
Desde que finalmente tuvimos crisis en España y nuestro sector financiero dejó de ser el más sólido del mundo a, simplemente, ser el más lento en reconocer los errores muchos ahorradores han descubierto indignados- éstos con razón – que se había abusado de su confianza por parte de sus entidades tradicionales. Esta situación se produce por varios motivos pero, como he comentado en las Cartas del Argos o en charlas con inversores, el principal es que usted, ahorrador, da el primer paso en ofrecer esa confianza porque es el que pone su dinero en una nueva entidad o lo mantiene en la de toda la vida. Digamos que usted ya está vendido porque ya ha puesto su dinero, ya ha otorgado su confianza de inicio esperando que la palabra asesoramiento signifique lo que siempre significó y no el sentido que MiFid quiere darle; es posible además que ni siquiera sepa qué es esa tal MiFid.
Muchos de estos inversores, como vemos por la cantidad de demandas y el escándalo de verse atrapados en productos como las convertibles obligatoriamente convertibles o las participaciones preferentes, confiaban que el consejo – tras MiFid no se puede decir que les hayan asesorado que invirtieran en tal o cual producto si no tienen contrato de asesoramiento- que les daban de que ese producto era bueno para su patrimonio fuera, realmente, en su beneficio y confiaban en que les estaban dando toda la información relevante del producto. Estos inversores estarán, seguramente, muy vinculados a la entidad,… entiéndaseme bien: no me refiero a que no estén deseando largarse de esa entidad a la menor oportunidad sino al parámetro vinculación que existe dentro de la banca por el cual se mide a los asesores y que afecta a parte de su bonus. Este parámetro de vinculación no mide cuán contentos están ustedes en su entidad, sino grosso modo cuán atrapados están sea porque tengan muchos productos o porque esos productos sean más o menos complicados de deshacer y a los asesores, parte de su variable depende de cuanto hacen que crezca dicha vinculación, dicho atrape si se me permite el “palabro”.
¿De quién es la culpa de que haya tantos clientes atrapados en productos que no entienden, de los que desconocían realmente los riesgos que asumían? ¿Realmente servirá de algo para evitar esto en un futuro todo lo que se está haciendo de fomentar las demandas y demás requisitos de vigilancia por parte de los reguladores? Lo dudo mucho. Entre otros motivos porque el problema principal es el sistema de retribución de los asesores financieros, sean de banca privada o no. La CNMV no puede poner a una persona para vigilar que cada asesor de cada sucursal de cada entidad, en cada reunión que tiene con sus clientes les cuenta todos los riesgos relevantes de un determinado producto o que, simplemente informa a petición del cliente y no aconseja, recomienda, asesora, comenta o como legalmente quieran decirlo para evitar incumplir la letra de la ley pero, no en tantas ocasiones, el espíritu de la misma.
Conozco a muchos asesores de banca privada o comercial de diferentes entidades y pienso que son buenos profesionales y buenas personas en su mayoría,…, pero no podemos pedirles que sean héroes. Y sin embargo, el sistema de retribución fuerza la situación de tal forma que para que los clientes estén seguros de que no se les va a colocar los productos que interesan al banco, de que se les va a asesorar, aconsejar, informar, recomendar auténticamente pensando en el bien del patrimonio que han confiado, los clientes necesitan héroes (no hablo de mí) que se arriesguen por sus clientes, ante los que dan la cara. Mientras a los asesores les pongan en la tesitura de ver su puesto, veladamente o no tanto, en riesgo o vender los productos que a la entidad le dejan un 3,4,5 o 6% de margen up front en vez de aquellos que dejan un 0.2,0.5 o un 1% es muy difícil que los asesores decidan por su cuenta. Insisto en que el sistema está montado así y que los principales beneficiarios, cuando los asesores cumplen los objetivos ante el riesgo de despedirse de su trabajo, son los directivos más altos de dicha entidad, ya que su bonus es bastante más elevado por lo que son los primeros interesados en que se vendan esos productos.
Si realmente los legisladores y organismos reguladores quieren evitar estas situaciones a futuro, la solución ha de ser como cuando Alejandro Magno usó el pensamiento lateral para resolver el problema que suponía el Nudo Gordiano: lo cortó en dos. Aquí deberíamos hacer lo mismo. Que el sistema de retribución de los asesores comerciales no dependa de las comisiones que generen los productos que vendan, sino que sea un porcentaje de las ganancias de sus clientes- así empezaron los fondos de inversión en los años 20. Los asesores que conozco son suficientemente capaces de elegir y seleccionar buenas alternativas de inversión para sus clientes sin necesidad de un “Departamento de Productos”- es más a muchos de ellos les desagrada tener que ofrecer esos productos diseñados ad hoc para cubrir las necesidades de la entidad y no las de los clientes -; quizás no sean buenos analistas de valores, pero tienen los conocimientos suficientes para no hacer demasiadas locuras y ser lo suficientemente prudentes,… y si su salario dependiera de que sus clientes ganaran quizás no serían capaces de batir al mercado, pero sus clientes estarían razonablemente seguros.
