Daniel Lacalle

LLENO DE ENERGÍA

¿Salir del euro? Implicaciones de una muerte lenta y segura

19/05/2012
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Esta semana el debate que circula por el mercado es la posible salida de Grecia del euro y la aparentemente apetecible idea de ¿por qué no España? Apretemos al botón de “reset” y a empezar de nuevo. Sobre Grecia ya hablamos aquí hace tiempo. El estado griego, que tiene más funcionarios que España con cuatro veces menos habitantes, dilapida rescate tras rescate y continúa retrasando sus reformas diciendo que “ya vienen, paciencia”. Y ahora, algunos exigen romper el acuerdo –eso sí- después de haber aceptado el dinero. Una cosa es pertenecer al club europeo con sus obligaciones y derechos, y otra es querer participar solo para la fiesta y no para recoger los vasos… Pero es su decisión soberana de dispararse en el pie.

Para escuchar los argumentos a favor de la ruptura del euro, les recomiendo el interesante y detallado análisis de Jonathan Tepper. Pero me voy a permitir dar mi opinión centrada en España. ¿Salir del euro? No. Y creo que no deberíamos, por las peligrosas implicaciones para nosotros, nuestros socios y el sistema financiero. ¿Por qué?

. Porque España no es rica en materias primas como la mayoría de los países que han hecho impago y devaluación, lo que les permitió contener la hiperinflación.

. Porque incluso si se saliese del euro y realizase un impago, no se libraría de  llevar a cabo ajustes y recortes muy severos por el déficit primario estructural.

. Porque puede salir de su problema de deuda con reformas y contención presupuestaria, siendo un país relevante en la OCDE sin romper la baraja.

Salir del euro, y re-estructurar -impago, quebrar, que es lo mismo- para empezar otra vez es como hacer trampa a las cartas para intentar seguir en el casino sin pagar las deudas, y como tal nos sacan a patadas. Lleva al "engaño" de decrecer a lo bestia -una caída del 25-40% del PIB muy probable, según UBS, con paro del 45%, e hiperinflación, para luego, con suerte, crecer. Si lo hacemos.

Para crecer tras el ‘shock’ de la salida del euro hace falta capital. ¿Quién nos prestaría o invertiría en España tras un mazazo de tal calibre a la seguridad jurídica? No hay más que ver la lista de países que han abandonado las monedas de referencia. O países ricos en recursos naturales o ejemplos de pobreza extrema… Ah, y el Reino Unido,  que se beneficia de esas relaciones post-coloniales en recursos naturales, de ser un centro de atracción de capital financiero mundial y de ser un satélite de EEUU.

En el mejor de los casos se daría un efecto V en el crecimiento del PIB. Un efecto muy dudoso que, de producirse, nos llevaría al mismo punto de partida. De los doce países que han hecho mega-devaluaciones en los últimos 20 años, ninguno generó un aumento del PIB remotamente similar a la devaluación impuesta. Media de devaluación del 40% para una media de aumento de PIB en tres años del 10%. Pobreza inmediata sin aumento de riqueza. Como diría U2, ‘running to stand still’. Correr para quedarnos en el mismo sitio.

Una salida del euro nos llevaría a una devaluación del 35% mínimo, al impago de nuestra deuda, y la contracción del PIB sería enorme, hasta un 20%, pero seguiríamos con un problema de déficit primario, que es del 3% al 4%. El déficit primario es el diferencial entre gastos e ingresos que tiene lugar sin incorporar la carga financiera del endeudamiento público. Y lo tendríamos que financiar… ¿dónde? ¿a qué coste? De hecho, en todos los casos del pasado, el déficit galopante ha sido la primera consecuencia de la salida de una moneda. Con lo cual, habría que hacer recortes muy severos, además de la caída de inversiones y renta disponible. De los ajustes no nos libra ni irse del euro.

¿A qué coste se financiaría el Estado fuera del euro? Un 6%, que hoy nos parece una salvajada, se iría a niveles muy superiores (el seguro de impago de Argentina a 1.196 comparado con España a 500). ¿Y las empresas?

Pensar que no se iba a dar un efecto contagio en Europa y Latinoamérica, nuestros socios financieros y comerciales y su efecto sobre nuestra capacidad exportadora, es también peligroso. España generaría un efecto dominó de quiebra de algunos bancos europeos -nuestros prestamistas- y domésticos, con el consiguiente contagio a Latinoamérica, pero una vez hecho, el país se convertiría en una Argentina o Ecuador… pero sin materias primas y recursos naturales con los que mantener la inflación bajo control.

No olvidemos que España ya es importadora neta de productos básicos, incluidos agrícolas. La hiperinflación en dichos productos nos llevaría a la pobreza extrema, y no se puede re-orientar un país a la autarquía y la agricultura en un año.

