publicidad
publicidad
www.elconfidencial.com www.vanitatis.com
Logo de Cotizalia
Viernes, 30 de octubre de 2009 (Actualizado a las 12:55)
PORTADA    Noticias     Vivienda    Análisis    Fondos    Blogs     Cotizaciones       ValorFondoNoticia  

TENDENCIASCerrar el bloque

Apuntes de Enerconomía

Los costes ocultos de la economía

@José M. de la Viña - 27/10/2009 06:00h

Deja tu comentario (9)

Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5) (5/5 | 12 votos)

aumentar tamaño letradisminuir tamaño letra

Los costes medioambientales, salvo raras excepciones, no se contabilizan. Sin embargo, son bien reales. Lo vimos la semana pasada con todos esos regantes que no están obligados a pagar los perjuicios ocasionados a las Tablas de Daimiel. El progresivo agotamiento de acuíferos está ocurriendo en medio mundo, no pensemos que tenemos el monopolio. ¿Se acuerdan de la revolución verde de hace unas décadas, esa maravillosa agricultura que ha permitido alimentar a la humanidad todos estos años? ¿Que envió a Malthus a dormir el sueño de los justos a cambio de contaminación química proveniente del abuso de fertilizantes y productos químicos, un milagro envenenado que ha producido enfermedades y malformaciones a los habitantes de Bangladesh, por ejemplo?

Costes ocultos los tiene cualquier empresa contaminante el día que tiene que desmantelar las instalaciones. Los tiene una central térmica de carbón con la lluvia ácida que esparce en los bosques de los alrededores; o con los problemas respiratorios y en general en la salud, de difícil cuantificación, que puede causar a las poblaciones vecinas. O esa plantación de ecológicos molinos de viento que podría no permitir la adecuada polinización eólica de los campos situados a sotavento y que produce muertes de animales; o que necesita potencia de otras energías, siempre disponible y en espera, para cuando cesa el viento. Los genera nuestro coche con todas esas emisiones y la contaminación que lanza el tubo de escape a la atmósfera y que en algún momento obligará a efectuar desembolsos a alguien en algún lugar distante de la Tierra -o incluso de nuestra ciudad-, para paliar las consecuencias de nuestro disfrute presente, con cambio o sin cambio climático. ¿O acaso creen que los hongos de contaminación de nuestras ciudades son perfumes y fragancias? Y esa monísima oficina inteligente, energéticamente ineficiente y generadora masiva de polución, aunque sus trabajadores no sean conscientes de ello. Qué decir de aquella empresa forestal que no contabiliza los daños que produce la tala descontrolada vendiendo sus productos con un buen margen en Europa o EE.UU.; que les permite competir con ventaja con las empresas madereras serias que reforestan los campos. O la empresa química de aquel país emergente que no cumple los requerimientos de seguridad o medioambientales más estrictos de los países más avanzados para que puedan vender a menor precio sus productos, haciendo escandaloso dumping medioambiental. O peor aún, vendiendo sin pudor productos que en Occidente no son admitidos. ¿Acaso ya nadie se acuerda de la tragedia de Bhopal?

Para acabar la invectiva y terminar de aburrir. ¡Ay! de esa mina a cielo abierto que vende sus muy competitivas materias primas a Occidente a cambio de dejar un paraje desolado allá donde tiempo atrás se creó riqueza; un erial donde antes fue campo o selva. Obligando a cerrar a todas aquellas otras minas más respetuosas con el medio ambiente que no pueden competir y empobreciendo a las poblaciones autóctonas cuando abandonan el lugar; o que, en el mejor de los casos, las autoridades acaben pagando, años después, la factura de sus desmanes –recordemos Aznalcóllar-. Vean sino el último y modernísimo proyecto generador de progreso en la India y lo que allí les espera. Seguro que nadie ha echado las cuentas íntegras de lo que esa industria va a suponer… La lista podría ser casi infinita.

