Domingo, 19 de mayo de 2013

Antonio España

MONETAE MUTATIONE

Las limitaciones del apoyo ilimitado del BCE

21/08/2012
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Imagínense que están dándose un refrescante baño en su piscina y, de repente, aparecen unos corchos flotando. Como quiera que no les agradan, intentan hundir los corchos bajo la superficie del agua utilizando sus manos para retirarlos de su campo de visión. Cuando se les acaban las manos, tienen que empezar a usar los pies, los codos, la barbilla, hasta que ya no les quedan “recursos”. Piden ayuda a su familia y vecinos y a duras penas los van manteniendo bajo el agua. Pero siguen apareciendo y cada vez más grandes y al final no les queda más remedio que utilizar las manos ocupadas, liberando los que ya sujetaban que, irremediablemente, vuelven a emerger a la superficie. Pese a su esfuerzo para hundirlos, van surgiendo nuevos corchos, que ustedes intentan sumergir soltando los otros que tenían sujetos, provocando un característico chapoteo (¡chop... chop... chop!).

Pues bien, una imagen similar es la que ofrecen las autoridades españolas y europeas, desbordadas en su intento de ocultar la crisis financiera y de deuda bajo más deuda. De este modo, cada vez que creen controlada la situación y, por ejemplo, la prima de riesgo amanece cayendo 20 puntos en una mañana de agosto cualquiera, de repente, una crítica del Bundesbank a una posible compra de deuda pública soberana por el BCE y ¡chop!, tenemos de nuevo la rentabilidad del bono español con tendencia alcista.

En las últimas semanas me han comentado en varias ocasiones, tanto en twitter como en persona, una idea que viene siendo parte del discurso de todos aquellos que aún creen en la bondad de la intervención estatal. Esta idea ha cobrado, además, notoriedad en las últimas horas tras la información publicada el fin de semana por el semanario alemán Der Spiegel. Consiste en que el BCE lance un mensaje contundente a los mercados comprometiéndose a no consentir que la rentabilidad del bono de ningún país de la Eurozona supere un umbral determinado, comprando los títulos de deuda pública que sean necesarios para mantener la prima de riesgo en, digamos, 350 puntos como máximo.

Piensan quienes defienden esta política de “apoyo ilimitado”, entre ellos el propio ministro Luis de Guindos, que de esta manera podrá mantenerse a raya a los especuladores, que no tendrán más remedio que desistir y marcharse a “atacar” a otras presas más débiles ante tamaña demostración de poder por el BCE. Nada más lejos de la realidad. En realidad lo que están realizando es una apelación a los instintos más bajos del "especulador" más contumaz que, como tiburones al olor de la sangre, acuden a la llamada siempre que alguien promete sostener como sea el valor de cualquier activo. Como dijo el conocido inversor George Soros, “encuentra una tendencia cuya premisa sea falsa y apuesta tu dinero contra ella” (Find the premise which is false and bet against it).

No en vano, el que seguramente sea el “ataque especulativo” más famoso contra un país fue el protagonizado por el mismo Soros en septiembre de 1992, cuando el Banco de Inglaterra se empeñó en sostener el valor de la libra esterlina para mantenerla dentro del rango de variación fijado por el Sistema Monetario Europeo (SME) que estaba vigente por aquel entonces.

De forma muy resumida, ante la fortaleza del marco alemán y para mantener el tipo de cambio dentro de la banda de fluctuación exigida (un 6% con respecto al marco), el banco central británico se comprometió a comprar todas las libras que fueron necesarias -utilizando como contrapartida sus reservas en oro o en otras divisas-. Ya se ve, que al igual que pasaba en el estanque con los corchos, tarde o temprano, el Banco de Inglaterra se quedaría sin recursos para sostener su moneda.

Y así ocurrió. No tuvo Soros más que poner en el mercado una oferta de venta de 10.000 millones de libras esterlinas -que el Banco de Inglaterra se había auto-obligado a comprar- a cambio de la cantidad equivalente de marcos alemanes para que cundiera el pánico y terminara claudicando la mismísima autoridad monetaria británica, que tuvo que dejar flotar libremente su emblemática moneda que inmediatamente se depreció un 15% con respecto al Deutsche Mark.

