Querido VAR, ¿por qué se beneficia siempre al Madrid y al Barcelona?

¿Estamos seguros de que un fútbol menos humano (árbitro) dejaría un mejor espectáculo? La tecnología, el videoarbitraje, amenaza con atacar elementos hasta ahora imprevisibles

Foto: El Real Madrid se impuso este martes al Bayern de Múnich. (Atresmedia)
El Real Madrid se impuso este martes al Bayern de Múnich. (Atresmedia)

“La Fórmula 1 siempre será la cumbre del deporte de motor, pero es demasiado perfecta. Le falta el factor humano. En los últimos 20 años se han hecho grandes inversiones en la F1 y todo ha mejorado, hasta casi alcanzar la perfección”. Como explica en pocas palabras el expiloto brasileño Gil de Ferrán, la F1 se pasó de rosca. La tecnología invadió espacios hasta ahora ocupado por la creatividad, un despiste, el talento o el cansancio. Huecos donde la imprevisibilidad reinaba a sus anchas fueron sustituidos por elementos diseñados con un ordenador. Y se hizo tan aburrido que desde este año se han buscado nuevas reglas para dar marcha atrás y buscar la torpeza o la genialidad del piloto. El ser humano divierte, no la máquina. El fútbol no es la Fórmula 1 y la presencia humana siempre será mucho mayor, pero el día que el VAR se acepte habrá un ingrediente menos en esta salsa.

La actual edición de Champions está dejando sobre la mesa un debate sobre la implantación del VAR (videoarbitraje). El problema actual no es del árbitro -figura que ahora no es peor que antes-, es cultural: la sociedad no concibe que haya fallos (como, en su día, a los ingenieros de F1 les parecía más perfecto implantar la tecnología 'X' en el monoplaza en lugar de dejarlo en manos del piloto). Los medios que rodean al deporte de élite permiten desnudar cada acción del árbitro y, por tanto, juzgarle. En el caso particular del fútbol, su gran influencia se une al hecho de ser 'deporte rey' en muchos países y unas condiciones culturales determinadas en cada territorio que provocan que se le dé mayor o menor importancia.

Es tan sencillo como hacerse a la idea de que el fútbol nunca podrá ser justo porque, desde su nacimiento, se le entregó el poder de decisión a una persona que basa sus decisiones en la interpretación personal de lo que ve. El VAR limará alguna 'injusticia', pero será algo mínimo. El árbitro seguirá siendo un elemento más del juego, tan manipulable o imprevisible como cualquier otro jugador, entrenador, meteorología, césped... Lo ideal sería una reeducación de protagonistas y aficionados para entender que una falta es falta desde el momento en el que el árbitro pita falta, sin mirar más, pero esto sería un hecho utópico a día de hoy.

¿Por qué se beneficia siempre a Real Madrid y Barcelona? Son los dos mejores equipos de Europa de este siglo y no es casualidad esta recurrente pregunta. El respeto que un equipo de fútbol se gana en el campo no afecta sólo al rival. Por mucho que se realice un trabajo mental en busca de la imparcialidad, el colegiado no se puede desprender del factor humano. Aunque se aisle, recibirá influencia. No es lo mismo gestionar la presión que puedas recibir en un estadio para 15.000 personas que en otro de 80.000; al igual que no es lo mismo pitar algo en contra de un equipo puntero que otro que va en mitad o por debajo de la tabla. Si el árbitro fuera una máquina le daría igual estos aspectos, pero no lo es. Y este baremo se cumple en Champions, Primera, Segunda, 2ªB, Tercera, Preferente, Regional… El respeto ganado en el césped, con goles, es el que termina influyendo en el árbitro. ¿Injusto? Más allá de responder sí o no: es parte del fútbol, del deporte.

¿Un fútbol más perfecto es mejor?

Con VAR, quizás este miércoles no se hubiera hablado mucho de fútbol porque el segundo gol del Bayern no hubiera subido al marcador. Quién sabe. El balompié hubiera tenido menos cuota de pantalla, de minutos en la radio, de papel en el periódico, de conversación en el bar… Se gana más perfección y se pierden otros elementos.

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El VAR dibujará otro fútbol: quizás la defensa llegue un día en el que estará más atenta a realizar un fuera de juego que a la pelota. Y si se implementa a otras acciones, ¿desaparecerían los piscinazos? Tal vez el defensa cambie la manera de realizar entradas… Otro fútbol, pero sólo en la élite porque el VAR del resto de campos de fútbol seguirá escribiéndose con B, y en los cuales se darán menos motivos para hablar de fútbol a causa de la perfección.

Tribuna

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