José M. de la Viña

APUNTES DE ENERCONOMÍA

En busca del empleo perdido

14/06/2012
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Después de la trágica y siniestra introducción del otro día, un entremés literario a modo de inútil pataleo ante el depravado despropósito patrio, y un cariñoso tirón de orejas a Krugman para ver si espabila el buen mozo calzándose clarividentes anteojos económicos fundamentales, llega un frustrante nudo que desembocará en esperanzador desenlace gordiano, que dará quiebro temporal al destino más o menos lejano.

Llegará cuando nos dignemos hacerlo terciar entre tanto desbarajuste, falta de imaginación consciente e incompetencia cruel y desasosegante. Repasemos.

Materias primas

Es el sector más fácil de explotar y el primero en agotar. No hay más que contemplar la prosperidad envenenada de Brasil o Australia. O la tumba que se está cavando China con entrópica conciencia y glacial fruición, a la manera de los aplastados e inmortales guerreros de Xian.

España floreció de la misma forma en época de tartesios, fenicios, cartagineses y romanos. De tales glorias nos quedan los lodos actuales, no solo literales, también ambientales. A aquellos BRIC les llegará su San Martín, cual PIIGS conscientes que apestarán al resto.

Hispania fue, en aquellos tiempos arcaicos, pero todavía civilizados, la mayor fuente de metales y recursos naturales del Mundo Antiguo. Tres milenios después, las minas de Riotinto solo sirven para abrevar bacterias, parientes no tan lejanos de políticos, banqueros y marcianos sin escrúpulos, aliñadas en azufre y otros condimentados efluvios.

Las más que bimilenarias minas de mercurio de Almadén o la fabulosa explotación aurífera de las Médulas en el Bierzo, junto con las anteriores, son al menos espectaculares reclamos turísticos, lo cual no se podrá decir de los escombros venideros.

De tales emporios solo queda naturaleza, historia, turismo, recuerdos, tradiciones, pero poco empleo que rascar. Un aviso de los gloriosos navegantes del pasado a los apestados náufragos terrenales del futuro.

Es la inexpugnable ley de la Tierra, la única imposible de batir sin respeto ni humildad hacia ella, hacia nosotros mismos y los que vendrán después prestos a maldecirnos.

Electricidad, petróleo, gas.

Seguimos secos, dilapidando indispensables divisas, con la prima de riesgo trinando en la azotea de la desmesura ganada a pulso. Mediante yacimientos de gas pizarra bien gestionados se podría intentar escarbar algo, para escándalo de fundamentalistas verdiales y la religión en ciernes. ¿Petróleo en Canarias? Ojalá.

Hay que seguir promoviendo localmente otras energías, cuasi renovables o no, aunque solo sea para ahorrar divisas. Instaurando una política energética digna de tal nombre, incluyendo la generación distribuida, dejando de agujerear bolsillos y de fomentar onerosas cafradas.

Poniendo orden y concierto en la electricidad. Algo más que carísimos partos de los montes para agasajar al impresentable oligopolio amigo; comeduras de coco seudoecologistas; o continuar con medidas tarifarias populistas, dignas de la otra orilla del charco, para amansar a nuestros descamisados ansiosos por seguir viviendo del cuento, por la cara y el papo.

Agua

Los ríos fluyen huérfanos, alicaídos, mustios, cabizbajos, tristes, amargados, secos, derrotados. Poblaciones y ecosistemas dependen en muchos lugares desérticos de acuíferos agotables. O racionalizamos el uso del agua y hacemos revivir los cauces o estamos apañados, con cambio o sin cambio climático por medio.

Las desaladoras producen contaminación y otros efectos malditos allá donde están hospedadas. Podrán ser remedo temporal en ciertos lugares, pero jamás solución ni panacea a largo plazo.

Deberíamos aprender de las maravillosas infraestructuras hidráulicas legadas por romanos o árabes, hoy arruinadas. Que crearon vergeles con hermosas técnicas imaginativas casi cero emisiones, nada de contaminación, mucho olor y más color.

No vendría nada mal poner al día tales técnicas, penalizando el derroche de agua. Poniendo precio suficiente para desincentivar al ineficiente, promoviendo una industria alrededor de ello. Antes o después habrá que hacerlo. Mejor empezar ya, ser los primeros y ganar con ello, que no tarde y mal, por tántrica necesidad, para seguir a la cola de la prosperidad.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por mi pueblo, ya no bella ciudad, se podría resucitar la jardinería y otras exuberancias sumideras: plantar árboles. O jardines andaluces de pobre, que necesitan poca agua y mucha imaginación. Maravillas que, como la Alhambra, fueron orgullo e inspiración de poetas sensibles que una vez apacentaron versos sublimes.

Inspiración imposible en los parques “modernos” alfombrados de césped y losetas, con fecha de caducidad hídrica y energética, que no inspirarán a nadie versado. Los resultados literarios los padecemos ya.

Transporte

Es perentorio desarrollar una logística eficiente desde el punto de vista medioambiental, acortando distancias y transportes inútiles a causa de la contabilidad incompleta.

Primando el transporte de mercancías por ferrocarril en vez de tanto AVE deslumbrante, útil para unos pocos.