Seguramente habrá alguien tentado de responder que no es el mismo caso. Que en aquel entonces se trataba de defender un tipo de cambio de una moneda frente al resto del mundo y que, en la actualidad y bajo el paraguas del euro, no se dan las mismas circunstancias. A fin de cuentas, se trata de una cuestión de diferencial de rentabilidad de los bonos entre países que comparten la misma moneda. En este caso, el BCE tiene la capacidad ilimitada (sic) de imprimir euros para monetizar la deuda de los países atacados (sic) y aliviar las tensiones internas.

En efecto, las circunstancias no son idénticas, pues al no existir en puridad un tipo de cambio fijo entre los países del euro por tener la misma moneda, por definición no se pueden dar aquellas tensiones cambiarias. No obstante, en el caso de una moneda única, como es el euro, los desajustes se manifiestan en la pérdida generalizada de competitividad, tal y como venimos sufriendo. Pérdida que sólo puede recuperarse con reformas estructurales que flexibilicen y desregulen los mercados. Es decir sacando los corchos de la piscina en lugar de intentar ocultarlos bajo el agua.

Tal y como sostiene el profesor Huerta de Soto en su defensa austriaca del euro, la caída de ingresos por la pérdida de competitividad termina trasladándose al sector público, de tal modo que “la cotización en los mercados financieros de la deuda pública soberana de cada país ha pasado a recoger las tensiones que típicamente se reflejaban en las crisis de los tipos de cambio, cuando estos eran más o menos fijos en un entorno de nacionalismo monetario”.

Desde este punto de vista, estarán de acuerdo conmigo en que, siendo diferentes, sí que se asemejan la situación actual y la de hace veinte años, pues existe un importante paralelismo entre la crisis de la libra esterlina del 92 y su defensa suicida del statu quo y la crisis de la deuda pública que estamos viviendo hoy en día.

Recuerden que a la vuelta del verano se cumplirá el aniversario de aquel Black Wednesday del 16 de septiembre de 1992. ¿Están seguros nuestros políticos de querer repetir la Historia apostando por un imposible rescate ilimitado? El caso es que los “especuladores” ya están afilando el cuchillo, tal y como demuestra la evolución reciente de la prima de riesgo.

*Jesús Huerta de Soto. En defensa del Euro: un enfoque austriaco. (Con una crítica a los errores del B.C.E. y al intervencionismo de Bruselas)
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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14ecce homo 21/08/2012 | 13:12

#3 Ante todo, gracias por contestar.

Cómo ando "liadillo", el próximo día le contesto con más tranquilidad [ ya aprovecho y leo sus dos artículos anteriores].

Un saludo.

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13Conde de Aranda 21/08/2012 | 12:41

Sigo sin ver las ventajas del euro como para que le hagan una defensa "austríaca".
De acuerdo con el autor que más parches no van a resolver los problemas de fondo. Son solo más patadas a seguir, el instrumento favorito de los políticos y los mediocres [que, muchas veces, coinciden].
Pero mantenernos en esta dinámica infernal en la que estamos, donde una parte considerable de nuestros problemas son de origen propio [y más nos valdría cortar de una puñetera vez las fuentes políticas del gasto inútil]. Pero eso no resolvería totalmente nuestras cuitas. Seguimos enchufados a un sistema que, ni mira por nuestros intereses, ni nos tiene en cuenta más que para evitar nuestros problemas, ni nos permite llevar a cabo medidas autónomas de resolución de nuestros problemas con NUESTRA moneda. Todo lo que sea depender de otra es darse por j...
España debe abandonar el euro. Y, para mantener la disciplina financiera y evitar una depreciación salvaje del valor de nuestros derechos y obligaciones, adoptar de forma transitoria el dólar USA como moneda de curso legal.

