Ni sorpresa, ni incertidumbre

Las recientes medidas aprobadas por el Gobierno han creado insatisfacción, sorpresa e incertidumbre en algunos medios de comunicación, para los que estas contradicen el programa electoral

Las recientes medidas aprobadas por el Gobierno han creado insatisfacción, sorpresa e incertidumbre en algunos medios de comunicación, para los que estas contradicen el programa electoral con el que el Partido Popular se presentó a las elecciones. No son las medidas que les gustaría haber visto.

Quizás haya insatisfacción, pero desde luego nada de sorpresa y menos incertidumbre. El Gobierno español cree saber cuál es la causa y la solución a la crisis. Tiene su objetivo (reducir el déficit al 3%) y no parará hasta lograrlo, así destruya a la economía.

Para el Gobierno español, la causa de la crisis es el endeudamiento público. Da igual que no sea la causa real. Descartan las verdaderas razones (desequilibrios países ahorradores y deudores, excesivo endeudamiento de familias y entidades, venta entrega de la política monetaria del BCE a las entidades, falta de tejido productivo…)

No hay debate sobre porqué se tiene que alcanzar un 3% de déficit. ¿Por qué no el 1% o el 5%? No hay ningún estudio que demuestre que un país por tener un déficit menor del 3% crece o crea empleo per se. Tener un déficit del 3% no es condición para crecer.

No hay debate sobre porqué esta UME no es una OCA. Ni sobre la necesidad de un acuerdo de transferencia fiscal. Ni sobre el papel del BCE como un banco “normal”. No hay debate sobre los desequilibrios de las balanzas en la UE. No hay debate sobre como España ha terminado con €33.000 millones de déficit por cuenta corriente.

No hay debate porque, como dice el ministro de Alemania Schaeuble, el euro es “una clara historia de éxito. No es una crisis del euro sino de países deudores”. La solución que impone a los países del sur es ajuste y ahorro público.

Como resultado de este “equivocado” diagnóstico del origen de la crisis, el Gobierno alemán cree que basta con aplicar medidas de austeridad en todos los países del sur a la vez para que sus gobiernos reduzcan sus déficits públicos. Estas medidas que Alemania ordena propone para España no funcionarán sin tener efectos negativos en la economía ya que ni atacan ni solucionan la raíz de la crisis.

Alemania cree que estas medidas no contraerán el PIB y devolverán la confianza a las familias y empresas, lo que aumentará su gasto. Por arte de magia, usted el día siguiente que el gobierno reduzca el déficit al 3%, volverá a gastar y las empresas a contratar.

De ocurrir así, sería la primera vez desde 1776 que empieza la Teoría Económica que un país no soberano monetariamente sale de la crisis solo con austeridad. No solo eso. Según Alemania, todos los países lo lograrán a la vez con la misma receta: impuestos y recortes.

¿Creen los dirigentes de la UE que esta receta funcionará? Claro que no. Esta solución se basa en teorías desfasadas que les hacen ver esta crisis como una oportunidad de cambiar a la sociedad. Creen como Pigou que si el desempleo aumenta no pasa nada. La crisis solo es una distribución de renta entre sectores. El sistema se equilibrará. No hay que preocuparse, se trata de redistribuir, de estar en el lado “bueno” de la distribución.

El problema es que antes, cuando España era un país soberano, estos desequilibrios se corregían vía tipos, el ajuste era rápido y los déficits se contralaban. Desde el 2000, sin política monetaria, este sistema no existe. Hasta Jurgen Stark lo admite.

Pero al no ser un país soberano, el Gobierno carece de herramientas para afrontar la crisis, de la política monetaria (dada al mercado-entidades financieras) y de la política fiscal (al fijar el gasto en el 3%) lo cual les deja con la devaluación interna como única salida (recortar gastos y salarios y aumentar impuestos).

Esta devaluación cuando las familias disminuyen su consumo y pagan sus deudas lleva a una deflación al estilo Fisher y una vuelta a 1937. No funcionará. Por la inflexibilidad de los salarios, el ajuste seguirá cayendo en el empleo. Sin empleo, con descenso del consumo, más impuestos intentarán corregir el déficit, lo que lo agravará aún más.

