Laffer, Montoro y la trampa fiscal

“Si hubiera un Gobierno PP, estaría aplicando bajada de impuestos para pymes y familias” Cristóbal Montoro, 27-09-2009 “Multamos el exceso de velocidad porque correr es

“Si hubiera un Gobierno PP, estaría aplicando

bajada de impuestos para pymes y familias”

Cristóbal Montoro, 27-09-2009

“Multamos el exceso de velocidad porque correr es malo,

gravamos el tabaco porque fumar es malo; ¿por qué gravamos el trabajo?”

Arthur B. Laffer, 13-12-2012

Fue el pasado jueves 13 de diciembre cuando el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, planteó en el Senado la posibilidad de publicar la lista con los “mayores evasores fiscales y morosos. Casi a la vez, Arthur B. Laffer daba una conferencia en la Fundación Rafael del Pino en la que, de nuevo, defendía la bajada de impuestos como la única vía de salida de la crisis.

Vaya por delante que las obligaciones tributarias están para ser cumplidas; que una cosa es ser absolutamente contrario a la perpetración sistemática del latrocinio por parte del Estado por la vía impositiva y, otra, evadir impuestos. Pero, precisamente por ello, es imprescindible estudiar si la forma de tortura fiscal a la que este Gobierno está sometiendo a las clases medias es la única para salir de la crisis. Y la respuesta es, claramente, no.

Presentó Laffer sus cinco claves para la prosperidad: un tipo impositivo único e igual para rentas del trabajo y de sociedades (la flat tax); la limitación del gasto público; una moneda sólida, con valor constante en el tiempo, no sujeta a procesos inflacionistas ni a devaluaciones “competitivas”; un comercio libre y una mano de obra con libertad absoluta de movimientos, sin barreras artificiales de acceso; y una revolución legal que redujese al mínimo el número de normas.

Centrándonos en el primero de los aspectos, es sobradamente conocida la propuesta del norteamericano, según la cual incrementos de los tipos impositivos por encima de un determinado nivel provocan desincentivos en el trabajo y en el capital, y generan rendimientos fiscales decrecientes. Una de las principales críticas mendaces de los neokeynesianos es que la curva de Laffer es un cuento chino y que no existen pruebas ni empíricas ni teóricas que avalen tal comportamiento.

El debate Laffer vs. Montoro se desequilibra a favor del primero. Estamos inmersos en una trampa fiscal, en la que subidas de impuestos para generar ingresos y reducir así el déficit no hará sino agravar la recesión para de nuevo elevar los impuestos y empeorar con ello la situaciónEn cuanto a las primeras, ya hablamos aquí del milagro estonio. Allá por 2009, Azacis y Gillman publicaron su Flat tax reform: The Baltics 2000–2007. Los autores comprobaron cómo la reforma del sistema impositivo de los países bálticos fue desgraciadamente sub-óptima, pues los ingresos fiscales crecieron, pero menos de lo que su modelo muestra de haberse aplicado un tipo impositivo plano idéntico a las rentas del trabajo y a los beneficios societarios. Añaden que la clave del proceso se encuentra en mantener controlado el gasto del Estado en una fracción constante del PIB, tal y como señala Laffer en su segunda clave anterior. 

Ese mismo año, Alesina y Ardagna estudiaron el efecto de las políticas de estímulo fiscal (esas que pomposamente nuestros economistas de cabecera y políticos socialdemócratas denominan “de crecimiento”) frente a las de recortes de impuestos en un conjunto de países de la OCDE, nada menos que en el período 1970-2007. Su conclusión es también clara: el estímulo fiscal procedente de los recortes de impuestos genera más crecimiento que el proveniente del aumento del gasto público; y si esto puede parecer poco, encima comprueban que los ajustes en el gasto público tienen como efecto añadido reducir la probabilidad de recesiones posteriores.

Pueden argumentar los defensores del gasto que el artículo se para en 2007, justo antes de la crisis actual. Acudan entonces al análisis que el propio Alesina, junto con Favero y Giavazi, efectúan este mismo año y en el que señalan que los ajustes basados en la falsa austeridad, la relacionada con subidas de impuestos tan practicadas en estos lares, no hacen sino provocar recesiones más profundas y prolongadas. Y hace sólo unos días publicaba el propio Alesina su “Cut deficits by cutting spending” aleccionando a las economías periféricas de la UE a reducir su déficit no por la vía de los ingresos (que, según señaló Laffer, es imposible de forma efectiva y sólo provocará frustración en contribuyentes y gobiernos) sino por la de la reducción real del gasto público. Y, si las matemáticas no son el fuerte del lector, en City lo explica de forma sencilla.

En el plano de la modelización teórica, el problema que tienen los neokeynesianos son los monetaristas. El principal desprecio que tanto Keynes como sus seguidores efectúan de la escuela austriaca, a la vez que la principal debilidad de esta, proviene de la renuncia al empleo de aparato matemático por parte de Hayek y los suyos. Esto no ocurre con los monetaristas (“los mismos perros con distinto collar,” en palabras de un austriaco ilustre), cuyo manejo de las técnicas matemáticas, estadísticas y econométricas es sobradamente conocido.

En su Laffer curve revisited de 2011, Trabandt y Uhlig estudian las curvas de Laffer para los EEUU, la UE-14 y, de forma individualizada, para todos sus miembros, bajo el modelo neoclásico de crecimiento. Su conclusión es apabullante: un recorte de la imposición al trabajo del 54% y del 79% a la del capital se autofinancia en el caso europeo. Finalizan su artículo afirmando que “we therefore conclude that there rarely is a free lunch due to tax cuts. However, a substantial fraction of the lunch will be paid for by the efficiency gains in the economy due to tax cuts”.

En su muy reciente paper de mayo pasado, referido al caso norteamericano, Strulik y Trimborn van aún más lejos y demuestran a su vez que el recorte del impuesto de sociedades entre un 70 y un 90% mejoraría los ingresos fiscales federales hasta en un 1,2%.

Por todo ello, creo que el debate Laffer vs. Montoro se desequilibra a favor del primero. Estamos inmersos en una trampa fiscal en la que subidas de impuestos para generar ingresos y reducir así el déficit no harán sino agravar la recesión para de nuevo elevar los impuestos y empeorar con ello la situación. Sólo devolviendo al ciudadano y al sector privado la renta que le pertenece saldremos de esta. Es imprescindible cambiar de mentalidad, aprender de Laffer y de los textos anteriores y bajar impuestos recortando al tiempo gasto público; no será sencillo, pero valdrá la pena.

Big Data
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