Han matado a dos ciclistas en Valencia. Me cago en... Otra vez. Una borracha

Este fin de semana fue un nuevo periodo negro para el ciclismo con el atropello de un grupo que dejó dos muertos y tres heridos graves. La autora conducía borracha. No me sorprende

Foto: Una imagen demasiado frecuente en las carreteras españolas. (EFE)
Una imagen demasiado frecuente en las carreteras españolas. (EFE)

Este domingo no salí a entrenar con mi bicicleta. Se me suelen pegar las sábanas los domingos y tengo la mala costumbre de leer mientras desayuno. Me entretengo. Serían las 11:00 cuando el WhatsApp de la grupeta comenzó con los zumbidos que, desgraciadamente, son habituales los fines de semana. Han matado a dos en Valencia. Me cago en... Otra vez. Una borracha. Otra vez. Hace dos fines de semana la noticia del fatal atropello de Michele Scarponi nos pilló en la parada en el alto de un puerto. Escalofrío hasta casa y calladitos. Otra vez...

El domingo no salí a entrenar. Me dio miedo. Y eso que luego, tras las dos horas programadas, tenía previsto acudir a la feria BiciSpace. Iba a ir en bicicleta porque no disponía de coche y tampoco lo hice. Pensé que transitar desde mi casa hasta el lugar del evento, con las rotondas, el tráfico, uf, por el medio de la ciudad... Uf, peligroso, demasiado peligroso. Así que no fui a una de las reuniones de una industria muy boyante en España, la de la bicicleta, porque el producto que venden es sinónimo de muerte. Es montarse en una y ponerse una diana en la espalda. Igual que un concejal del PP en Euskadi en los noventa. Te arriesgas a que, por hacer lo que te gusta y en lo que crees, un inadaptado, drogadicto, alcohólico que no entiende que va montado en una tonelada de hierros te asesine de frente o por la espalda. Te pase por encima.

[El tricampeón del Tour de Francia, atropellado por un conductor fugado]

“Vete al polideportivo”

Como este domingo no salí a entrenar, entré en Twitter a leer comentarios vomitivos. ¿Qué otra cosa podía hacer? Una tal @Ophelie_watibe (que ya ha borrado su cuenta) había dejado escrito: "Cómo odio los ciclistas en medio de la carretera. Cualquier día os atropello a todos, ¿acaso os falta campo? (sic)". Fiscalía, ahí hay chicha. En Facebook el panorama no era mucho mejor. Otro ejemplar culmen de la raza ibérica, un tal Darío Goikoetxea, escribía que "para lo único que servís en las carreteras es para dar por c..., obstaculizar el tráfico y ralentizar la circulación (...) ¿Quieres hacer deporte? Vete al p... polideportivo (sic)".

Por si se han perdido, les recuerdo que acababan de morir asesinados dos ciclistas por una conductora que ha dado positivo en drogas y alcohol, a las 8:30 de la mañana, y que los embistió de frente al cruzarse de carril porque iba hasta las cartolas. Para algunos, sin embargo, 'la culpa es de las víctimas'. Si la analogía con el terrorismo les parecía exagerada, ya les digo yo que no. El infame "algo habrá hecho": en este caso, andar en bicicleta. Siempre es igual.

Solo puedo entender que el abuso del coche sobre otros usuarios de las vías públicas es algo cultural —de incultura, vamos— de un país de miseria que tiene que ir en coche hasta a por el pan. Y como la educación vial no funciona, solo se me ocurre que para atajar los asesinatos a ciclistas se cierren las autoescuelas y que el Estado asuma la función lectiva así como los exámenes. Que los endurezca. Que sacarse el carné de conducir sea tan duro como un grado medio de conservatorio, como un C1 de inglés o un bachillerato. Y si no, a coger el autobús, que está barato.

También se me ocurre otra cosa. No soy partidario de las medidas jurídicas porque creo en que un código penal aseado y limitado es un ámbito de libertad de los ciudadanos. Pero con esto haría una excepción, como con la violencia machista. A todo aquel que se le hayan quitado puntos del carné, que no pueda acercarse a un ciclista ni a 50 metros.

Ciclistas mutilados en el capó...

Y tres. Creo que la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial es la encargada de poner el grito en el cielo cuando sale una tía anoréxica y en bolas en una marquesina de autobús. También se podría limitar cualquier anuncio de coches en los que vayan haciendo 'rallies' por carreteras convencionales que usamos también peatones y ciclistas. La gasolina está matando tanto como la nicotina. Ojalá hubiera anuncios de coches con serigrafías de ciclistas mutilados en el capó. Con los intestinos y sesos derramados en cuatricromía cual cajetillas de tabaco. Y con lemas en las ventanillas tales como: 'Conducir mata. No le atropelles, él nunca podría'.

Este lunes sí que voy a salir a entrenar porque ya he descargado la impotencia. Espero llegar vivo para cuando esto esté publicado. O 'publicao', que diría Mariano Rajoy, ese que dice que le gusta tanto el ciclismo y que creo que entre sus competencias está la iniciativa legislativa.

Tribuna

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
64 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios