Sábado, 20 de julio de 2013

Juan Manuel López-Zafra

BIG DATA

Elecciones y economía del comportamiento: lo que va de Mas a Obama

09/01/2013 TAGS  >

Barack Obama

8
Enviar
48
32
 
0
Menéame
Imprimir

Lo que sabemos es poco. Lo que no sabemos es inmenso

Pierre Simon, Marqués de Laplace

En las últimas fechas ha sonado con fuerza el nombre de Nate Silver, el matemático que aplicando técnicas estadísticas fue capaz de predecir la victoria de Barack Obama estado a estado y con una confianza previa que él mantenía en los entornos del 90%. En una situación pre-electoral tan reñida como la señalada, que alguien ajeno al mundo de la sociología -bloguero, matemático para más señas-, fuese capaz de desafiar con tal fuerza y confianza a Gallup, a “expertos” y a la prensa llamó poderosamente la atención. Más aún cuando sus predicciones se tornaron en realidad. El cisne negro se hizo hombre, y todo el mundo trató de explicar lo que sólo entonces resultó obvio: que Obama podía ganar, y vaya sí lo hizo.

No voy a volver sobre Silver y su método, ya explicado en estas mismas páginas. Sí voy, en cambio, a tratar de explicar qué ha cambiado en esas elecciones, en las que Silver es sólo el síntoma, y por qué marcarán un antes y un después en la ya larga historia del marketing electoral.

Más allá de las circunstancias de cada candidato, de las simpatías que suscite entre los electores, de sus programas electorales y de los efectos de sus políticas económicas, hay dos factores que explican meridianamente por qué esta ha sido la primera campaña científica de la historia: por un lado, la incorporación de economistas del comportamiento (en particular, en el equipo de Obama), y, por otro, el empleo masivo del análisis de datos, la rama de la estadística que trata de extraer toda la información disponible en las inmensas bases de datos actuales. 

En el año 1979, dos psicólogos, Amos Tverski, ya fallecido, y Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía en 2002 (junto con Vernon Smith, economista, el tercer padre de la criatura) “por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre,” publicaron un trascendental artículo en la prestigiosa revista Econometrica, la biblia de la economía matemática.

Este artículo, "Prospect Theory: An analysis of decision under risk", supuso un hito por dos motivos: primero, porque presentaba en la cerrada y formalísima sociedad económica de la época una nueva forma de entender la economía incorporando elementos ajenos a la tradicional racionalidad, reflejada mediante una más o menos compleja formulación matemática (el “poderoso instrumento para la solución de algunos de los problemas centrales de la economía”, que dijo Leo Hurwicz, Nobel de economía en 2007); piensen que toda la economía oficial, desde Walras (que ya dijo aquello de “en cuanto a aquellos economistas que no saben nada de matemáticas, dejemos que sigan repitiendo que ‘la libertad humana nunca podrá ser expresada en ecuaciones’ y otras frases igualmente pomposas y contundentes; no podrán impedir que la teoría de la formación de precios bajo libre competencia sea una teoría matemática”) hasta el día de hoy, pasando por toda la econometría keynesiana (recordemos la indolente frase de Lawrence Klein, Nobel de Economía en 1980, señalando que “las contribuciones no matemáticas a la economía son vagas, burdas y torpes”), se encierra en modelos matemáticos.

Pero incluso pensadores tan alejados de ellos como Von Mises rechazaron que algo distinto de la pura racionalidad afectase a la acción humana. Como digo, hay una razón más para considerar este artículo (el más citado de la historia, ya larga, de Econometrica -fue fundada en 1933-, y el segundo más citado en economía en el período 1975-2000) como excepcional; esa no es otra que el dar lugar al nacimiento de una nueva rama de la teoría económica, la denominada Behavioral Economics o economía del comportamiento, base de la muy reciente neuroeconomía.

Tanto en su equipo de gobierno como en Nueva York, contaba el Molt Honorable con dos economistas de enorme prestigio, que no supieron entender que, sin la psicología, la ciencia económica no puede explicar el comportamiento humanoEsta aproximación supone un desafío en toda regla al paradigma imperante hasta ese momento en la decisión económica en riesgo, el que representaba la teoría de la utilidad esperada que, en 1944 y bajo forma axiomática, desarrollaron John von Neumann (considerado el mejor matemático del siglo XX) y Oskar Morgenstern, economista de origen austríaco, en su Theory of games and economic behavior. Lo que la campaña de Obama ha puesto de manifiesto ha sido la trascendental importancia de esta rama del análisis económico. Efectivamente, y como de forma un tanto efectista señalaba el NYT, el partido demócrata contó con un dream team de neuroeconomistas liderado por Craig Fox, psicólogo de Los Ángeles.

Lo interesante del tema es, además del hecho en sí, cómo el contacto se materializó el pasado enero, diez meses antes de la apertura de las urnas y con tiempo (y dinero) suficiente para planificar correctamente la campaña. Para Rogers, profesor de la Harvard Kennedy School of Government y miembro del equipo, esta campaña “muestra un gran cambio cultural en un proceso históricamente ligado a consultores, expertos y la intuición de los gurús”.

No puede, sin embargo, entenderse el suceso sin recurrir a la explicación proporcionada por la estadística, y en concreto por la rama del análisis de datos, aquella que se ocupa de la extracción, manipulación y análisis de la información existente en las bases de datos. Según este estudio del McKinsey Global Institute, las organizaciones de todos los sectores capturan miles de millones de bytes de información de clientes, proveedores y de operaciones a través de sistemas digitales.

Millones de sensores en red integrados en los teléfonos móviles, automóviles y otros productos están continuamente creando información y comunicando datos. Se estima que el volumen de datos generados crecerá a un ritmo del 40% anual. Cada empresa de quince de los diecisiete sectores de la economía de los EEUU tiene más datos almacenados que la Biblioteca del Congreso de EEUU, que recogió más de 235 terabytes (1TB=1000GB) de datos solamente en abril de 2011.

De hecho, su  importancia se observa en científicos ajenos a la economía como Sam Wang, de la Universidad de Princeton (la casa de John Nash, quien a partir de la citada obra de Von Neumann y Morgenstern revolucionó el análisis económico con la teoría de juegos y el equilibrio que lleva su nombre desde las imborrables 27 páginas de su tesis), menos conocido que Silver pero cuyo pronóstico mejoró el de aquel.

Molesto por la arrogancia de los expertos y gurús, decidió aplicar métodos estadísticos para extraer los patrones de comportamiento escondidos en las enormes bases de datos, para así clavar el resultado en 50 de los 51 estados (incluido el DC, y siendo el otro Florida, en el que el resultado final fue virtualmente de empate) y en las diez elecciones al senado. O Drew Linzer, cuyo site Votamic ya predijo en junio la victoria de Obama con una confianza del 95%. En todos los casos, la clave estuvo en depurar correctamente la información; ya se sabe, el terrible efecto GIGO (garbage in, garbage out).

Esto y no otra cosa, explica el descalabro demoscópico de las últimas elecciones al parlamento autonómico catalán. Desde el oficial Centro de Estudios de Opinión (el ‘CIS catalán’) a los institutos de opinión privados, todos pronosticaron la amplia victoria de CiU que no ocurrió; seguro que sus encuestas lo avalaban, lo que demuestra que ese no es el camino, y que sólo un seguimiento a largo plazo mediante técnicas estadísticas avanzadas evitará ridículos semejantes.

 

Y tanto en su equipo de Gobierno como desde Nueva York, contaba el Molt Honorable con dos economistas de enorme prestigio, que no supieron entender que, sin la psicología, la ciencia económica no puede explicar el comportamiento humano. Eso, y no otra cosa, es lo que va de Mas a Obama.

8
48
32
 
0
Menéame

LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

8

COMENTARIOS

Escribe el tuyo

8OeS 09/01/2013 | 23:05

Adjunto, para finalizar, unas palabras de Keynes [matemático de formación] que en el libro que [muy a su pesar] sirve para sentar las bases de la moderna economía matemática [la Teoría General] sostiene lo siguiente:

"Una parte demasiado grande de la economía “matemática” reciente es una simple mixtura, tan imprecisa como los supuestos originales que la sustentan que permite al autor perder de vista las complejidades e interdependencias del mundo real en un laberinto de símbolos pretenciosos e inútiles".

Anda que no le quedaban cosas por ver...

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

7OeS 09/01/2013 | 22:52

Muy interesante su artículo! Estudié en su universidad y recuerdo con mucho agrado las clases [entre ellas, las suyas], pero con cierta pena el hecho de que, al igual que ocurre en la mayoría de las Universidades españolas, no se enseñe en profundidad otra economía que no sea la convencional.

Alusiones como la de Walras que Ud menciona en su artículo no son más que un ejemplo claro de la soberbia del mainstream. En mi opinión, lo que queda claro precisamente es que la economía dominante, la matemática, ha fracasado a la hora de explicar los fenómenos económicos. De hecho, a mi juicio, las aportaciones de Von Mises, Hayek y, actualmente, Huerta de Soto resultan ser mucho más explicativas. Pero, ya se sabe, para gustos los colores.

