S. McCoy
Discrepo con aquellos que afirman de modo taxativo que se ha avanzado de manera notable en la solución de la actual coyuntura y que, prueba de ello, es la divergencia que se ha producido en fechas recientes en la percepción del riesgo de mercado de España frente al resto de los periféricos europeos. Como mucho lo que ha habido es una constatación última de que si no hacíamos algo -llámese reforma del mercado de trabajo, financiera o de las pensiones- nos íbamos a tomar viento, y la certeza colectiva a nivel comunitario de que la agonía financiera de nuestro país traería tras de sí la muerte de toda la Unión. Lo primero se tradujo en una serie de iniciativas cuyos frutos están inconclusos y no satisfacen a nadie. La segunda ha provocado que internacionalmente se haya levantado una barrera declarativa de protección respecto a las finanzas nacionales. Solo los tontos o los inconscientes pueden encontrar satisfacción en tal situación.
Es verdad que en fechas recientes han existido motivos para la esperanza como el buen comportamiento del sector exterior en un momento de especial fortaleza de la moneda única, gracias al crecimiento de socios como Alemania, y la mejora sustancial de los datos del turismo, debida fundamentalmente a la transferencia de visitantes de otras áreas del Mediterráneo sitas en zonas de conflicto. Sin embargo, el resto de los indicadores de actividad corriente siguen siendo demoledores como las ventas minoristas, de los datos de empleo para qué hablar, mientras que los vinculados a obra pública o inversión baten récords negativos.
Es especialmente preocupante el hecho de que, pese a la bondad que supone la comparativa interanual de IVA a un tipo máximo del 18% frente al 16% anterior, que se mantendrá hasta julio, el ritmo de crecimiento de los ingresos del Estado se haya reducido al 2,7% año sobre año. Hay una reducción sustancial del gasto, pero importa más la recaudación que es la que sirve para hacer frente al servicio de la deuda y a los desembolsos corrientes de carácter estructural. A partir del verano, la vuelta de la homogeneidad en la figura fiscal más recaudatoria puede traer sorpresas muy negativas. Estén preparados.
El inevitable ejercicio de realismo que nos espera
Es en este entorno en el que vuelve la amenaza de tirar de la manta, tanto en el ámbito de las finanzas locales y regionales como en el financiero. Parece que es inevitable, a la conclusión del actual periodo electoral, que aflore el déficit oculto de unas comunidades y ayuntamientos que se las están viendo y deseando para pagar las nóminas de sus trabajadores y están estrangulando, en un vergonzoso círculo vicioso, a aquellos proveedores que, ante el miedo de perder el cliente, siguen sirviéndoles a regañadientes. El caso de Cataluña es tan solo una pequeña muestra de lo que está por venir que, ya se sabe, los dos primeros años de legislatura son para causar dolor y los dos últimos para curar heridas, miserias de la lógica política. Financiarse al 5% para tapar agujeros es un ejercicio de suicidio financiero sin parangón.
Por lo que respecta a la banca en general y a las cajas en particular, sigue la desconfianza sobre la veracidad de los valores que reflejan sus balances que, por ejemplo, cobijan partidas inmobiliarias bajo la sombra de participaciones industriales. Continúa la ruptura de precios, la sobrecapacidad, los déficits de gobierno corporativo y el proceso de selección adversa en virtud del cual se financia a quien no es viable para que no quiebre y se niega el pan y la sal a quien es solvente, paradojas del banquero infame. A alguien le debería dar que pensar el hecho de que nadie, absolutamente nadie, especializado en banca haya entrado todavía en el capital de nuestras instituciones. La necesidad de inversores será la que finalmente fuerce, con su indiferencia o su exigencia, el afloramiento de la verdad y que muera, de este modo, la connivencia de las instituciones patrias con el Banco de España y sus auditores, que ya está bien de tanta componenda.
El problema de este proceso imprescindible de transparencia en ambos ámbitos, y que llega tres años tarde, es que ha de ser definitivo; no admite datos acumulativos. Ha sido, precisamente la recurrencia en la ampliación del problema la que se ha llevado por delante a Grecia y su Contabilidad Nacional y la que ha dejado para el arrastre Irlanda y su Sistema Financiero, otros errores aparte. El caso de Portugal tiene una derivada política interna apasionante que no viene al caso explicitar ahora. Estando de acuerdo en que mejor ponerse una vez rojo que cien colorado, la contundencia ha de ser también medida con el fin de que ni genere más desconfianza interna, y por tanto más voluntad de funcionar fuera de la esfera oficial y/o nacional, ni provoque mayor presión externa de ser contemplada como último paso antes del precipicio. Esa es la difícil tesitura a la que forzará a España el ejercicio de realismo final que se avecina en los próximos meses. Cómo se resolverá parece, a priori, imposible de definir. Manténgase conectados. Buena semana a todos.
Más en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.
ARTÍCULOS ANTERIORES

12/04/2013
33
11/04/2013
46
10/04/2013
103
06/04/2013
33
05/04/2013
66
03/04/2013
41
02/04/2013
10

LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
31
COMENTARIOS
29Ebenezer 09/05/2011 | 18:15
Esa trama de funcionarios supuestamente corruptos estaba muy mal montada y por eso ha caido. Con que alguno de sus miembros se hubiese afiliado a algún partido político, preferiblemente el PSOE, o hubiesen compartido parte de sus beneficios con la financiación de los partídos, hoy podrían seguir con su business como hacen otras tantas empresas proveedoras de las administraciones. Vamos, que debe tratarse de una pandilla de aficionados...
28sesincero 09/05/2011 | 17:57
Quiero decir Sr.Mc Coy con el comentario anterior y basado en datos de la agencia tributaria para la policia por estar investigando varios altos cargos politicos y de carrera, que si roban hasta los funcionarios, los dineros de las cuentas publicas nunca estaran claras....y ademas estan acostumbrados a la gran vida con el dinero que a los demas nos cuesta sangre sacar, por tanto solo veo una solucion todos los funcionarios que hayan tenido una minima pero muy minima de relacion con alguna empresa proveedora de la administracion, y todos los politicos fuera....pero fuera de fuera.
O hacer como ISALNDIA no se pagan sus desmanes, se sacan a subasta sus bienes ¿no es lo correcto?
Experto financiero que escribe Valor Añadido. Es un incisivo analista que despertó el interés de nuestros lectores con sus brillantes y didácticos artículos sobre empresas, sectores y tendencias del mercado.