Lunes, 31 de diciembre de 2012

¿Nos quedan 15 años de caída de precios de la vivienda?

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Hace unos días el prestigioso semanario anglosajón The Economist cargó contra el sector de la vivienda en España asegurando que el precio del patrimonio inmobiliario español sigue sobrevalorado un 55%. El propio semanario confesó que el método utilizado es imperfecto. Sin embargo es una tendencia en el análisis que me parece interesante. Algunos informes empiezan a reflejar con seriedad el estado real del sector. Hasta ahora, pocos estudios tienen en cuenta el precio real de la vivienda, puesto que utilizan el valor de venta público y no el de ejecución de venta. Las entidades financieras atrapadas por sus propios excesos evitan certificar el desplome de precios. Hacerlo evidenciaría su quiebra técnica. Por eso me pregunto ¿durante cuanto tiempo caerá el valor de la vivienda en España?, ¿qué modelos similares existen? ¿Qué pasó en Japón?

 

A finales de 1989 estallaba en Japón su famosa burbuja inmobiliaria. Con toda seguridad el exceso especulativo más grande de la historia moderna. Sólo es comparable al nuestro y al de Irlanda. Ahora bien, para entender lo que sucedió debemos remontarnos a principios de la década de los 80 cuando la economía japonesa era envidiada por todos. Los ciudadanos compraban pisos animados por unos créditos a tipos de interés muy bajos. Los bancos se metieron de lleno en el negocio inmobiliario comprando suelo y participaciones accionariales en grandes constructoras e inmobiliarias. Todo el mundo era rico y aumentaba su valor patrimonial por minutos. La bonanza económica tuvo también su reflejo en la bolsa. En diciembre de 1984 el índice Nikkei estaba en 11.900 puntos, cinco años después alcanzó su cifra más alta 38.916. En ese momento el ajuste cada vez estaba más cerca y ya había nubes negras en el horizonte global.

 

El riesgo inflacionista crecía y la depreciación del yen con el dólar no paraba de aumentar. La moneda japonesa era tan poco atractiva por su escasa rentabilidad que nadie la compraba. Fue en ese instante que el Banco Central Japonés decidió subir los tipos de interés. Pasó del 2,5% a mediados de 1988 al 6% a principios de los noventa. A partir de ese momento la bolsa nipona no dejó de caer. El colapso en los mercados fue total. En dos años el Nikkei perdió un 62% de su valor neto. A medida que el castillo de naipes se desplomaba todos los sectores afines a la especulación crediticia empezaron a perder valor sistemáticamente. Los inmuebles perdieron valor sin pausa. Inicialmente sucedió poco a poco, a medida que avanzaba la década la pérdida fue tomando velocidad y llegó a ser gigantesca. El descenso del valor de algunas propiedades alcanzó el 85%. La media fue del 60%. Muchas empresas y familias entraron en impago por no poder asumir los costes de unos plazos de amortización sujetos a unos tipos variables que se triplicaron. El sistema financiero entró en crisis y la confianza en el mismo se desplomó. La mayoría de los créditos otorgados estaban avalados por las propiedades compradas con ellos. Como la mayoría de esos avales perdieron en el mercado más de la mitad de su valor hipotecado, la realidad era que el sistema financiero se encontraba en insolvencia manifiesta.

 

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria japonesa dejó en la ruina a millones de personas. El país entró en deflación y los tipos de interés se colocaron urgentemente en valores cercanos al 0%. El precio de la vivienda no dejó de caer durante 12 años ininterrumpidos. Todavía hoy el modelo de crecimiento japonés sigue fiel a un principio de no dependencia del ladrillo. Los estímulos nunca se encaminaron a salvar un sector derrotado, ni tan siquiera para subvencionar industrias obsoletas. Fueron paulatinos y muy metódicos. Tardaron mucho en salir del agujero, la deflación se instaló tras una estanflación perversa, pero, a diferencia de lo que algunos opinan, creo que en una década de trabajo estratégico y políticamente eficiente, evidenciaron la salida. De una crisis como aquella no se pudo salir en un año, ni en dos. Todavía perviven sus efectos pero parecen mejor preparados que otros para afrontar la segunda parte de esta crisis.

 

Por cierto, Japón no dependía del sector inmobiliario como fuente de fuerza laboral o de la economía real, puesto que sólo jugaba a la especulación del valor. Japón nunca superó el 7% de paro y sus exportaciones fueron las más importantes del planeta durante esos mismos años. El sistema financiero japonés no utilizó ningún fondo experimental para tapar sus vergüenzas y permitió la caída ordenada de algunas entidades. No hubo plan E ni J, ni grandes inversiones que desequilibraran algunos patrones públicos. Se aceptó el problema, se comunicó adecuadamente y se optó por atenuar la destrucción del sistema comercial e industrial. El desastre japonés fue enorme, pero la Apocalipsis inmobiliaria española es mucho más contundente. Aquí conecta con lo estructural de nuestra economía. El sector que no dejará de perder valor, el inmobiliario, era el motor inapelable de toda la economía. Ahora que se ha evidenciado que no hay recambio, se espera que vuelva a retomar cierto impulso en unos dos o tres años. Si atendemos lo que pasó en Japón pintan bastos durante más de una década. Si además atendemos al escaso valor que el ejecutivo actual le da a los nuevos modelos tecnológicos e industriales, pinta peor.