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

6turgot 09/01/2013 | 13:34

#5 por lo tanto, no hay acciones irracionales, lo que si hay es acciones adecuadas o inadecuadas con el fin o el objetivo que se pretende conseguir; cuando los pueblos primitivos con el fin de terminar con las sequías recurrían a sacrificios u oraciones a los dioses no se comportaban de forma irracional , sino de forma inadecuada puesto que el medio utilizado para la consecución del fin no era el adecuado; una situación de ignorancia no implica irracionalidad; lo mismo puede decirse de las intervenciones gubernamentales y de las inyecciones monetarias de los Bancos Centrales; no son irracionales, simplemente son inadecuadas [y por su contumacia rayanas en la estupidez y o la ignorancia, pero no son irracionales]; por tanto, no es sorprendente que la llamada "economia del comportamiento" ponga en tela de juicio la "Teoria de de los juegos y comportamiento economico"; ya lo había hecho con mucha anterioridad Von Mises desde la "praxeologia" o lógica de la acción humana, a priori y sin necesidad de experimentos, señalando el disparate que supone concebir las acciones del mundo real como una teoría de juegos en la que unos ganan y otros pierden, porque en eso consiste un juego;

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

5turgot 09/01/2013 | 13:07

#4 dice en un parrafo que "incluso pensadores como Von Mises rechazaron que algo distinto de la pura racionalidad afectase a la acción humana"; esta es una interpretación completamente errónea que vd. hace de Von Mises; porque el concepto de racionalidad de Mises es completamente diferente del de los economistas matematicos o mainstream; el concepto de racionalidad de estos es el de un ser omnisciente o perfectamente racional que conoce en terminos exactos o bien probabilisticos [un mecanismo de calcular Bayesiano] todas las alternativas de acción [fines y medios] que ademas se basa en el axioma de la preferencia revelada que Mises ya refutó [si A se prefiere a B, y B a C, entonces A siempre debe preferirse a C, y cualquier decisión distinta se califica como no racional]; pero esto supone confundir coherencia logica [atemporal] con constancia praxeologica [en el tiempo]; como dos acciones no pueden simultaneare , es perfectamente racional preferir en una acción A a C y en otra distinta C a A , puesto que en ese lapso de tiempo pueden haber cambiando las escalas ordinales de valoración; para Mises toda acción es racional ya que esta sujeta a la categoría de fines y medios; sigue..

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

4turgot 09/01/2013 | 12:17

#2 de hecho en la economia matematica o neoclasica la existencia de los precios es un autentico misterio, ya que estos se suponen como dados y puestos ahí como por ensalmo [el positivismo en el fondo no es mas que mala metafísica]; no se explica su surgimiento ni sus causas, por la sencilla razón de que es imposible mediante un sistema de ecuaciones en el que se acaba identificando la utilidad con el precio y se llega al disparate de postular como condición de equilibrio aquella situación en la que la utilidades marginales de todas las mercancias ponderadas por sus respectivos precios se igualan entre si [un "qualia" dividido por un "quanta"; muy cientifico]; es decir, la condición de equimarginalidad o indiferencia; otro disparate lógico; porque como bien dice Von Mises, si la acción humana consiste en elegir entre deseos o fines que compiten entre si y que no pueden disfrutarse simultaneamente, y por tanto en preferir, rechazar y aplazar los mismos, ¿como puede llegarse a la equimarginalidad ,a la indiferencia o a la igualación de deseos diferentes? ¿que pasa con el principio de identidad de la logica? ¿como es que el deseo A puede ser a la vez no A; o sea B, C, D , etc.? sigue..

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

Doctor en CCEE y actuario, baby boomer, Juan Manuel López Zafra es actualmente profesor titular de Estadística en el CUNEF. Participa de forma habitual en jornadas, congresos y conferencias de su área de especialidad, la estadística y el análisis de las decisiones. Ha escrito numerosos artículos científicos. Su pasión por la estadística y por la comprensión del entorno le llevaron a fundar una consultora especializada en big data, con estudios en juego, seguridad vial y cambio climático. Casado y padre de tres hijas, vive en Madrid aunque se escapa al monte a la menor oportunidad. Síguele en Twitter en @juanma_lz

CONÉCTATE A LA ACTUALIDAD

SUSCRÍBETE AL BOLETÍN
BoletínUrgentes
Las más, patrocinado por Caja Mar

ANÚNCIATE BOLETÍN
Nov
2012
1ª Edición
2ª Edición
L
M
X
J
V
S
D

HEMEROTECA

Mostrar Calendarios