El telespectador que se moleste en ver durante unos días La Sexta, una de las cuatro cadenas generalistas privadas españolas, comprobará que su actual programación resulta cuando menos decepcionante. Apenas media docena de programas propios flotan como curruscos de pan en una sopa aguada, y una parrilla basada en la repetición: de documentales sobre crímenes “imperfectos” por las mañanas, de series policiacas norteamericanas por las tardes y de teletiendas y videntes por las noches. La causa de este abandono es la penuria económica de una cadena que, nacida en 2005 para aumentar la “pluralidad” audiovisual del país, será absorbida de forma oficial por Antena 3 el próximo día 1 de octubre.
El modelo de negocio propuesto por La Sexta ha fracasado, como antes le sucedió a Cuatro y a otras muchas pequeñas cadenas de TDT. Algunas ni siquiera han llegado a arrancar: “Mundo interactivo” es un canal propiedad de Unidad Editorial (empresa editora de El Mundo) que desde julio de 2011 solo emite un bucle con un gráfico y palabras sueltas “Viajes, películas, HD…”.

Las cadenas de televisión nacionales pertenecen al Estado, es decir, a los ciudadanos. Son concesiones que facilita el Gobierno de España a través del Ministerio de Industria. La crisis económica mostró en toda su crudeza la inviabilidad del proyecto audiovisual de Zapatero, que consistió en repartir cadenas de TDT entre los operadores habituales para callar bocas y disimular el nacimiento de una cadena analógica afín al PSOE. Explotó la burbuja audiovisual y el sector entró en quiebra. Por un lado, el panorama televisivo quedó convertido en un oligopolio privado, pobre en cuanto a contenidos y sin el pluralismo prometido. Por otro, al no haber tarta publicitaria para alimentar a todos los comensales, el sector entró en crisis.
¿Qué sucede con las cadenas que no han funcionado, esos juguetes rotos que parecen estar de más en la parrilla? Actualmente, dos grupos empresariales controlan 16 de los 24 canales privados nacionales, y por supuesto el grueso de la facturación publicitaria. Incapaces de ofrecer contenidos de calidad para tantas cadenas, las mantienen en un estado de vida latente que impide la entrada de nuevos operadores. Es decir, bloquean a la competencia para mantener su privilegiada posición.
Incluso en sus peores días, las cadenas de televisión fallidas son rentables para las grandes empresas de comunicación privadas, puesto que nadie impide que “traspasen” el negocio. ¿Que Cuatro es un desastre? Pues Prisa se la vende por 500 millones de euros a Telecinco. ¿Que La Sexta no es viable? Pues se la venden por 250 millones a Antena 3. ¿Que Unidad Editorial es incapaz de mantener con vida Veo TV? Pues alquila la franja de emisión a Discovery MAX . Para que estas fusiones y alquileres contra natura sean posibles, el actual Gobierno no ha dudado en modificar, en Consejo de Ministros, las condiciones que impuso la Comisión Nacional de la Competencia recurriendo de nuevo a la excusa de siempre: “Razones de interés general y el mantenimiento de pluralismo informativo”.
Si queremos acercarnos al famoso “interés general” que prometió Zapatero, o mantener el “pluralismo informativo” del que habla Rajoy, objetivos loables de cualquier gobierno democrático, es imprescindible impedir que las empresas privadas puedan “trapichear” con las cadenas. Y obligarles a que, en caso de que sus proyectos no sean viables, simplemente devuelvan las concesiones. El Estado podría buscar, mediante concurso, nuevos propietarios para estas señales. Quizá empresas más pequeñas. Tal vez nuevos emprendedores. Quién sabe si universidades. Porque las televisiones no son para siempre. Ni solo para hacer negocios. Son propiedad de unos ciudadanos que reclaman información independiente, entretenimiento de calidad, cultura, servicio público…
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
17JRAGC 28/09/2012 | 22:32
La concentración de la mayoría de los canales en manos de dos empresas. Una italiana, la otra participada por italianos y que han convertido la tv en España en un caso único en Europa, donde la mayoría de sus canales de TV están dirigidos por italianos. Éstos han convertido la tv en una inmensa cloaca.
En bien de la pluraralidad. se debe restringir los canales a dos como máximo por operador y abrir el mercado a más operadores.
16may 13 28/09/2012 | 19:59
yo siento verguenza ajena, es la peor de la parrilla, y no hablemos de las tertulias politicas, siempre contra el gobierno llevando a los payasos para que digan lo que ellos quieren escuchar, es una pena porque este gobierno lo que tendria que hacer es retirar la licencia pues este sr. rouge lo unico que ha hecho es llevarse el dinero de nosotros los españolitos de a pie, espero que antena 3 elimine a todos estos estomagos agradecidos, y elimine programas como salvame y al rojo vivo, son de verguenza, ahora tenemos que estar al lado del gobierno para poder sacar a españa de donde nos metieron los zapateros y los rubalcaba.
14dpena 28/09/2012 | 13:44
#11 O sea que la gente de La Sexta vive del dinero que le da el estado [y Telecinco sin quejarse, hoygan] y los santo de Intereconomía están dilapidando su fortuna por el bien común.
Vamos, hombre, que seguro que hay argumentos de verdad para atacar a La Sexta sin tener que inventarse cosas raras. Roures pagó [probablemente poco, el concurso estaba asignado de antes] por una licencia, igual que Intereconomía [cada uno la suya] y han puesto su pasta [cada uno la suya] y se han arruinado [cada uno a su manera].
Joder con el sectarismo, quieren hacer que nos creamos cada cosa...
13hinojosas2004 28/09/2012 | 13:41
Hola Albeniz soy yo...
La sexta es la demostración de que algunos son unos tarugos, milikitos, ferreras y demas, no digo que sean malos ni buenos, son incompetentes.
En este caso el fútbol mato a la futura estrella de la televisión.
Javier Pérez de Albéniz nació en Madrid el año en que murió Eddie Cochran. Consciente a muy temprana edad de que jamás escribiría una línea digna de ser recordada, se dedicó al periodismo. Ha trabajado en periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión de diferentes pelajes. Desde El País a El Mundo pasando por TVE, Telemadrid o RNE. En casi todos estos medios procuró aprender algo, pero no está seguro de haberlo conseguido. En este blog, con nombre de película de John Boorman y canción de Springsteen, hablará de las cosas importantes de la vida: los trazos, los detalles, las situaciones, los personajes, los lances, los callejones, las canciones, las miajas…