El problema, como digo, es que no podemos exigirles heroísmos; es urgente facilitarles a los asesores financieros el marco retributivo que evite los conflictos de interés entre su entidad- que les paga gracias a las comisiones que dejan los clientes con los que ellos se han comprometido a gestionarles el patrimonio de forma honrada e independiente – y los inversores. ¿Querrán las entidades un menor control sobre sus empleados, sobre los ingresos que éstos son capaces de obtener? Lo dudo. Y no todos tienen la opción de crear un fondo independiente para sus inversores.
Nos vemos en quince días.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
5Aira 28/07/2012 | 17:00
#4 Hola, sí lo recuerdo, tenía un título que me había gustado y creo que había comentado algo sobre las buenas prácticas en las ventas por parte de los asesores financieros.
Pero efectivamente es algo muy complicado cuando median comisiones tan altas por medio, hay que ser héroes para decir que no pero tal vez las cosas empiecen a cambiar y se empiece a valorar el buen asesoramiento, el conocimiento profundo de lo que se vende y las buenas prácticas.
También es verdad que lo puede ser bueno para uno puede ser malo para otro y eso es lo que ambas partes han de tener claro.
Habrá que apuntar en la agenda la cita dentro de 15 días [14] o pedir que pongan los artículos en lugar más visible.
Me gustan, son claros.
Saludos.
4m_dejuan 28/07/2012 | 09:17
Gracias Aira y Dilio: Aunque yo llevo años diciéndole esto mismo a mis clientes y ahora argonautas, el artículo lo hice pensando - en parte- en el comentario al primer post de Aira. Para Dilio creo que le gustarán los siguientes que hacen referencia a su comentario de entonces. Gracias chicos, es un honor recibir estos comentarios.
3Aira 27/07/2012 | 19:47
Me vino ahora a la mente una de las comisiones más altas que he visto en mi vida, hará más de 20 años, prácticamente recién licenciada y empecé a trabajar como jefe de equipo en Nationale Nederlanden, estuve poco más de 15 días, me fuí de allí pitando. Tenían un producto de ahorro que se vendía como churros y la comisión era de un 50% de la prima que pagaba el cliente, eso el primer año y durante 5 años creo recordar que se iba reduciendo pero madre mía, creo que el cliente en 20 años perdía pasta por un tubo.
Un 50% de comisión cuando había gente que aportaba cantidades muy altas anualmente.
Pues como eso miles de ejemplos y así, pasó lo que pasó.
2Aira 27/07/2012 | 19:36
Pues si, como dice Dilios, es un magnífico artículo y dice una gran verdad en él.
Las comisiones, rappel, bonos...de determinadas profesiones relacionadas con las finanzas efectivamente deberían ir la mayoría de las veces en relación a las ganancias del cliente. Otro gallo cantaría, pero tal como está montado todo, hay que ser un verdadero héroe si por el mismo dinero en distinto producto, tienes una comisión del 2% o del 20% y vendes el producto que da 2 y no el que da 20.
Esas diferencias existen, vaya si existen, pobre cliente si el producto que ha contratado es el da al asesor un 20%.
En cuantas reuniones a lo largo de muchos años he planteado que las retribuciones en productos financieros deberían ser como usted dice pero además de loca, insensata y demás florituras me decían que no tenía ni idea de como bancos, compañías de seguros o cualquier entidad financiera cumplía sus objetivos.
Idea tenía, vaya si tenía, ahora muchos me dan la razón, el problema es que nunca he estado de acuerdo en las maneras y formas que se utilizaban para lograrlos.
Tanto desmadre, al final ha hecho explotar todo y lo que aún no se sabe.
Casi mejor, que nunca salga a la luz.
Miguel de Juan Fernández ha centrado su trabajo en el asesoramiento a inversores sobre diversas materias: gestión de carteras, selección y análisis de valores buscando discrepancias entre precio y valor intrínseco, sobre Private Equity, invirtiendo en REITs en el extranjero y otras divisas y compartiendo ideas de inversión con sus clientes siguiendo el modelo de inversión Graham-Buffett.
En la actualidad es profesor asociado en la Universidad de León, imparte en el Máster de Finanzas de la Universidad de León y es Asesor del Fondo de Inversión ARGOS CAPITAL FI basado en la gestión de estilo Buffett-Graham y autor del libro El lemming que salió raro.