La crisis estructural que azota Argentina desde hace más de medio siglo, cuando sus masas decidieron envilecerse al abonarse al populismo más chabacano, ha transformado un lugar que una vez fue de los más respetados, ricos y avanzados del mundo, hasta convertirlo en el triste sainete de nación que es hoy por obra y gracia de sus votantes.
Desde entonces, los estragos causados han sido espeluznantes. Al decidir los argentinos inmolarse a la causa de la pobreza, la felonía y la mansedumbre. A unas ideas arcaicas a falta de innovación y trabajo, al nacionalismo.
Concepto ramplón propio de mentes flojas y lugares livianos que solo sirve para disimular mística autoflagelación; para camuflar miseria moral, pobreza provocada, corrupción rampante e incultura galopante.
Adjetivos que han obligado y obligan cada día a emigrar a los mejores. En España tenemos la fortuna de contar con muchos buenos argentinos que salvan la poca honra que queda en aquel país.
Mientras tanto, el resto sigue a la vera de Fernández, a la cual oscuros iluminados jalean con sus miserables ocurrencias, que serían hilarantes si no fuesen contraproducentes, y que acabarán siendo trágicas por necesidad.
Argentina está siendo gobernada por un vacuo Rasputín que ha abducido a la presidenta, mejor dicho hipnotizado, con no se sabe que teorías económicas sofisticadas, supuestamente generadoras de riqueza.
Suponiendo que confiscar impunemente empresas sin abonar justiprecio, mientras los capitales ponen pies en polvorosa, incluidos los de muchos que jalean lo que está ocurriendo, sea una manera de hacerlo. Cuando las barbas de tu vecino…
Sin darse cuenta que una vez perdida la confianza de los inversores y el respeto del mundo recuperarlo es muy difícil. Tal caricatura de experto no se ha enterado que sin libertad, sin mentes lúcidas, sin capitales bien sean propios o foráneos, el país jamás prosperará. Y menos aún lo hará sin empresas punteras o exportadoras en otros campos que no sea la pura esquilmación de los recursos naturales.
Cualquiera con dos dedos de frente sabe, menos Rasputín, que ningún país puede avanzar sin rigor y seriedad; sin un marco legal y político, estable y justo, que garantice ecuanimidad a empresas e individuos en vez de exprimirlos; sin un poder judicial independiente; sin un gobierno eficaz en sus acciones y ejemplar en su comportamiento.
Argentina se está convirtiendo, por méritos propios, en un país apestado a la vera de Venezuela, Cuba y tantas otras afrentas a la razón existentes en Iberoamérica.
En un lugar en el cual sus inconscientes descamisados se empobrecen cada día más gracias a unos gobernantes, aclamados por ellos, que buscan atajos al buen gobierno a causa de su incapacidad flagrante. Que han vendido su alma al diablo, subsidios y precios artificiales, a cambio de votos. Es la historia recurrente: la ausencia de honestidad, el triunfo de la perfidia, la perversión de la democracia.
Un país y un gobierno que no respeta la legalidad internacional y menos la propia, tanto para los propios como para los foráneos, jamás podrá prosperar. Que intenta tapar la corrupción y la incompetencia –ese trágico accidente ferroviario que ha hecho emerger tantas miserias- con populismo e indecencia envuelto en una supuesta independencia energética.
Que, a falta de capacidad para crear riqueza, camufla la poca existente mediante clientelismo, caciquismo, parasitismo, rapiña o mendacidad. Sin ser capaces de ganar dinero más allá del derivado de arramplar de manera miserable con los recursos; o con las empresas que con buena fe pensaban que Argentina se había convertido otra vez, por fin, en un país digno y normal.
Argentina nunca lo será si continúa con una población descamisada por méritos propios cada vez más iletrada. Triste espejismo de lo que una vez fue una amplia clase media ilustrada, que sobrevive subsidiada a cambio de votos. Los descamisados tienen la camiseta más raída cada día, negándose a zurcir los remiendos que los desgarran.
La economía argentina no conseguirá jamás salir del humillante círculo vicioso en el que está embarcada si no rompe este presente político y económico infernal, a semejanza de Chile, Colombia o México, por ejemplo.
Mientras estos hechos ocurren los argentinos deben saber que en España y el resto de esta ahora maltrecha Europa seguirán siendo bienvenidas sus buenas gentes y sus empresas, si alguna vez aparece alguna.
Amigos argentinos dicen, cuando nos enfervorizamos con los problemas que nos acucian y el surrealismo que nos acogota: no os quejéis, no tenéis ni idea de lo que es aquello; los países europeos, con todas sus excesos y carencias, son estados de derecho; Argentina está muy lejos de serlo; la corrupción y el mal gobierno de aquí son apenas pecadillos leves comparados con el existente allá; su deterioro acelerado no tiene intención de detenerse, este hecho es uno más.
Afortunadamente, queda todavía una prensa libre soberbia y heroica, rescoldos lúcidos de un pasado noble y grandioso: La Nación, Clarín,… Que se defienden como pueden del acoso del poder ignominioso. Tienen todo nuestro respeto y admiración. Son vivos ejemplos que muestran como Argentina todavía tiene solución. Si no acaba expulsando los restos de sensatez y sentido común que afortunadamente quedan, agazapados a la espera de tiempos que están por llegar.
