deja de meter la pata con Messi

Primero fue Óscar Grau, Director ejecutivo, y después Pere Gratacós, director de relaciones institucionales de La Masia. Ambos han tensado la cuerda de la renovación de Leo

Foto: Leo Messi, durante el partido de Copa contra el Athletic en Bilbao. (REUTERS)
Leo Messi, durante el partido de Copa contra el Athletic en Bilbao. (REUTERS)

Resulta curioso observar desde fuera cómo en ocasiones los dirigentes del FC Barcelona se meten ellos solitos en unos charcos enormes de los que salen de fango hasta el cuello. Si hay algo que tiene en vilo al socio y aficionado culé es la renovación de Leo Messi, que termina contrato en junio de 2018 y aún no ha comenzado a negociarse. Si hay un jugador imprescindible en el conjunto azulgrana ese es Messi. Y, sin embargo, en el club se han pegado dos tiros en el pie en solo tres días. No hacen más que meter la pata y el crack argentino está molesto.

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La sorprendente destitución de Pere Gratacós es el último despropósito de los dirigentes culés, pues por más que el director de relaciones institucionales de La Masia se equivocara en sus declaraciones, para dejarle fuera de los sorteos en los que esté el Barça, pues sigue en el club, no hacía falta emitir un comunicado y montar la que montaron. Claro está que se trata de un gesto a la galería, para intentar agradar a Messi y, en cierto modo, tapar la anterior metedura de pata de Òscar Grau.

Porque el primero en equivocarse fue el Director ejecutivo del Barça, quien con Bartomeu sentado a su lado, tan sonriente como mudo, soltó el pasado miércoles la siguiente perla respecto a la renovación del argentino: “En la renovación de Messi hay que mantener la cabeza fría y no perder el sentido común. Queremos a los mejores, pero tenemos que priorizar". Nada más terminar el partido de Copa ante el Athletic de Bilbao, en el que el crack fue otra vez decisivo con un golazo de falta, salió Luis Suárez a hablar ante las cámaras de Bein y, sin que hubiera pregunta por medio, declaró: “Con Messi lo que hay que hacer no es tener sentido común, sino renovarle”. Directa y en línea recta a la mandíbula de Òscar Grau.

Las manifestaciones de Suárez no fueron ni mucho menos casuales, ni hablaba sólo por boca propia. Para poner en contexto, una anécdota: el uruguayo se negó a colaborar la temporada pasada con un reportaje que le estaba haciendo un diario porque estaba molesto con el medio de comunicación por haber publicado los problemas de su amigo con Hacienda. Suárez y Messi no son sólo compañeros de equipo, mantienen una sólida relación de amistad. Que el charrúa saliera instantes después de terminar un partido a contestar al director ejecutivo sólo puede tener la explicación de que fue el propio Messi el que le comentó su malestar por lo dicho por Grau. Y ya se sabe que enfadar a Leo Messi, tanto dentro como fuera del terreno de juego, es la peor idea del mundo.

Messi, junto a su inseparable Luis Suárez antes de un entrenamiento. (REUTERS)
Messi, junto a su inseparable Luis Suárez antes de un entrenamiento. (REUTERS)

Messi ya dejó en evidencia al por entonces vicepresidente económico Xavier Faus, que se atrevió a decir que le habían renovado tres veces en un año. La respuesta del argentino fue fulminante, la torta, ruidosa: "El señor Faus es una persona que no sabe nada de fútbol y quiere llevar el Barcelona como una empresa y no lo es. El Barcelona es el mejor club del mundo y debería ser dirigido por los mejores directivos del mundo”. Faus terminó pidiéndole disculpas públicamente.

Por si faltaba algo, este viernes, tras el sorteo que emparejó al Barça con la Real Sociedad, el mencionado y destituido director de relaciones institucionales de La Masia, Pere Gratacós, tampoco estuvo muy afortunado en sus declaraciones. “Sin Iniesta, Neymar y Piqué y compañía Leo no sería tan buen jugador”, dijo. Entre Grau y Gratacós no están allanando precisamente el camino para renovar al crack, que es la prioridad número uno del Barcelona, pero en la que no hay, a estas alturas, ningún avance. La diferencia es que el segundo fue fulminado de su puesto por la tarde. Según un escueto comunicado, "ha sido una decisión tomada por Albert Soler, director de Deportes Profesionales, por expresar públicamente una opinión personal que no coincide con la de la Entidad".

El padre y agente del jugador, Jorge Messi, estuvo unos días en Barcelona antes de Navidad, lo que se interpretó como una señal de que las conversaciones habían comenzado. No fue así. Cuando por fin se sienten a negociar el club tiene todas las de perder, porque, básicamente, Leo tiene la sartén por el mango y el margen de maniobra será mínimo, por mucho “sentido común” que quieran ponerle. Si el Barça pretende que Messi se quede, terminarán dándole lo que él pida. Ni más, ni menos. Y ayudaría bastante que dejen de cabrearle.

Tribuna

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