No entiendo el voto contrario de los socialistas a la Ley de Estabilidad Presupuestaria ni ese teatral y fracasado intento de negociar su apoyo a última hora. Irresponsable a la luz de los intereses generales, contraproducente en función de los propios intereses del PSOE. Desmiente la pregonada doctrina de oposición “útil y constructiva”, alimenta la desconfianza exterior sobre nuestra capacidad de salir a flote y tampoco sirve a una legítima estrategia alternativa.
Dicen los socialistas que el déficit cero equivale a poner un cepo en el futuro de España. Exageran conscientemente y desbordan el límite de lo razonable al encastillarse en el objetivo del 0,4 % de déficit público en 2020 (de estructura, no de coyuntura). Es verdad que eso fue lo acordado el pasado mes de agosto entre el Gobierno Zapatero y la oposición del PP, pero obstinarse en rechazar su rebaja al 0,0 % en un esfuerzo sostenido a lo largo de ocho años es puro talibanismo.
Talibanismo aritmético y argumental que no conduce a ninguna parte. Al fin y al cabo la Ley se iba a aprobar de todos modos, aunque sólo hubiera sido con los votos del PP (contó además con los de CiU, UPyD y UPN). Los socialistas incurren así en el mismo pecado que desde el Gobierno imputaban con razón al PP. Lo de arrimar el hombro tenía sentido en boca de Zapatero y lo sigue teniendo en boca de Rajoy. Decía Rubalcaba que con los papeles cambiados no le devolverían la pelota. Ayer no predicó con el ejemplo.
También pudo haber cedido el PP y volver al objetivo pactado del 0,4%, inferior al recomendado por la UE (0,5%). Ya, pero no puede ignorarse la cuestión institucional. El Gobierno de la Nación tiene encomendada la tarea de dirigir una política económica reacia a la heterodoxia. Es lógico que el PSOE trate de diferenciarse por la izquierda. Ya lo intenta con su más o menos afortunada defensa preventiva del Estado del Bienestar, pero ¿qué diferencias va a marcar por poner el umbral del déficit cuatro décimas arriba o debajo de aquí a ocho años?
En su lógico afán de tomar distancia política e ideológica con el Gobierno se entienden las tesis de Rubalcaba favorables a una flexibilización de los objetivos de déficit público para los próximos ejercicios. Pero esas tesis no se van a resentir en absoluto porque el objetivo de déficit estructural para 2020 (vencimiento de los bonos de la deuda que se están comprando ahora) sea del 0,0 %, como dice la ley, y no del 0,4% como quería el PSOE. Por el contrario, un compromiso nacional de déficit cero apoyado por las dos principales fuerzas políticas del arco parlamentario hubiera sido una buena noticia para los mercados y las autoridades de Bruselas.
Al negar ese apoyo los socialistas han perdido una buena ocasión de secundar los intereses generales y, al tiempo, demostrar que realmente no quieren hacer lo que hacía el PP cuando desde la oposición despachaba aquel insoportable discurso catastrofista que celebraba las nuevas cifras del paro mensual como si fueran pasos nuevos hacia el poder.
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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
93mari4 13/04/2012 | 21:44
#92 No soy religiosa pero el dia que la Iglesia deje de ocuparse en caritas, las cocinas económicas y toda la tarea que esta haciendo en parroquias etc con la gente que no tiene ni para comer tal vez nos dejarian de dar el turre con el rollo de que la Iglesia tiene privilegios.
90repera 13/04/2012 | 20:19
#87 "Que haya más o menos dinero no significa que la orientación de las políticas sea distinta», replicó ayer a los periodistas al ser preguntado si mantendrá los fondos para formación y concertación con sindicatos". PEPE GRIÑAN
Y SON 241 MILLONES DE EUROS
sin contar 2 millones en dietas para que los liberados asistan a los consejos de administración
89soydeasturias 13/04/2012 | 20:17
#87 uffffffffffQUASAR,LLEVO TANTO TANTO TANTO TANT.....TIEMPO DICIENDO ESTO
llevamos tantos españoles gritandolo...¿y no ves oidos sordos? solo se ponen de acuerdo para meternos otra mordida en el sueldo...
¡¡¡que pena ¡¡¡
que pena
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.