El déficit por cuenta corriente tiene que ser pagado o por las familias o el sector público. En España, hasta el 2006, ese déficit lo pagaron las familias endeudándose. Desde el 2009, el proceso ha cambiado, las familias consumiendo menos, pagar sus deudas y el sector público entra en déficit. Mientras continúe este déficit, cada punto del PIB que el Estado reduzca su endeudamiento será un punto del PIB que ustedes tendrán que pagar.

Alemania dice que la crisis es por el endeudamiento público y las medidas que los gobiernos de los países del sur deben implementar tienen que ir en esa dirección, gravar a familias y recortar gastos. El crecimiento económico, el empleo, la recuperación de la inversión privada…es superfluo. Y ahora le toca al gobierno español.

Así, el gobierno español ha aprobado sus primeras medidas. Se aumenta la tributación sobre las rentas del ahorro para forzar a las familias a que dejen de ahorrar y gasten, atacando especialmente a las cuentas corrientes y los depósitos.

Como dice la vicepresidenta, “es solo el inicio del inicio”. Se aumentarán el resto de tributos e impuestos a medida que sea cada vez más difícil reducir el déficit. Bruselas seguirá aconsejando nuevos y más recortes y aumentos de impuestos.

Otra de las medidas es la de garantizar las emisiones de las entidades. Según el ministro español, es “para evitar el cierre del crédito”. Cada vez que un dirigente da ayudas a las entidades es para “evitar o aumentar el cierre”. Si con cada ayuda a las entidades se hubiera restaurado el crédito, los ciudadanos estarían flotando en euros.

Se garantiza porque las entidades no tienen colateral. En el 2007, el problema fue la crisis del crédito. Ahora es la crisis del colateral. Antes del 2007, las entidades garantizaban sus operaciones con MBS y CDO. Con la crisis, perdieron su estatuto libre de riesgo. Ahora solo queda la deuda pública. Si el Estado no garantiza esos €100.000 millones, las entidades no colocarán sus emisiones y adiós, lo cual sería lo lógico dentro de un sistema que se llama “de mercado”, pero el “mercado” sirve para unas cosas pero no para otras.

El Gobierno contempla la propuesta del Banco de España de obligar a las entidades a evaluar sus activos inmobiliarios a precios de mercado. Según Fitch, el precio medio de las viviendas que las entidades se han quedado por impago es un 43% menor a sus valoraciones. Caja del Mediterráneo paso de €50 millones de beneficio a una pérdida de €1.700 millones al valuar sus activos a precios de mercado…

Otra propuesta que estudia el ministro español de Economía es crear un banco “malo” para “minimizar el impacto del saneamiento bancario sobre los contribuyentes”. Minimizar el impacto es la misma razón que las autoridades irlandesas dieron para crear el NAMA, su banco “malo” (que solo lleva costado el 35% del PIB) y la de los EEUU para comprar los activos de las entidades ($780.000 millones a cargo de los ciudadanos).

Finalmente, el gobierno español propone un plan antifraude que espera recaudar €8.171 millones en el 2012…que suponen €1.872 millones menos que el plan del 2010.

El gobierno alemán fijó las causas y la solución a la crisis. El gobierno español las sigue sin cuestionar si son verdaderas o no. Mientras las siga, tendrán el ok alemán y seguirán como gobierno. Pero dado que no lo son, las medidas del gobierno español solo empeorarán la vida de los ciudadanos, solo para alcanzar un número (3% del déficit) que no garantiza nada, ni recuperación, ni crecimiento, ni empleo.

¿Hay que evitar duplicidades y despilfarros? Por supuesto, pero hay que aprender de situaciones anteriores (Canadá 1991, Suecia 1992, Japón 1994…) sobre cómo hacer los ajustes. Todo Gobierno debería tener como objetivo el bienestar de sus ciudadanos, no su supervivencia personal, ni conseguir las alabanzas de un país extranjero.

No estamos en una crisis económica, ni financiera ni de deuda, sino en una oportunidad para deshacer el sistema del Bienestar de las últimas décadas. La Teoría Económica tiene las herramientas para solucionar esta crisis sin impuestos ni ajustes a los ciudadanos. La crisis no se soluciona por razones ideológicas, no por falta de herramientas económicas.

P.D.: De entre las noticias “sin importancia” de estas Navidades está el nombramiento del sustituto de Stark, Peter Praet en lugar de Jorg Asmussen. Veremos si es un paso para que Draghi use un QE para ayudar a España e Italia comprando deuda soberana (en lugar de usar la “puerta trasera” del SMP) y para ayudar a las entidades francesas.

Desde Londres
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