 

NOTA: el criterio empleado por The Economist para alcanzar la conclusión del sobrevalor de la vivienda en este país consiste en dividir el precio del inmueble por el valor de los supuestos ingresos que se obtendrían por el alquiler. Cuando este cociente está por encima de la media histórica aseguran que es un caso de sobrevaloración. En caso contrario, de infravaloración. Curiosamente, cuando en Japón se formuló esa herramienta de cálculo (parecido al PER en el valor de acciones) en 1984 por un analista financiero asesor del Dai-Ichi Kangyo, no se le tomó en serio. Se dijo que era una mecánica simplista que olvidaba los patrones básicos del cálculo en el coste de la vivienda y no utilizaba los desequilibrios en los cambios de tipos con respecto a los alquileres e inflación. Sin embargo, tras más de una década cayendo el precio de los pisos, esos cálculos se cumplieron al detalle. Este informe lo he comentado recientemente en mi twitter y en mi pagina de facebook .

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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127Fuyur 18/01/2010 | 10:49

Que razón tiene el artículo. La que nos viene encima es peor de que nos podamos imaginar porque no se han depurado las responsabilidades y las cosas se siguen haciendo igual. Las empresas valoradoras siguen utilizando la misma metodología y se siguen cometiendo los mismos errores debido a las presiones de las inmobiliarias para que no caigan el valor de los activos y les lleve a la quiebra.
Los profesionales lo llevamos advitiendo hace tiempo, el sistema valorativo es vergonzoso porque no hay ningún control ni rigor en las mismas, pero como todos los actores están implicados [inmobiliarias, bancos, consultoras] pues nadie hace nada. Y la cosa irá a peor hasta que estalle definitivamente porque es INSOSTENIBLE. Tiempo al tiempo.

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126TEBANO 18/01/2010 | 09:39

Es curioso, como el Informe Acuña, por otras vías más elaboradas, llega a conclusiones muy similares, situando el exceso en unos 17 años.

Sea como fuere una barbaridad ¡¡¡

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125ANDREUG 17/01/2010 | 20:25

Es una temeridad hacer previsiones y sobro todo a plazos tan grandes. ¿ Quien iba a decir que hace poco más de 14 meses los típos de interés bajaría lo que han bajado ?. Lo de Japón pasó porque los típos de interés excesivamente bajos durante tanto tiempo no pueden hacer otra cosa que eliminar el INTERÉS por el riesgo y en definitiva por la inversión. En occidente esto non van a dejar que ocurra , y las grandes cantidades de papel de curso legal y electrónico saldrán a la luz cuando séa oportuno.Lo que viene no es una espiral deflacionista sino, como decía Warren Buffet, una vorágine inflacionista.
Igual que en un tsunami las aguas del mar primero se retiran de la costa antes de que llegue la gran ola, creo que ahora estamos viendo una deflación porque la gente tiene miedo a gastar y los bancos dedican todo el dinero a tapar agujeros. Pero cuando todo el dinero nuevo que se está creando llegue a la economía... llegará esa gran ola inflacionista.
http://www.aedru.org/VARIOS/CRISIS/Bookmarks----crisi.htm

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124mroliva 17/01/2010 | 10:21

leyendo todos los comentarios es cierto que nos hemos pasado 25 pueblos. Pero lo cierto es que nuestro modelo productivo es la construcción y el turismo [residencial mejor]y va a ser este por los siglos de los siglos.
Nos hemos especializado en eso y es de lo poco que sabemos hacer, aparte de comer bien y alguna que otra cosilla más.
Por tanto hemos de purgar los errores del pasado y cuando iniciemos de nuevo la cuesta de la próxima burbuja, no cometer los errores pasados , que para eso sirve la historia, aunque aquí, en España no se lea mucha Historia .

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123emilio 16/01/2010 | 19:48

#122

No es por nada, pero llevo diciendo esto desde el 2002; claro que, sólo mis familiares y amigos lo saben. En El Confidencial, desde que empecé a entrar en los foros, en 2003, no me cansé de repetirlo. Creo que como yo, mucha gente era consciente de la burbuja inmobiliaria en España; aún así muchos cedieron a las palabras de los directores de sucursales de Cajas y Bancos que repetían la letanía de "alquilar es tirar el dinero", "alquilar es pagarle la hipoteca al propietario", "los pisos nunca bajan". Ante tantos "doctos" repitiendo el mantra, algunos que se lo olían picaron.

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Se ha convertido en una referencia dentro de la blogosfera por su capacidad de anticipar tendencias, su crítico análisis de la realidad económica, financiera y social y su condición de emprendedor y experto en redes sociales, su uso y su rentabilización. Con sus post en nuestro diario pretende mostrar a inversores, empresarios y ciudadanos en general una Salida de Emergencia para sus decisiones presentes y futuras.

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