Jueves, 2 de mayo de 2013

Miguel de Juan Fernández

A BORDO DEL ARGOS

Descubriendo a Arty Morty

18/08/2012
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"Creo que puedes estar bastante seguro de que en los siguientes diez años va a haber unos pocos años en los que el Mercado en general suba un 20% o 25%, unos pocos en los que sea negativo en el mismo orden y una mayoría donde esté entre medias” Escribió Buffett. “No tengo ninguna noción de la secuencia con que esto ocurrirá ni creo que sea de gran importancia para el inversor de largo plazo"

Warren E. Buffett

Partnership Letter July 6 1962


En la película Sin pistas (1988) -Without a clue en inglés-, protagonizada por Michael Caine y Ben Kingsley,  y basada en el personaje de Sherlock Holmes; Caine interpreta a un patoso y desastroso Holmes en el que, tras producirse el ataque de Moriarti sobre el Dr. Watson – el auténtico cerebro–, escribe en un encerado el nombre de Moriarti para “analizar al estilo Holmes” lo que pueda sobre el crimen. Horas más tarde, exhaustas ya las damas que le escuchan desbarrar, grita jubiloso: ¡Lo tengo, lo he descubierto! Moriarti en realidad se llama Arty Morty. En ese momento se quedan los tres mirándose y se da cuenta de que tantas vueltas al nombre no le han servido para averiguar nada de provecho. Pobre.

Hace poco, hablando con una futura argonauta, me indicaba que podía ser interesante explicar porqué no debemos perder el tiempo tratando de adivinar qué van a hacer los mercados, o si nos intervienen, o si salimos del euro y cómo, “tenía cubierta esa eventualidad, ese riesgo”. Bueno, a ver si soy capaz de explicarlo y que resulte claro. Al igual que Michael Caine en la comedia, darle vueltas al nombre de Moriarti para terminar descubriendo que se llama Arty Morty (¡lo que hay que ver!), no nos sirve de nada. Es como en el viejo adagio que reza: Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo. Y habría que añadir que, además, se hacen teorías sobre la línea de soporte y resistencia entre el dedo y la luna, o la correlación entre el dedo y la luna, o cómo sube la marea en función de cuán largas tenemos las uñas. Como dice Buffett citando a Keynes (mejor inversor y value que economista): prefiero estar aproximadamente en lo cierto que exactamente equivocado. Pero muchos inversores prefieren seguir el ejemplo del borracho del chiste que buscaba las llaves bajo la farola porque allí había luz. El sector financiero está lleno de personas tremendamente inteligentes, con amplísimos conocimientos, pero como Michael Caine, lo enfocan sobre el lugar incorrecto. Poco consuelo es adivinar el nombre secreto de Moriarti. (Por cierto y como inciso, los argonautas y lectores se sentirán trasladados con este artículo hacia el libro El lemming que salió raro por el uso de una película para explicar algo).

Cuando los inversores se centran no en analizar cuánto valen sus empresas (o encontrar gente que lo haga y que, normalmente no los encontraremos en la banca), sino en mirar el dedo de la macroeconomía o la volatilidad de los mercados, o si nos vamos a ir del euro; al final terminan perdiendo la concentración sobre lo que pueden controlar y acaban buscando las llaves donde no están. ¿Supone esto que si España saliese del euro –cosa que creo bastante improbable– no tendría consecuencias en nuestra cartera? Por supuesto que las tendría, en concreto a corto plazo pudiéramos ver niveles extremos de volatilidad, pero no es nuestro riesgo real. Nuestro riesgo real dependerá de dónde tengamos nuestro dinero. Veamos un ejemplo, si Loterías del Estado hubieran salido a cotizar y, tras un serio y profundo análisis, hubiéramos entendido que ofrecían margen de seguridad suficiente, seríamos dueños de una empresa sin deuda y que es monopolio en su negocio (o casi). Nos pagaría una buena rentabilidad vía dividendo que podríamos bien reinvertir, o bien gastar. Supongamos ahora, ya que estamos haciendo un ejercicio de finanzas-ficción, que salimos del euro.  ¿Cuál sería nuestro riesgo real? El mismo que si no hubiésemos salido de la divisa comunitaria: que hubiéramos pagado más de la cuenta por nuestra empresa, o que ésta sufriera un brusco cambio en su modelo de negocio que eliminara su atractivo. ¿Tendríamos inflación? Seguramente sí, y al ritmo al que imprimen los bancos centrales sería alta. ¿La sufriría nuestra empresa? No demasiado, ya que es un monopolio y aunque la crisis subsiguiente provocara menores apuestas, la empresa prácticamente sin gastos, ajustaría precios y los subiría por encima de la inflación sin ningún problema. ¿Nos pagarían los dividendos? Casi con toda probabilidad sí, sólo que lo haría en pesetas y no en euros. Pero si la empresa está bien comprada y su modelo de negocio no sufre grandes cambios frente a lo que nos interesaba, la empresa se ajustará a la nueva situación y recibiremos la rentabilidad suficiente en otra divisa por nuestro dinero.