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121solo 21/08/2012 | 11:33

#11 termino

Si nuestro país no fuera garante del dinero que la UE va a prestar a nuestro sistema financiero, nuestra prima de riesgo sería más baja y nos costaría menos pagar nuestra deuda.

Ese banco malo que "comprará" activos inmobiliarios de entidades financieras privadas, meterá más deuda, prima de riesgo y presión a la deuda de nuestro Estado.

Todas las medidas financieras tomadas hasta el momento, desde ZP a hoy, se han destinado a salvar la caja de nuestro sistema financiero privado, eso también cuenta en la valoración del riesgo de nuestra deuda estatal.

Aparte del despilfarro público, el orígen de esta crisis internacional está en la especulación de entidades privadas amparadas en unas autoridades públicas que, o no han aplicado las normas existentes, o las han desvirtuado o cortocircuitado con otras. No creo sea necesario abundar en lo que cualquiera conoce a estas alturas.

Estado despilfarrador sí, pero bandolerismo especulador en los mercados que, además de beneficiarse de ese descontrol y despilfarro, pervierte o coloca a los suyos donde le conviene.

Y hoy, sutilezas aparte, se trata de millones de personas o de unos "mercados" non sanctos.
saludos

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111solo 21/08/2012 | 11:21

Hola Antonio. Hay puntos que es difícil discutirlos, si gastas más de lo que ingresas y sigues haciéndolo a base de más números rojos, al final pasará lo que es lógico ocurra.

Pero unos matices.
Primero. Soros puso en evidencia algo más que la impotencia de un Estado [se embolsó una millonada de casi diez o catorce mil millones al cambio de las ptas de entonces en una sola jugada], dejó claro que el Estado, con las reglas de juego de los mercados, está indefenso frente a los especuladores, es decir, un solo tipo se monta en la chepa de millones de ellos.

Digo yo que algo habrá que hacer Antonio, que habrá que pensar que debe prevalecer, si el interes de unos pocos en perjuicio de muchos o establecer otras reglas, y sí, ya sabemos que un solo país no podría hacerlo. El problema es que, al frente de los Estados hay tanto corrupto y aprovechado que se permite imperen una reglas que no solo favorecen a esos pocos, sino que estos las modifiquen, anulen o impongan en su beneficio.

Y una causa del agujero de Estados como el nuestro, irresponsabilidad y negligencia política aparte, es el perverso endosamiento de la trampa privada a la cuenta de el Estado.
sigo...

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10Trosky 21/08/2012 | 11:01

Nos podemos poner como queramos, cabreados, semi cabreados y hasta muy cabreados porque los de fuera son unos lechuguinos, unos insolidarios y hasta unos anti patriotas comunitarios, pero al final todo se resume en que lo nuestro tiene nombre y apellidos. Nombre: una deuda [pública y privada] mastodóntica que no para de crecer cada día que pasa. 1er. apellido: No generamos nada para pagar esa deuda ni los intereses de la misma, que ya es triste y desmoralizante. 2o. apellido: los acreedores están ahí y quieren cobrar su deuda sí o sí. 3 er. apellido: Los 2 desgobiernos a los que les ha tocado lidiar con esta crisis son unos inútiles de matricula de honor porque sus líderes [por llamarlos de alguna manera] no son estadistas, son politicastros al uso entrenados sólo para pisar alfombra roja y posar ante el fotógrafo. 4o. apellido: echar la culpa al exterior de nuestros propios problemas no nos va a conducir por la senda del crecimiento, eso es más que seguro.

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En su columna Monetae mutatione, Antonio España (Málaga, 1973) combina la aplicación del instrumental analítico desarrollado por la escuela austriaca de economía con su personal apreciación de los hechos económicos y monetarios que periódicamente sacuden la economía en forma de ciclos económicos. Casado y con tres hijos, Antonio España es Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad de Málaga, MBA por el IESE y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos. Con una importante trayectoria profesional como directivo y consultor de negocio, actualmente trabaja asesorando a grandes compañías en estrategia y operaciones, aunque las opiniones y tomas de posición expresadas en este blog son exclusivamente suyas.

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