La economía global se reactiva presionando los tipos al alza

Surgen dudas sobre cómo responderá la elevadísima deuda global a una subida de tipos

Foto: Mapamundi. (CC/Naxo Culturambo)
Mapamundi. (CC/Naxo Culturambo)

A partir del verano de 2014, se inició un descenso en la actividad económica global debido básicamente al 'shock' producido por el pinchazo de las materias primas. Tras dos años de graves problemas en las economías emergentes, por fin en el verano de 2016 comenzó una remontada de la economía mundial que, si bien ha sido lenta, esta vez sí parece firme. Esto lo vemos en el gráfico de PMI global, uno de los indicadores adelantados más interesantes que se publican.

En estos momentos, la economía mundial se está expandiendo a su mayor tasa en casi dos años. China, sobre cuyo crecimiento real siempre hay dudas, ha entrado claramente en la senda expansiva otra vez, como vemos en el gráfico.

Rusia está teniendo un importante 'boom' económico, lo que suponen excelentes noticias, dada su enorme importancia geoestratégica.

Brasil, aunque sigue sumido en una tremenda crisis económica, parece que ha superado claramente lo peor.

Toda esta recuperación mundial ocurre a pesar de la inmensa torpeza del Gobierno indio en relación a su plan de reducción de circulación del dinero en efectivo, que ha hecho un gran daño a la economía india, un daño que esperemos que sea pasajero.

Otras economías importantes tienen una recuperación más débil, como la turca, pero en general vemos buenos datos en casi todos los países: Japón, EEUU y sobre todo la Unión Europea, en que el PMI compuesto ha alcanzado su mejor valor en nada menos que nueve años, beneficiando de paso al sector exportador español.

Esta firme recuperación se está traduciendo en una remontada de los tipos de interés en la mayor parte de los países, ateniéndonos a la evolución del tipo del bono a 10 años. Desde el verano, el bono de EEUU ha pasado del 1,5 a casi el 2,5%, el bono británico del 0,75 a casi el 1,5%, y como promedio en Europa los tipos han subido unos 70 puntos básicos (0,7%).

Existen grandes preocupaciones sobre cómo responderá una economía global hiperendeudada a un aumento de los tipos si la recuperación se afianza y continúan su escalada. A mi modo de ver, estos temores son infundados, ya que obvian el hecho de que si los tipos suben por un aumento de la actividad, significa que los agentes económicos tienen también mayor renta disponible, por lo que en principio eso por sí mismo no debe causar un aumento generalizado de la morosidad financiera.

Es muy preocupante la percepción de que hemos aprendido muy poco de la anterior crisis, ya que parece repitirse el mismo patrón de la anterior

Sin embargo, existe otro factor que sí que podrá causar problemas —y esta es la lección fundamental que deberíamos extraer de la Gran Recesión—, y es el aumento de los precios de las materias primas. En estos momentos, las materias primas están subiendo ya a tasas de dos dígitos, rondando el 20% de incremento interanual. No obstante, los precios siguen siendo muy moderados, y mientras estén a estos niveles no hay que temer que produzcan un daño en la economía mundial.

La materia prima con diferencia más importante, el petróleo, de momento ha estabilizado sus precios entre los 50 y 60 dólares, lo que supone un nivel aceptable tanto para la mayoría de productores como de consumidores. La capacidad ociosa sigue siendo importante, y eso da todavía un margen como para suponer que los precios tardarán en escalar con fuerza. No obstante, la falta de inversión en general que vivimos en el sector de materias primas acabará provocando un déficit en la oferta, y a mi modo de ver, cuando eso ocurra (posiblemente a partir de 2018), viviremos una notable subida de precios y un momento muy delicado para el sistema financiero mundial.

Es muy preocupante la percepción de que hemos aprendido muy poco de la anterior crisis, ya que parece estar repitiéndose, unos 13 o 14 años después, el mismo patrón de la anterior. Los mercados de las materias primas parecen estar totalmente desacoplados de los mercados financieros. Los primeros responden con lentitud a las señales de precios mientras que los segundos se mueven con extrema agilidad. Esto, a mi modo de ver, supone un grave problema que ni siquiera está en vías de resolverse, porque no se ha reconocido como tal, y pienso que nos abocará muy probablemente a una importante crisis que debería ser perfectamente evitable.

Gráfico de la Semana

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