Argentina, ¿qué fue de ti? No hace un siglo eras un lugar culto y acogedor, asombroso y deslumbrante, laborioso y ejemplar. Las últimas cenizas de esa época tan gloriosa se difuminan. ¿Por qué te autodestruiste?
No llores por Repsol ni por mí, querida Argentina. Hazlo mejor por ti.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
27lmarrama 28/04/2012 | 09:11
Bastante patético su artículo estimado. Tengo 46 años, soy empresario italiano, he vivido la mitad de mi vida en Argentina y llevo la otra mitad de mi vida en España. Usted ha escrito un artículo auto-complaciente a base de medias verdades y medias mentiras, exagerando las unas y morigerando las otras. Esto será muy bueno para lectores resentidos y mediocres como Usted. Hablemos de lo mal que estan y lo hacen los otros para no hablar de lo mal que nos va. No comenta Usted que Argentina ha incrementado su PIB en un 90% desde su default [corralito] tan solo en 9 años, que su tasa de paro es prácticamente inexistente, que se autoabastece en todos los recursos estratégicos [petróleo, gas, agua, etc]. Como puede Usted ser tan cínico y mediocre de titular "llora por ti Argentina" como rogándoles que lo hagan para así calmar su resentimiento, cuando ni siquiera tienen motivos para hacerlo, o al menos, no tantos como los que sí tenemos nosotros. Para salir de esta necesitamos comenzar a ser más humildes y realistas y menos mediocres y resentidos.
26Buttadeu 26/04/2012 | 22:59
Buenas noches.
El otro dia comentando la situacion española con un amigo/cliente llegamos a una conclusion:
La politica en España se esta "italianizando" cada vez mas.
La sociedad en España en general [incluido lo que se llama comunmente "economia real"] se esta "argentinizando" de la manera mas acusada y en los ultimos tiempos de forma muy acelerada.
Supongo que todos pueden entender que ambos adjetivos no los usamos precisamente para reflejar nada bueno.
25centipodo100 26/04/2012 | 22:57
Buenas noches,
articulo muy cabal y emotivo.
A decir verdad, no llego a entender que tipo de causas y circunstancias deben llegar a darse para que un pais que tuvo cultura y futuro se degrade hasta el punto en que lo ha hecho. Pero aun sin comprenderlas, la conclusion es clara: tal degeneracion puede producirse, mas alla de cualquier teoria, la experiencia nos lo ha mostrado con toda su crudeza. Un pais que estuvo sano, a dia de hoy sufre una enfermedad muy grave.
Hace tiempo unos amigos mios argentinos se quejaban amargamente de la situacion de su pais y afirmaban que por mal que se pusieran las cosas, nada similar podria suceder en Europa. Pues bien, hoy en dia, cuando todos los polvos de las ultimas decadas nos traen estos lodos, me acuerdo mucho de esa frase y no puedo evitar pensar que quizas si España estuviese mas cerca de America del Sur podriamos de hecho compartir un futuro similar.
Saludos,
24McEwan 26/04/2012 | 20:42
#22 Este tipo de afirmacion solo se entiende desde la demagogia politica, seamos un poco serios, todas las medidas economicas de recorte presupuestario practicamente no han echado a andar, por tanto los efectos economicos que hoy sufrimos son las medidas de los 8 años anteriores.
Lo que dice este Krugsman no deja de ser una mera proyeccion de lo que el dice que sucedera, de momento si sabemos lo que produce sus recetas de estimulos economicos.
Por eso digo que en España nos vamos peronizando y la primera muestra es decir sandeces populistas como la que oi el otro dia en un programa de tv que decia que Rajoy habia metido a España en recesion, cuando para ello hace falta contabilizar dos semetres continuados de crecimiento negativo, dificilmente veo que Rajoy sea responsable si sus medidas apenas han dado tiempo a ser puestas en marcha.
Un poco de paciencia, todo llegara, las medidas produciran sus efectos negativos al principio, pero no se me amontonen.
23McEwan 26/04/2012 | 20:30
#19 Las riquezas que transportaban los barcos españoles venia del comercio, de la mineria y del trabajo que se desarrollaba en las colonias y estas se crearon mediante la guerra que era la forma antigüa de globalizacion economica. Haciamos lo que todo el mundo.
Lo primero que hay que hacer es leer y tener mente analitica y solo asi se podra saber de lo que se habla y contextualizar.
Los antepasados de lo iberoamericanos, no los mios, son los que colonizaron, pero mire quizas gracias a eso las culturas indigenas sobrevivieron.
Pero no voy a caer en la trampa y desviar el tema, si yo vendo una empresa por 8000 millones de euros, me gasto el dinero y luego la vuelvo a trincar por 0 euros, eso es robar, aqui, en la Laponia y en la Patagonia. Los que roban son ladrones y como a tales hay que tratarlos.
Por supuesto no volviendo a invertir, o no prestandoles dinero para despues condonarles la deuda, o no intermediando con los organismos internacionales cuando pidan mas dinero despues de haber despilfarrado, etc.
Asi nos ahorraremos ver que utilizan nuestra situacion de quiebra actual para expoliarnos. Kicillof dixit.
A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.