Recordemos que los países devaluadores mantuvieron los precios de su petróleo y gas nacional artificialmente bajos para contener la hiperinflación. Y a pesar de ello, la inflación se disparó a niveles del 9%-11%. En España, la hiperinflación nos consumiría, como importador neto de materias primas. Y el ejemplo de otras devaluaciones nos muestra que el paro no se reduce sustancialmente. A pesar de que Argentina dobló su numero de funcionarios desde la pesificación, el paro pasó del 14% a dispararse al 22% tres años después y caer a un 8% “oficial” -11% real- hoy, mas de 10 años después.

Por otro lado, hacer impago (‘default’) en la deuda tendría un efecto dominó financiero. Dada la enorme exposición de la banca mundial a España y sus empresas privadas, se generaría un agujero de crédito (‘crunch’) al menos europeo, si no global. Si ocurre ya con Grecia, donde no sabemos si el impacto son 400 billones de euros o un trillón, imagínense con España, que es tres veces más grande que Grecia.

Pero, además, suponiendo que el sistema financiero internacional se recuperase del efecto "España sale del euro", que se llevaría por delante a una buena parte de los activos de nuestros inversores, nos iba a prestar dinero después Rita la Cantaora. Porque no tenemos ni materias primas, ni oro, ni tecnología en porcentaje suficiente que nos haga capaces de forzar una autarquía que no sea "pobres para 100 años". Nos quedábamos de pastores, agricultores y servicios turísticos de 1960.

En España tenemos españoles, no islandeses.

Parece obvio. La quiebra de Islandia, un ejemplo muy utilizado, fue un acuerdo nacional de empobrecimiento mutuo en un país de 320.000 habitantes. Menos habitantes que Bilbao. Nosotros somos 47 millones. Las implicaciones son devastadoras. Islandia, cuando quebró, no tenía las implicaciones que supone España para la economía global. En 2007, un PIB de  8,5 billones de euros comparado con un trillón de euros (americano) de España. Una deuda, la islandesa, del 800% de ese PIB era nada, minúsculo, dentro del mundo financiero global. A pesar de todo, generó un ‘credit crunch’ (reducción de crédito) que afectó a muchos países. El impacto de la deuda de España, que es 3,5 veces el PIB de nuestro país, es riesgo de un colapso crediticio internacional.

El coste de la salida del euro de Grecia se cifra entre 400 billones de euros y 1 trillón de euros (americanos). El de España rondaría de 2 a 3,5 trillones de euros. Con ese coste, y el impacto en los mercados financieros y en los bancos que podría durar años de provisiones y pérdidas, no veríamos una peseta de financiación externa, lo que hundiría nuestras opciones de crecimiento.

Un problema creado en una década no se soluciona en un día.

España y Europa sufren una resaca de más una década de endeudamiento y borrachera. No se cura una resaca de años en dos meses. Y romper la baraja tiene un efecto colateral monstruoso. Que no puedes volver al tablero.

España tiene que hacer una reducción de su endeudamiento desde el euro, adelgazando su gasto inútil para hacer su credibilidad crediticia más sólida y, por lo tanto, menos cara, mientras reduce deuda absoluta, dejando de acumular intereses. Recuperar ingresos inversores atrayendo capital y tener un Estado con gastos menores y más sostenibles. Adicionalmente, debe reorientar su modelo productivo a sectores de alta productividad, haciendo un entorno atractivo para el inversor, para el emprendedor. No todo obra civil, infraestructuras inútiles, subsidios y ladrillo. Las devaluaciones e impagos solo llevan a echar capital y a hundir la inversión a largo plazo, porque se sabe que a la mínima te hacen otra devaluación, otro impago y te hunden. Y tenemos que saber que no somos EEUU o Reino Unido o Rusia. No tenemos materias primas.

Necesitamos un proceso de desapalancamiento en el sector público y privado, que, por otro lado, este país se puede permitir sin quebrar. Otra cosa es que hasta el día de hoy no se ha querido hacer porque era más fácil esperar a que escampe.

¿Por qué no gusta el proceso de desapalancamiento? Porque no suben los pisos, no suben las bolsas. Pero al ciudadano lo que le está afectando es una política económica basada en intentar inflar los precios de los activos financieros a través de expansión monetaria, con tipos de interés bajísimos que no benefician nada más que a algunos bancos ineficientes e hiper-endeudados… mientras sufren el proceso de asfixia de impuestos y acaparación del crédito de un estado hipertrofiado y entidades financieras colaboradoras.

En definitiva, el desapalancamiento es sano. No dará crecimientos espectaculares, pero limpia los sectores improductivos y destapona el problema fundamental., que el país se endeuda para pagar gastos corrientes e intereses. España, si hace los deberes y adelgaza el gasto inútil, y con él la deuda, seguirá en diez años con un crecimiento modesto de economía madura, pero con un endeudamiento asequible y sostenible adecuado al carácter cíclico de su modelo productivo. Sin romper la baraja.