Por ejemplo, hace unos años adquirí con algunos clientes acciones de Cadbury, la chocolatera británica, que nos pagaba los dividendos en libras esterlinas. Cuando escindió la división americana de bebidas Dr. Pepper Snapple, nos entregó acciones de esta nueva compañía y ésta, empezó a pagarnos el dividendo no en la divisa “tradicional” sino en dólares americanos. No es la divisa lo que da valor a un activo, sino los flujos de caja que dicho activo vaya a generar en el futuro, sea en forma de dividendos ad infinitum, sea en forma de liquidación de la empresa a un precio superior al pagado, o por reestructuración de su deuda y posterior canje por acciones. La divisa simplemente supone un añadido en la ecuación final de la rentabilidad obtenida y puede sumarnos o quitarnos.

Si Ferrovial, por poner un ejemplo de una empresa que tenemos en el Argos, se viera afectada porque España saliera del euro, hay que recordar que la mayor parte de sus negocios y beneficios los obtiene en libras, en dólares canadienses y americanos. ¿Habría volatilidad sobre su precio? Posiblemente sí, pero mientras su negocio vaya viento en popa, esa volatilidad sobre el precio nos permitiría aprovecharnos e incrementar la posición en una buena empresa; y, en modo alguno, esto es una recomendación de compra, por supuesto.

Los mercados son volátiles por naturaleza, es lo que tiene la facilidad de entrar o salir a un precio fijado entre el último comprador y el último vendedor. Si tenemos deuda corporativa, nuestro riesgo es que el emisor no pueda repagarnos lo que nos debe, y si tenemos acciones nuestro riesgo, es que esa empresa quiebre incluso aunque salgan del euro. Si hemos hecho bien nuestro trabajo, esto no debería suceder. Esa es la forma de cubrir la cartera. Si luego resulta que no salimos del euro, nos habremos evitado perder el tiempo en algo que no dependía para nada de nosotros ni de nuestras capacidades. (Y teniendo en cuenta el pobre historial de los profesionales de la predicción, parece que tampoco al alcance de ninguno).

Es posible que Moriarti en realidad se llame Arty Morty, pero dicho conocimiento no nos servirá de nada a la hora de descubrir dónde se han llevado a nuestro amigo y resolver el crimen. Miremos la luna, no el dedo, nos irá bastante mejor.

Nos vemos.


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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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6m_dejuan 21/08/2012 | 15:08

Hola ricardosrbl: Estoy de acuerdo contigo, aunque con una pequeña matización, todos los artículos que tienen realción con la escuela austríaca, en realidad hablan del margen de seguridad de Graham y de la búsqueda de valor de Buffett. Ése es el auténtico centro de estos artículos. Y por otro lado, dar respuesta al temor de una amiga sobre si invertir ahora, esperar a que nos intervengan, ¿y si no nos intervienen?,... con lo cual muchas veces los inversores se despistan en cosas que, al final, no tienen mucha importancia real y se olvidan de lo que sí les va a dar rentabilidad. Pero muchas gracias por tu opinión.

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5ricardorsbl 21/08/2012 | 10:50

Bueno, a mi entender lo que el artículo refleja, y con tino, es la teoria del valor, muy próxima a la escuela austriaca. Lo importante no es en que moneda tenemos las acciones y ni tan siquiera en que moneda comercia la compañía, sino su capacidad de generar caja más rapidamente de lo que la consume. Es decir, beneficios liquidos. Por mucho que la compañía sea española, si el cambio de moneda no afecta a sus resultados, bien porque la mayoría de su negocio esté en otros paises, o bien porque pueda adaptar sus precios a los cambios de velor que pueda sufrir la moneda con la que opera, el resultado será siempre la recompensa de los dividendos percibidos, o al menos el incremento de valor intrinseco de la acción, incluso en el supuesto extremo de que no pague dividendos por estar en un proceso fuertemente expansivo. Al lado de eso, todo lo que se escribe sobre tecghos y suelos, es pura poesia.

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4m_dejuan 19/08/2012 | 21:52

Hola plissken: si, la he visto y me he reido un monton con ella. Lo cierto es que me encanta el cine [todo el libro de El lemming que salio raro tiene referencias o se basa en peliculas]. Espero qu a parte del titulo el articulo tambien te haya merecido la pena! PD: mi mujer dice que ella tambien la ha visto

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3plissken 19/08/2012 | 21:39

No le voy a engañar: he leído el artículo porque en el titular he visto "Arty Morty" y he pensado, no puede ser, ¿este hombre también ha visto Sin Pistas? :]
[Es una película genial, una de mis favoritas, pero tenía la sensación de ser el único español que la había visto]

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2m_dejuan 19/08/2012 | 10:12

Gracias Diego, mas que comentarios[que se agradecen, por supuesto] espero que resulten interesantes y sean de utilidad. Si hay comentarios los leo y si puedo comentar algo a mayores, lo hago, como en los anteriores. Quizas en Verano esten mas preocupados de disfrutar de la playa y los peques que de escribir! Abrazos a todos

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Miguel de Juan Fernández ha centrado su trabajo en el asesoramiento a inversores sobre diversas materias: gestión de carteras, selección y análisis de valores buscando discrepancias entre precio y valor intrínseco, sobre Private Equity, invirtiendo en REITs en el extranjero y otras divisas y compartiendo ideas de inversión con sus clientes siguiendo el modelo de inversión Graham-Buffett.

En la actualidad es profesor asociado en la Universidad de León, imparte en el Máster de Finanzas de la Universidad de León y es Asesor del Fondo de Inversión ARGOS CAPITAL FI basado en la gestión de estilo Buffett-Graham y autor del libro El lemming que salió raro.

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