Detroit debe servir de aviso

El mismo día en que el ayuntamiento de Detroit se declaraba en bancarrota, Moody´s, una de las principales agencias de 'rating', mejoró la expectativa de la calificación

El mismo día en que el ayuntamiento de Detroit se declaraba en bancarrota, Moody´s, una de las principales agencias de 'rating', mejoró la expectativa de la calificación crediticia de Estados Unidos.. A pesar de ser la mayor bancarrota de un ayuntamiento en la historia de EEUU, no ha existido el más mínimo contagio a la deuda soberana estadounidense.

Pese a la confianza de la mayoría de los inversores en un eventual rescate estatal e incluso del Gobierno federal, éste no se ha producido y, tras la declaración de bancarrota de Detroit, los acreedores sufrirán quitas en sus deudas pendientes de cobrar. Todos aquellos que adquirieron bonos municipales de Detroit atraídos por su alta rentabilidad y la garantía 'tácita' de rescate en caso de problemas financieros, han de afrontar ahora pérdidas en su inversión.

Pese a las enormes diferencias en el funcionamiento y financiación de las administraciones públicas estadounidenses y españolas o europeas, se pueden extraer conclusiones aplicables a numerosos emisores públicos y privados de este lado del Atlántico.

- Cuando una entidad se embarca en nuevos gastos estructurales recurrentes en el tiempo sin tener garantizada su financiación, corre el riesgo de alcanzar un punto de insostenibilidad. Las promesas de gastos e inversiones realizadas por los responsables de las distintas administraciones públicas deberían ir acompañadas de un plan de financiación creíble y sostenible en el tiempo. Los excesos se acaban pagando.

- Los desequilibrios financieramente permanentes acaban mal antes o después. El 40% de los ingresos de Detroit iba dirigido a pagar pensiones y deuda, la mayor parte de la cual, a su vez, se emitió para poder pagar las pensiones. Ahora pese a la garantía legal del cobro de las pensiones, se verán recortadas.

- Los déficits (exceso de gastos sobre los ingresos) de las cuentas no pueden ser permanentes o acabarán en quitas de la deuda existente.

- Las subidas de impuestos tienen un límite. Detroit, pese a ser una de las ciudades con impuestos más elevados, se ha visto obligada a suspender pagos. La curva de Laffer funciona, no siempre a mayores tipos se obtiene más recaudación. Las administraciones públicas suelen optar por subir los ingresos mediante el incremento de impuestos en lugar de reducir los gastos de forma estructural. Detroit demuestra que dicha política puede conducir al fracaso.

- Las garantías 'tácitas' no son garantías reales. Hoy en día existe la convicción de que ninguna administración pública dejará de hacer frente a los bonos emitidos. Si el ayuntamiento o la comunidad autónoma no paga, lo hará el Estado. La creación del Fondo de Liquidez Autonómica refuerza esta creencia. Pese a todo, el riesgo existe. Si no existiera dicho riesgo, los bonos autonómicos no estarían cotizando con una elevada prima respecto al Tesoro español. A modo de ejemplo, los bonos emitidos por la Generalitat Catalana y la Generalitat Valencia, con vencimiento 2020, ofrecen una rentabilidad de 300 puntos básicos (3%) más elevada que la del bono del Tesoro al mismo plazo. A su vez, el riesgo del bono español incorpora una prima de riesgo del 280 sobre el bono alemán. La percepción de riesgo por parte del mercado difiere dependiendo del emisor.

- Impagar la deuda y realizar quitas a los acreedores será inevitable para aquellas entidades públicas o privadas que lleguen a un nivel de deuda insostenible. Que nadie piense que no hacer frente a los compromisos financieros es un movimiento gratuito y sin consecuencias. Tras impagar y realizar quitas, el acceso a los mercados de emisión de bonos será tremendamente difícil o incluso imposible, y en cualquier caso a tipos prohibitivos. Argentina no ha sido capaz de emitir bonos en los mercados internacionales tras el impago de 2001.

Detroit debe servir de aviso. Nadie puede incrementar sus deudas de forma permanente. Durante esta crisis han sido numerosos los rescates que han evitado que los inversores sufrieran quitas. Entramos en una nueva fase. Las quitas serán más frecuentes, y los rescates mucho menos generosos que hasta ahora. Uno de los grandes frenos al crecimiento en los países desarrollados, entre ellos España, es el actual nivel de deuda acumulado, que lejos de reducirse sigue aumentando.

La rentabilidad sin riesgo no existe. Las quitas a partir de ahora serán más frecuentes. Dependiendo de cómo se proceda existirá efecto contagio o no. En Estados Unidos coincidió la bancarrota de Detroit con la mejora de la perspectiva del 'rating' de la deuda estadounidense. 

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