Todos esos florecientes negocios producen consecuencias que alguien, en algún momento, en algún lugar, al lado de nuestra casa o en las antípodas, está ya padeciendo o padecerá. Que acabarán pagando, bien los propios individuos o familias afectados de su bolsillo, bien los Estados, con el bolsillo de todos. Es esa práctica tan de moda en el salvaje mundo económico de hoy de privatizar los beneficios y de socializar la factura de unos costes bien reales que nadie está obligado a contabilizar. Y como toda filípica obliga a proponer soluciones…

¿… qué podemos hacer?

Estamos acostumbrados a que cuando una empresa invierte en activos fijos, pagando hoy una cantidad que produce una salida de caja inmediata, pueda amortizarlo en un período de tiempo determinado. Para ello hay normativas y criterios de obligado cumplimiento que indican cómo se puede contabilizar esa amortización.

Utilizando un sistema similar, pero al revés, se debería obligar a provisionar esos costes, hoy inexistentes, con unos criterios objetivos y de aplicación internacional que evitase situaciones de dumping medioambiental, como las que hoy permiten a algunas empresas ser más competitivas que otras; que permita evitar la deslocalización de industrias en aquellos países con normativas más estrictas y ganar mercados al resto a cambio de no cumplir con unas obligaciones mínimas medioambientales. Y exigir que esa provisión suponga una salida de caja inmediata, con el fin de que cuando haya que realizar las reparaciones, habitualmente muchos años después, el dinero no se haya esfumado. Unas mismas y exigentes reglas de juego globales para todos.

¿Y como lo haremos?

Las normas internacionales de contabilidad, tímidamente, apuntan a que esto es posible y de hecho hay algunas empresas responsables –parece mentira, todavía queda algo de eso- que ya lo hacen. Las denominadas International Financial Reporting Standards, IFRS en sus siglas en inglés, que pretenden uniformizar las prácticas contables de las empresas a nivel mundial de tal forma que sus balances sean comparables, sugieren realizar cierto tipo de provisiones, a través de las International Accounting Standards, IAS (en su antiguo nombre). Consiste en reservar contablemente, de manera periódica, una salida de caja futura que probablemente se producirá en un momento a menudo indefinido en el tiempo y ni siquiera seguro, como consecuencia de la actividad económica actual.

Podemos ver un ejemplo en el caso de contaminación del suelo consecuencia de actividades industriales: cuando una compañía responsable provisiona una cantidad para futura limpieza aún cuando no estén por ley obligadas a ello (adjunto texto en inglés de la norma IAS 37).

Se trataría de ir más allá. De generalizar y hacer obligatorio el concepto anterior externalizando, mediante los apropiados fondos creados al efecto, esas salidas de caja. De valorar y medir, mediante un consenso internacional de obligado cumplimiento para evitar situaciones de dumping medioambiental, el coste de contaminar hoy, en cada industria y en cada sector. De descontar obligaciones futuras. De obligar a provisionar los futuros desembolsos que permitan reparar los daños ocasionados en algún momento a otros ciudadanos y a la naturaleza. Que las cantidades a pagar se depositasen, obligatoriamente, mediante una salida de caja periódica hacia aquellos fondos medioambientales externos a la empresa y vigilados por las autoridades o entidades designadas que la legislación internacional creada al efecto obligase a mantener, con el fin de evitar que las empresas no cumpliesen con sus obligaciones cuando llegase el momento y que el dinero se pudiese gastar juiciosamente. ¿Una utopía?

Todo el mundo habla de economía sostenible pero parece que nadie sabe en qué consiste. Consiste, simplemente, en alejarnos del muro. Y construir un sistema contable global justo, un humilde ejemplo de como empezar a hacerlo.

 

Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5) (5/5 | 12 votos)

aumentar tamaño letradisminuir tamaño letra

 RSS   

 Delicious   

 Technorati   

 Fresqui   

 Menéame   

 Negóciame   

¿Qué es esto?

Opiniones de los lectores (9)

Deja tu comentario

9. usuario registrado andreug28/10/2009, 09:35 h.

