Martes, 14 de mayo de 2013

Agustín Marco

A CORAZÓN ABIERTO

Los que no pagan el expolio al accionista tras cinco años de tsunami bursátil

29/09/2012
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Tras el arrebato callejero del pasado martes, sorprendía comprobar que la gran mayoría de los políticos se molestaran porque una serie de colectivos representativos de la mortuoria clase media española (violentos al margen) fuera a su lugar de trabajo/ocio a pedirles cuentas. Como si ellos no tuvieran nada que ver con la Gran Depresión que vive el país. Lo más curioso es que, salvo excepciones, los mismos que estaban en el Congreso en los comicios de 2008, ya con la crisis galopando, seguían el pasado martes comiendo de la sopa boba, sin haber encontrado una mínima solución al problema y, además, saltándose un principal elemental de la democracia: cumplir lo prometido cuando son elegidos.

Algo similar sucede en las empresas del Ibex 35. Cinco años después de que se destapase la madeja de los contratos de derivados sobre hipotecas fallidas y cuatro desde que Lehman Brothers muriera y la gran mayoría de los bancos americanos y europeos flirteasen con la bancarrota, en las plantas nobles de las compañías españolas es como si no hubiera pasado nada. Los accionistas han perdido un 50% de media por el hundimiento de las cotizaciones como consecuencia de la enfermedad de la cuenta de resultados. Pero en las cúpulas nadie se ha responsabilizado de lo sucedido.

Si echan un vistazo rápido a las diez primeras empresas del Ibex 35 por capitalización bursátil, observarán que solo una ha relevado al presidente. Y no precisamente porque le fuera mal el negocio. Todo lo contrario.  ¿Quién ha sido? Si, sorpresa, Inditex. El único que ha dadolas riendas a una persona más joven, quizás más formada desde el punto de vista financiero y empresarial, ha sido Amancio Ortega (76 años), que le pasó la aguja de coser a Pablo Isla (47), para convertir a la empresa gallega en una referencia mundial, amén de la primera de la bolsa española por valor de mercado.

Inditex ha superado a Santander, a BBVA, a Telefónica, Iberdrola, Repsol, Arcelor Mittal, Endesa, Caixabank y Gas Natural, las otras nueve empresas que forman parte del top ten del mercado doméstico. Todas ellas, con la excepción de Endesa (por la adquisición por parte de Enel), mantienen a sus primeras espadas en el trono presidencial pese a que ninguno de ellos supo ver la crisis con el ojo suficiente para capear el temporal y proteger a sus diezmados accionistas. Varias de ellas, incluida la eléctrica que dirige Borja Prado, valen ahora hasta un 65% menos de lo que cotizaban en los albores de la crisis. De las diez grandes empresas de la bolsa española, tan solo una, la que va bien, cambiado de presidente de forma voluntaria

Y como a los políticos, la mayoría de ellos se ha sorprendido cuando en las pasadas juntas de accionistas muchos fondos institucionales votaron en contra de sus reelecciones, como le pasó este año a Emilio Botín. A otros les sonrojaron por sus inmensas remuneraciones, algunas de las cuales se han duplicado en cinco años hasta las cercanías de los ocho millones por barba. Pero ninguno se sintió aludido. Todos siguen ahí.

Lo mismo ocurre si se cogen las diez empresas siguientes por capitalización, donde la única excepción es Mapfre, que este año cambió a su presidencia en una transacción ordenada y no por malos resultados. Si se analiza la totalidad de las empresas del Ibex, tan solo verán tres presidentes mandados a galeras por sus errores garrafales: Luis del Rivero, de Sacyr,  Jorge Calvet, de Gamesa, y Rodrigo Rato, el banquero del Reino de Bankia.

 

En este quinquenio de caída a los infiernos algunas de las grandes han pasado de ganar 10.000 millones a tan solo 5.000, con el consiguiente perjuicio en el dividendo por acción. Otras incluso han eliminado la retribución al accionista –Telefónica, Telecinco, ACS- y la gran mayoría  (Caixabank, Iberdrola, Gas Natrural, Santander, BBVA, Popular, etc…- han optado por el tocomocho del scrip dividend. Las hay incluso que este ejercicio, cinco después de la crisis, registrarán pérdidas de entre 700 y  1.300 millones, como ACS y Sacyr.

