La medicina americana no funciona en Europa

Transcurridos ya más de seis años desde el momento álgido del inicio de la crisis tras la quiebra de Lehman Brothers, la situación de la economía

Transcurridos ya más de seis años desde el momento álgido del inicio de la crisis tras la quiebra de Lehman Brothers, la situación de la economía estadounidense y de la Eurozona es radicalmente dispar: una boyante, la otra renqueante.

La economía estadounidense crece de forma estable por encima del 2,5%; el empleo ha aumentado a niveles superiores a los existentes antes del inicio de la crisis; situando la tasa de paro por debajo del 6%; la inflación permanece controlada; y sus índices bursátiles se encuentran en máximos históricos.

Por el contrario, la Eurozona presenta un escenario poco estimulante: apenas crecerá al 1% en 2015, con la mayor parte de los estados miembros creciendo sólo unas décimas, tasa insuficiente para paliar el drama del paro; los niveles de deuda pública no dejan de crecer, superando ya el 100% del PIB; el peligro es la amenaza de la deflación, no la inflación, de acuerdo con el BCE; a pesar de los niveles cercanos a los máximos de la bolsa alemana, el índice EUROSTOXX se encuentra a un 40% de los máximos de hace ocho años.

De forma muy esquemática, la actuación de las autoridades estadounidenses tras el inicio de la crisis se puede resumir en los siguientes puntos:

Recapitalización inmediata del sector financiero al inicio de la crisis, inyectando capital a los 19 principales bancos, aunque muchos de ellos no lo necesitaban. De hecho, el gobierno estadounidense ha ganado dinero con las desinversiones realizadas.

Coordinación absoluta entre el Tesoro americano (el emisor de los bonos soberanos), la Reserva Federal y el propio presidente del gobierno norteamericano.

- Agresiva actuación de la Reserva Federal mediante repetidos programas de compra de bonos (QE).

Vista la positiva evolución de la economía estadounidense, se puede caer en la tentación de pensar que con que el BCE aplique una política similar a la llevada a cabo por la Reserva Federal durante los últimos años se lograrán los mismos resultados en la economía de la Eurozona. Lamentablemente no sería así por diversos motivos:

- La recapitalización del sector financiero europeo todavía no está finalizada. Acabamos de conocer los resultados de las pruebas de estrés test realizadas por el BCE, surgiendo todavía necesidades de financiación en bancos europeos. El ajuste del sector financiero acabó hace tiempo en EE.UU.

- EEUU es realmente un mercado único con un único idioma. La Eurozona está lejos de serlo. De momento son 19 mercados con sus propias normativas. Incluso dentro del territorio español se sigue reclamando la “unidad de mercado”, debido a la vorágine normativa de las CC.AA.

- La flexibilidad de la economía estadounidense le permite adaptarse a las crisis de forma mucho más rápida que las economías de la Zona Euro. Su evolución del mercado laboral así lo pone de manifiesto.

- En la Eurozona es imposible una coordinación entre el Tesoro, el BCE y el gobierno del área: no existe un Tesoro único, sino 19 (desde el 1 de enero tras la incorporación de Lituania), uno por país; las facultades de la Comisión Europea, entendida como gobierno de la Eurozona, son muy limitadas. Con la excepción del BCE, la Eurozona carece de instituciones que puedan tomar medidas de aplicación inmediata en todo el área en casos de crisis como la vivida tras la quiebra de Lehman.

- De acuerdo con los estatutos del BCE, su objetivo es el control de la evolución de los precios, entendiendo por tal lograr un nivel de inflación cercano pero inferior al 2%. Por el contrario, los objetivos estatutarios de la Reserva Federal son el control de precios y buscar un nivel máximo de empleo

- El efecto riqueza generado por la subida de los mercados financieros americanos era uno de los objetivos declarados por la Fed con su política expansiva. En Europa dicho efecto riqueza, de producirse, sería significativamente inferior debido a la escasa inversión en bolsa de las familias europeas en comparación con las estadounidenses.

El BCE parece decidido a seguir los pasos de la Reserva Federal, aunque con años de retraso. Ayudará a que los Estados se puedan financiar a tipos irrisorios durante un tiempo, pero pensar que el BCE puede por sí mismo lograr que la economía europea crezca a tasas considerables es ingenuo. La medicina americana difícilmente funcionará en la Eurozona.

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