En las últimas semanas se suceden las manifestaciones contra los ajustes y recortes del gasto público (no sólo en España). Aunque la afluencia de asistentes sea inferior a otras concentraciones que pasan desapercibidas por los medios de comunicación, basta que haya unos cuantos cientos de personas para que los medios internacionales se hagan eco de las concentraciones y se transmita la imagen de movilización de la sociedad contra los ajustes.
A ningún gobernante, sea cual sea su afiliación política, le es grato aplicar recortes en el gasto público y en los servicios sociales. Entonces, ¿por qué los ajustes? La respuesta es sencilla: nadie puede gastar más de lo que ingresa permanentemente. Cuando los gastos superan a los ingresos públicos se produce déficit, y dicho déficit hay que financiarlo. Debido a los elevadísimos déficits públicos de los últimos cuatro años, España ha doblado su nivel de Deuda Pública con respecto al PIB, pasando desde el 36% en 2007 al 76% actual, sin incluir las cantidades correspondientes al rescate bancario que añadirán, al menos, cuatro puntos porcentuales más.
España ha conseguido financiar dichos déficit emitiendo Bonos del Estado y Letras del Tesoro. Lamentablemente, los inversores extranjeros han dejado de tener a España en su foco de inversión, y no sólo no han seguido comprando bonos del Estado español, sino que han reducido sus posiciones. Los principales compradores de los bonos del Estado han sido los propios bancos españoles. Éstos, a su vez, han conseguido la liquidez para seguir comprando deuda pública del Banco Central Europeo. Así, el saldo de los préstamos netos del BCE a la banca española se ha multiplicado por tres en lo que va de año, hasta los 388 mil millones de euros en agosto. Los bancos han comprado, no sólo el volumen de bonos vendidos por los extranjeros, sino también gran parte de las nuevas emisiones.
La principal condición es recortar, gradualmente, el déficit de las cuentas públicas, hasta llegar a una situación de equilibrio en el año 2016. Es decir, las administraciones públicas (AAPP) podrán seguir gastando más de lo que ingresan hasta 2015, pero no más allá.
En el último año las AAPP españolas gastaron un 24% más de lo que ingresaron. El escaso impacto en la recaudación total de las subidas impositivas, pone de manifiesto que es inevitable actuar sobre el apartado de los gastos. Se podrá discutir si conviene recortar en unas partidas o en otras, pero el ajuste que se ha de acometer es de tal calibre que es difícil que quede alguna partida al margen de los recortes.
Quienes como el Nobel Paul Krugman argumentan que España no debería hacer tales ajustes, se les olvida mencionar que el exceso de los gastos sobre los ingresos alguien los tiene que financiar. Adicionalmente, cuanto más tiempo se tarde en ajustar los gastos al nivel de los ingresos, mayor será el nivel de deuda que habrá que refinanciar, más elevado será el tipo de interés solicitado por inversores para comprar nuestros bonos soberanos, mayor la carga financiera y menor el volumen de recursos que se pueda destinar al resto de partidas del presupuesto. Todavía existe la idea en el subconsciente popular de que “el Estado siempre paga”. Craso error.
Si la solución que proponen los contrarios a la reducción del déficit es dejar de pagar la deuda pública de forma unilateral, habrá que recordarles que eso fue lo que hizo Argentina en 2001 y, desde entonces no ha sido capaz de volver a financiarse en los mercados financieros internacionales. Incluso once años después le embargan bienes públicos, como aviones o barcos cuando salen de sus fronteras.
A ningún dirigente político, responsable empresarial o cabeza de familia le es grato aplicar recortes a los gastos. El gestor empresarial que no ajusta los gastos cuando caen significativamente los ingresos pondrá en peligro la supervivencia de la empresa y el empleo de todos sus trabajadores. El cabeza de familia que ante los menores ingresos familiares no consigue una mayor austeridad en su casa les abocará a una situación insostenible. Con las cuentas públicas ocurre lo mismo. Ante la escasa voluntad de los inversores de seguir financiando los déficits públicos españoles de forma permanente, el ajuste del gasto público es inevitable, y no sólo en España.ARTÍCULOS ANTERIORES

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
2CORDURA 09/10/2012 | 17:22
En general estoy de acuerdo con su documentado artículo, simplemente me gustaría hacer dos puntualizaciones.
En cuanto a los gastos, claro que hay que recortar, lo que muchos ciudadanos pedimos es que se recorte con criterios de universalidad y equidad distributiva, o sea que no se recorte siempre a los mismos.
Por lo que respecta a los ingresos, ¿cómo no va a ser escaso el impacto de las subidas de impuestos, si también se cargan sobre las espaldas de los mismos a los que se recorta, mientras que se amnistía a los evasores fiscales?. Finalmente tres citas:
SR. Montoro: "si los que tienen que hacerlo pagasen el IVA no habría hecho falta subirlo"
Eurostat:Los ingresos del Estado en España por recaudación fiscal representan el 35% del PIB frente al 44% de la zona euro
Asociación de Técnicos de Hacienda: Si alcanzasemos la media de los 15 en recaudación fiscal y el fraude y evasión [economía sumergida, etc] fueran similares a los de la zona euro no habría déficit.
Esta muy bien ajustar los gastos, pero ¿por qué se olvidan sospechosamente de estos aspectos de recaudación fiscal en nueve de cada diez artículos?
1mab 09/10/2012 | 10:18
Lo que dice Krugman es que el BCE financie nuestro déficit cómo hace a FED en USA.Y de esta forma el ajuste sería menos traumático. Que el BCE te financié el déficit no es óbice para dejar de reducirlo, al menos si eres listo, si eres un político español quizá si lo sea.
A través de este espacio, Jesús Sánchez-Quiñones ofrece su visión particular de los mercados. Su posición como Director General de Renta 4 Banco, la primera entidad especializada en gestión patrimonial, mercados de capitales y servicios de inversión, le permite compartir con ustedes una perspectiva privilegiada