Y como si nada. Tan solo ha habido algunos guiños a la galería, como los nombramientos de consejeros directores generales en Iberdrola y Repsol, cuyos presidente, Ignacio Galán y Antonio Brufau, siguen aferrados a la poltrona contra viento –ese timo bursátil de las renovables- y marea, la de los accionistas de la petrolera. O en el último en Telefónica, donde César Alierta ha sustituido al consejero delegado tras dejar al accionista más tieso que la mojama. Tan solo tres compañías han relevado a sus primeros ejecutivos pese a suspender el dividendo, registrar pérdidas o sentencias en contra del Supremo

En la banca, el sector al que se culpabiliza de los males de España (ya se le han inyectado 11.000 millones públicos que no se recuperarán), más de lo mismo. Salvo el pequeño cambio de Dolores Dancausa en Bankinter y el forzado de Goirigolzarri en BBVA por cuestiones de ego, todos siguen atrincherados. Ni las sentencia en firme del Tribunal Supremo, como en el caso de Alfredo Sáénz en Banco Santander, han conseguido remover conciencias. Al contrario, varios, como Emilio Botín y Francisco González, han cambiado los estatutos para ampliar o eliminar la edad de su jubilación. A los 75 y a los 80 se está muy en forma, especialmente si se va todos los días en coche oficial.

Algunos de ellos defienden su continuidad con el argumento de que la crisis se ha producido especialmente por cuestiones ajenas a su negocio principal. Dicen que el hundimiento de España como país les ha afectado mucho en su capacidad para financiarse y que con la misma cuenta de resultados, pero con otra bandera, su situación sería mucho mejor. Un ejemplo es Telefónica, cuyo descenso de resultados se equipara al de Vodafone, que ha sufrido mucho menos en bolsa que la española. También como atenuante, otros, como César Alierta, se han jugado parte de su patrimonio para demostrar su confianza en su empresa. Y lo han perdido. Pero al menos han demostrado ser honestos y coherentes.

Dando estas justificaciones por buenas, yo apostaría a que de aquí a las próximas juntas de accionistas habrá baile en las plantas nobles. Es difícil defenderse cuando los números no salen, cuando las miserias rebosan por la alfombra y los grandes accionistas no te dan más crédito. Eso sin olvidarse de próximas ejecuciones bancarias. Como debería pasar en la política, cuando lo haces bien, hay premio, pero cuando se yerra… se debería pasar a la reserva.

Sean felices. Tomen ejemplo y aguanten. Y si lo consideran protesten democráticamente. De lo contrario todo seguirá igual.

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COMENTARIOS

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7Espcb1 29/09/2012 | 23:01

Este comentario ha sido eliminado por el moderador.

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6jato 29/09/2012 | 20:36

Estupendo artículo. Es lamentable ver la foto de las reuniones del presidente del gobierno o el rey con los directivos IBEX que han hundido las cotizaciones, han eliminado dividendos o recurrido al engaño del scrip y se han subido sus ya millonarias compensaciones. Que más tienen que hacer para que les echen?. No me puedo imaginar al presidente de USA haciéndose una foto con los principales directivos del país si hubiesen hundido las cotizaciones mas del 50%, se hubiesen subido los sueldos y eliminado la retribución a los accionistas.

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5GATD 29/09/2012 | 19:55



Solo una única cuestión: hoy tenemos la sociedad más injusta de los últimos 50 años y mientras esto no se solucione, los impuestos no podrán sostener una economía social y un estado de bienestar equilibrado.


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4GATD 29/09/2012 | 19:48



Totalmente de acuerdo con los comentarios anteriores: excelente artículo. Pero, cuando las cosas van mal, las remuneraciones, bonos y "cobros encubiertos" funcionan como las drogas en estos personajes, no se hartan, mientras para los demás son los recortes: se han guardado su as en la manga, utilizan su información para manipular, como los tramposos y los jugadores de ventaja. ellos también han participado de las burbujas: hasta las trancas de créditos personales a pesar de sus retribuciones de oro. ¿No diversificaron el negocio para evitar esta dependencia? ¿dónde están los frutos? Y ¿qué decir de los negocios familiares aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid?

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3mpcam 29/09/2012 | 11:49

Excelente artículo, Agustín. Directo y claro. Eso sí, que no se te ocurra pedir un préstamo, te van a cortar la luz, se negarán a subirte al piso la bombona de butano...

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Con más de quince años de experiencia profesional, Agustín Marco recoge en A corazón Abierto las múltiples lecciones aprendidas en el proceloso mundo de la búsqueda de la información diferencial y el análisis crítico de la realidad financiera y empresarial española. Un espacio para la reflexión independiente, valiente y provocadora que acudirá a su cita con los lectores todos los sábados.

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