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COMENTARIOS

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94deltaohmega 19/05/2013 | 22:55

#36 Ya puedes empezar. Si el problema es ocupar naves industrilales abandonadas, no te preocupes, hay en España infinidad de poligonos industriales que estan dispuestos hasta regalare el suelo, incluso tienen ya la infraestructura hecha. Estoy deseando ver como se lanzan a la constitucion de cooperativas para producir, generar riqueza y empleo. Te ha faltado sugerir que los sindicatos se sumen masivamente a proyecto. Por favor, no espereis mas, el tiempo apremia..........

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93el corto 30/07/2012 | 17:58

Tengo la impresión de que hay quien habla de abandonar el euro "soñando" que en ese momento se acabarían todos nuestros problemas. Y nada más lejos de la realidad. Nunca un problema generado en décadas se arregla en cinco minutos. Es una pena, pero eso no existe.

Yo creo que lo que tenemos que hacer es meter mano a la fuente del problema. Hay que reducir por lo menos un 50% de las nóminas de la casta política, y hay que fulminar todas las empresas semipúblicas. Si no hacemos esto da igual verano que invierno; entre semana o fin de semana; blanco o negro; euro, peseta o dólar. Hay que eliminar el gasto improductivo, la grasa, sin contemplaciones. Porque además de ser muy cara, esa grasa no es neutra sino que es una rémora a todos los niveles para la regeneración del sistema.
Sí, subiría el paro a corto plazo, pero el ahorro sería monumental y el aumento de productividad enorme. Y se generaría confianza en España, que revertiría en menores costes de financiación. Y en no mucho tiempo dejaríamos de ser una máquina de crear pobreza.
Y luego, si queréis, volvemos a la peseta. O al dólar australiano...Pero luego, después de hacer lo imprescindible, lo inaplazable.

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92xxavier 30/07/2012 | 14:20

#84 Estoy de acuerde en que el deterioro de las condiciones sociales forzará una salida del euro, y que -como ocurre con la gangrena- el mejor camino para evitar mayores males sería actuar cuanto antes.

Pero ya se sabe la lentitud e indolencia con que actúan los políticos. Difiero de Ud, no obstante, en el calendario. Creo que [siempre que no se adulteren los datos] se tardarán unos 24 meses en llegar al 30% de paro, y quizá tres años más en alcanzar un 35%. En cualquier caso, llegará un momento en el que la situación llegará a ser intolerable, y saldremos del euro. Pero, por desgracia, no creo que sea pronto.

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91xxavier 30/07/2012 | 14:11

#87 El camino no puede ser otro que -en un fin de semana- decretar que el euro en manos de residentes españoles pasa a ser 'no convertible' -salvo autorización administrativa-.

Además, se estampillarían los billetes en manos de residentes españoles, decretándolos inválidos para el comercio si no tuvieran el sello. El sellado se hará, por delegación, en las oficinas bancarias.

En un segundo paso, se empezarían a relajar las medidas de 'no convertibilidad', liberalizando gradualmente el mercado de cambios, dejando que el 'euro español' encuentre su cambio respecto al euro europeo. Como ya se ha publicado repetidamente, eso implicaría una devaluación del 35%, que viene a ser el diferencial de inflación acumulada entre España y la eurozona [menos España] desde que entramos en el Euro.

No es cierto que, con la nueva divisa nacional, llámese 'euro español', o como se llame, no vayan a ser posibles las importaciones. Claro que lo serán, igual que lo fueron con la peseta hasta 2000. ¿Que hará falta comprar euros europeos o dólares en los mercados de divisas? Pues claro. ¿Y qué...?

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90xxavier 30/07/2012 | 14:03

Entrar el el euro fue un error, y los errores hay que rectificarlos.

Se dice, por ignorancia, que la vuelta a una moneda propia causaría hiperinflación y pobreza. Eso no es cierto, y la mejor prueba es que, entef 1960 y 2000 tuvimos 40 años de progreso y crecimiento continuos. Y hubo cuatro devaluaciones, por lo menos...

Desde que entramos en el euro, España no ha hecho sino empobrecerse. Si pasan cuarenta años y no se abandona esta infausta moneda, no sé cómo estaremos en 2040. Supongo que con un nivel de vida como el de Mali. Al tiempo...

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Autor de "Nosotros, los Mercados" (Deusto, 2013). Gestor en uno de los principales Hedge Funds de la City y número 1 en el Extel Oil & Gas 2011. Daniel Lacalle cuenta con másde 20 años de experiencia en el sector financiero, ha sido votado durante cuatro años consecutivos entre los principales gestores del Extel Survey en las categorías General, Petroleras y Eléctricas y es miembro del Instituto Juan de Mariana. Casado y padre de tres hijos, reside en Londres. Daniel Lacalle puede invertir en las empresas mencionadas en el blog. Su opinión es exclusivamente personal, no refleja posiciones ni estrategias de los fondos que gestiona y sus comentarios no constituyen una recomendación de compra o de venta. Síguele en Twitter @dlacalle o en Facebook

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