Es posible que la vivienda en terminos reales,tarde algún tiempo en tener subidas de precios, pero, lo que vá a ser un hecho tarde o temprano es que el dinero vá a perder su valor. Los últimos 10 años hemos sufrido una hiperinflacción encubierta que se ha mitigado dando más droga al drogadicto, o sea, crédito barato a mansalva.Los bancos son los grandes beneficiados de la situación actual,han ampliado su negocio y ahora pasan a convertirse en grandes inmobiliarias que por encima tienen la llave de la financiación. Los inmuebles vovlveran en poco tiempo a ser valor refugio.
http://www.aedru.org/VARIOS/CRISIS/Bookmarks----crisi.htm

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

8. usuario registrado raf rodriguez mentorero28/10/2009, 09:07 h.

Gracias suave, por decir lo que todos sabemos y nadie quiere ver. Dicho esto, prefiero a los fundamentalistas de mercado [me resulta más sencillo rebatirlos] que a los optimistas irracionales del desarrollo sostenible [con su bonita y vendible imagen verde].........Para cuándo señor de la Viña un artículo sobre el Crash Course? A cuánto habría que valorar contablemente el consumo de petróleo si lo hiciéramos por su coste de reposición [como el resto de partidas contables]?

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

7. usuario registrado tangoparu27/10/2009, 19:04 h.

#4 Pues como si se pone lejos de un nucleo habitado hay que hacer una carretera que molestará a los ecologistas, no sin razón, y si la ponen mas lejos pero cerca de una aldea molestará a los vecinos de la aldea que no la querrán, con toda la razón....pues los señores de san sebastián tienen dos soluciones, o dejan de producir basura o que se queden con la incineradora en su ayuntamiento. En caso contrario, que suban las tasas de basuras al tripe y con ese diner que subasten la planta a cualquier aldea que la quiera a cambio del dinero sobrante de las tasas.

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

6. usuario registrado McEwan27/10/2009, 18:28 h.

Sr de la Viña, hoy se ha acercado un poco al analisis real de los problemas medioambientales, deja de lado su estilo naif.

Efectivamente, toda actividad humana contamina, gran hallazgo, pero creo que su sistema contable de evaluacion de costes ambientales no resuelve el problema.

¿Por que? Muy sencillo, la naturaleza es un equilibrio, o el universo segun Estephen Hawking, que si se rompe, no se puede recomponer, al meno utilizando la misma cantidad de energia.

En roman paladino, que las actuaciones de empresas que se dedican al rollo medioambiental, vuelven a contaminar todavia mas de lo que intentan solucionar.

Simplemente vemos sus resultados o productos, de soluciones ecologicas, que quedan politicamente correctas y nos ocultan sus desastres.

Respecto a igualar las normas o condiciones de produccion de ricos y pobres, esta bien para dicho, pero el sr que vive en la mas absoluta de las miserias va a ser dificil de convencer.

Lo dicho, no da usted con la solucion de un mundo ecologico feliz.

Por cierto, un reto, analice su vida cotidiana y diganos todo lo que utiliza habitualmente como basico pero que es contaminante.

Y, sobre todo, que se podria suprimir.

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

5. usuario registrado Terelo27/10/2009, 15:48 h.

#1 Estimado P:
Justicia es dar a cada uno lo que se merece. Respetar la ley es tan solo legal, pero no siempre justo. La misión de la contabilidad es dar una imagen fiel del patrimonio de la empresa y no puede ser por tanto justa, pero sí ética: para dar una verdadera imagen fiel, al igual que provisiona posibles pérdidas económicas futuras, puede provisionar posibles pérdidas futuras de recursos. Se lleva trabajando en esto casi 20 años, pero hasta ahora no se ha dado con una solución mejor que la que proporcionan las NIIF. Y es que una cosa es la justicia [para con el planeta, que sin duda merece más cuidados]; otra la ética [para con la sociedad] y otra muy distinta la transparencia.

 Me gusta (0)    |   marcar ofensivo Marcar como ofensivo    |     Responder   

| Ver más comentarios ⇓

Deja tu comentario

El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.

Acerca de...

@José M. de la Viña

A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados

Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

Auditado por Ojd

ir a El Confidencial

Cotizalia

ir a Vanitatis


Enlaces de Interés