Desincentivando el transporte privado servil e indecente, los atascos interminables con un único ocupante por vehículo que provoca lamentables pérdidas de tiempo, gasto energético absurdo, que necesita costosísimas infraestructuras redundantes para hacerlo rodar y malgastar.

Promoviendo activamente la reindustrialización; buscando la proximidad entre fabricante y consumidor con el fin de reducir la contaminación y derrochar menos carburante e infraestructuras; instaurando mecanismos fiscales, legales y educativos que lo fomenten.

Eficiencia energética

Se pueden ahorrar carretadas de divisas, de contaminación y de emisiones, fomentando el ahorro de agua y energía. Empeñando al personal en desmantelar el consumo inútil.

Desarrollando nuevas tecnologías y una inmensa industria alrededor de la eficiencia hídrica y energética a la vez que se inaugura, por fin, la reclamada ciencia de la escasez y la equidad. Innovación pura a cambio de reducir el derroche, ahorrando dinero a costa de la onerosa tomadura de pelo que supone el demencial protocolo de Kyoto.

Creando empleo abundante con ello, dedicando los fondos liberados a otros lances necesarios, asombrando al mundo con nuestra desbordante creatividad futura (sic).

Continuaremos con esta taladradora de mentes inmóviles, desatascadora de almas putrefactas, flojas conciencias, bajas pasiones, implorante de ansiada evolución y renovada belleza.

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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7dabulper 15/06/2012 | 20:21

Un caso interesante: las bardenas reales de Navarra.
Hace 5 siglos esa zona que hoy es un erial [usado para pastoreo y campos de tiro], eran bosques frondosos a los que los reyes de Navarra bajaban a montar sus cacerías de caza mayor...
Como eran propiedad de la corona, cuando pasaron a manos de la casa real española, fueron talados para construir flotas [América bien lo valía], hoy ya no queda nada. Bueno sí, el desierto más al norte de Europa con paisajes de devastadora belleza, pero casi sin vida.
Eso le espera al resto del territorio español si no se plantea una política de protección del suelo y el arbolado. El calentamiento global no nos va a perdonar.

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6sergio martinez 14/06/2012 | 18:01

Como usted bien sabe éste es un país en el que -sencillamente- y desde hace muchos años no vale la pena tener pensamiento crítico, permanecer a la intemperie [lejos de cualquier abrigo: genético, político, sindical o religioso] o jugarse el afeitado...
Podemos hablar de la administración, el gobierno, la oposición, los empresarios, los sindicatos, la universidad, los colegios profesionales, las fundaciones... Estamos al pairo más absoluto, aquí y ahora, y lo que es peor lo seguiremos estándolo dentro de 20 años en un contexto [previsiblemente] durísimo en términos de crisis económica, de recursos y/o medioambiental...
Personalmente, con 40 años no recuerdo un ministro de Fomento o Industria, no ya que se hubiera limpiado jamás la grasa de las uñas en una profesión relacionada con su negociado, sino que no respondiera a un perfil de 'fenicio' y/o completo inútil...
En este país, lo jodido no es brillar, sino a quién le haces sombra...

PD: Respecto al agua, querido vallisoletano, ojala todos fueramos al menos valencianos o murcianos... ;-]

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5cursoweb 14/06/2012 | 16:56

Estos desafíos futuros, aunque ciertos, los veo inafrontables para el español medio, acostumbrado a gastar y consumir como un loco a lo poco que tiene o cree tener dinero. Aún con la que está cayendo no veo más que comportamientos irresponsables entre la gente, ya sea en materia de eficiencia energética [cojo el coche porque el metro no me gusta], reciclaje, consumismo, etc... Y a nuestros hijos los estamos educando de la misma manera.

El comunismo parecía una cosa ya del pasado, una mala y breve experiencia en la historia de la humanidad. Pues que quereis que os diga, creo que al final volverá, ya que el ciudadano medio, en cierto nivel de libertad, continuará actuando irresponsablemente.

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4Petrus74 14/06/2012 | 12:20

¡Dios le oiga!
Me gustan sus artículos y el de hoy no es excepción. Quien le lea a usted o Jared Diamond [Colapso] se ha de dar cuenta de que no se puede ser rico y poderoso sentado en una montaña de residuos. EL medio ambiente es el principal factor competitivo. Es la tierra de Adam Smith, un factor productor de rentas.
La duda me surge al pensar en la situación actual: si los políticos, en el fondo, piensan que la crisis no es para tanto [dicho de otra forma: todavía no son conscientes de la gravedad o si lo son, llegan con, al menos, un par de años de retraso], ¿cómo van a comprender lo importante que es, por ejemplo, plantar árboles?
Creo recordar que en las elecciones de 2007 tanto PSOE como PP llevaban en su programa la idea. Uno más que el otro, claro, "pa chulo yo". Y en verdad que sólo era una vacilada.

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3yu 14/06/2012 | 10:16

Al humanidad es como es y repite sus errores. como dice aquel, la historia no se repite pero sí rima.
El problema es la búsqueda de un nuevo modelo y como realizar su transición, dado que en la fase de apaga fuegos de última hora, evitamos quemarnos, pero por esta vez.

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A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.

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