Domingo, 12 de mayo de 2013

El asesino que hizo perder la inocencia a los noruegos

25/07/2011
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Nueva York, Madrid, Londres. Y ahora, Oslo. El nihilismo denunciado por Glucksman viaja por un Occidente perplejo después de la sacudida de 2001. La década boba (1990-2000)  yace bajo los escombros de las Torres Gemelas. Matar por matar, pero con pretextos religiosos, ideológicos, políticos o una mezcla de todos. En el capítulo de excusas de hechura informativa se refieren los noruegos, y los demás, a un ultraderechista, xenófobo, anti-islámico, que odia a los socialdemócratas, los laboristas y los defensores del multiculturalismo.

Hablamos y no callamos. Nos lo decimos a nosotros mismos por darle un sentido a los sucesos de la actualidad. Y así vamos ennobleciendo la coartada hasta convertirla en causa mayor. La coartada es la causa. Con la colaboración del propio sistema. Véase el primer informe de la policía noruega sobre el autor (confeso y no contrito) del doble atentado del fin de semana. Un “fundamentalista cristiano”, según esa primera y lamentable aproximación policial a Anders Behring Breivik.

La sugerencia policial parece detectar en ese hijo de Satanás, o espera que detectemos, una equiparable analogía terrorista (al modo de Al Qaeda, por entendernos) entre los seguidores de la cruz. Algo, a mi juicio, muy desafortunado

El lenguaje como proyector de doctrinas. Aquí el pensamiento políticamente correcto nos invita a buscar una cara B al “fundamentalismo islámico”, que ha dejado un insoportable rastro de sangre en la primera década del siglo XXI. Sin embargo, la sugerencia policial parece detectar en ese hijo de Satanás, o espera que detectemos, una equiparable analogía terrorista (al modo de Al Qaeda, por entendernos) entre los seguidores de la cruz. Algo, a mi juicio, muy desafortunado.

Mal camino es ese que consiste en ventear la iluminada vocación de trascendencia que se atribuyen todos los terroristas y repicamos otros. Desde la mejora de la raza hasta la eliminación del mal. Por la derecha y por la izquierda. En nombre de Dios, la Patria o una clase social. Y siempre el mismo fanatismo criminal, presentado como algo inevitable, eso sí, por nuestro bien. El tal Behring ya ha reconocido ante la policía que los ataques han sido “crueles pero necesarios”.

Las propias instituciones que quieren reventar les acaban haciendo el juego. Empezando por los medios de comunicación convencionales que, puestos a convertir la excusa del terrorista en la causa del rebelde, destacan ese fogonazo de los utilitaristas decimonónicos (Jeremy Bentham y Stuart Mill) recogido en un largísimo manuscrito del asesino de Oslo. El que atribuye más fuerza a un solo individuo con una idea que a 100.000 con un interés.

Sin embargo, todo es mucho más simple. Detrás del casi centenar de muertos de este fin de semana en Oslo y en la isla de Utoya hay un trastorno histriónico de la personalidad de un individuo. Narcisismo puro y duro, en el peor de los casos, sobre el papel pautado del horror que sembraron en Europa los seguidores de Adolfo Hitler. Esa y no otra es la patología del joven que, aunque contraída en el autismo propio de los iluminados, ha hecho perder la inocencia a los noruegos.

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COMENTARIOS

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21Joaquin Gomez Moya 25/07/2011 | 18:45

Buenas tardes Sr. Casado,

Este tío era malo. Tonto y malo. Malo con ganas.

Pero es la expresión de una gran cantidad de complejos propios de Occidente. Miedos y complejos que surgen de la falta de seguridad, de convicción en nuestro propio estilo de vida.

He tenido compañeros musulmanes, tengo el placer del contacto con profesionales musulmanes, estoy en tratos con musulmanes de todo el mundo y, como todo el mundo, la mayoría quiere libertad, un trabajo honesto, una buena casa, estudios para sus hijos y tiempo con los amigos. En cuanto al trato, la mayoría quiere, como todo el mundo, respetar y ser respetado.

Tan simple como eso. Respetar y demandar respeto.

Europa parece incapaz de ambas cosas. Sobreactua su respeto acomplejada, alelada, como si le debiera dinero a otros. O demanda respeto acomplejada, violenta como si los demás nos debieran algo. Todas las deudas están canceladas. Quizá no seamos mejores, pero no somos peores. Sólo necesitamos entender nuestro papel cuando hemos dejado de ser el centro del mundo, y - again - respetar y demandar respeto.

Al asesino, que lo juzguen. A los policias lentos, que los expedienten. A las víctimas, que las honren.
Atte.
JGM

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20Cuquiña 25/07/2011 | 18:30

Creo que si se quiere buscar la causa del horrendo comportamiento de un joven matando a diestro y a siniestro, no basta solo decir que es un fundamentalista cristiano, para completar su ideología hay que citar que también era masón, aunque la prensa de izquierdas ha cortado la foto con el mandilito.
Quiero destacar el impecable comportamiento de la oposición, que al cabo de tres días no ha abierto la boca contra su gobierno, ha estado detrás de él como un solo hombre, a pesar de la escasísima información que están proporcionando y que va por cuentagotas. Y las comparaciones son odiosas pero inevitables, con la perspectiva que da el tiempo hay que señalar el indigno comportamiento que en nuestro gran atentado del 13 de Marzo, con doscientos muertos y miles de heridos, tuvo Rubalcaba y el Psoe al exigir información en tiempo real, cuando ellos la tenían mucho mejor por los polis de su cuerda, y la villanía de su comportamiento "nos merecemos un gobierno que no nos mienta" y "queremos saber la verdad" cosa que ellos no han hecho cuando han gobernado. ¡Menuda diferencia¡

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19da1 25/07/2011 | 15:52

Estimado Casado le felicito por su artículo con el que estoy completamente de acuerdo.

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18ponce 25/07/2011 | 15:31

casado, hoy no leo su artículo. nadie le critica.

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17Malinche 25/07/2011 | 14:22

#15 Además de no tener nada que ver [el cristinismo predica el amor al prójimo y el perdón], el asesino era masón.

La masonería esta muy, muy lejos del cristianismo.

Es curioso cómo algunos medios cortaron la foto del asesino por la cintura para que no se viera el mandil de masón que llevaba.






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Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.

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