Más difícil es rescatar a los españoles del estupor. Tampoco lo consigue la carta del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a los jerarcas de guardia en la Unión Europea, Herman Van Rompuy y Durao Barroso, presidentes del Consejo y la Comisión, respectivamente. Estamos agobiados por lo urgente y Rajoy habla de lo importante en esa carta que conocimos ayer. Eso es lo malo, que frente a lo urgente seguimos viviendo de parches y para lo importante no queda tiempo.
Nos lo recordó el martes Christine Lagarde, la directora del FMI (Fondo Monetario Internacional): “El futuro del euro está en serio peligro si no se toman decisiones en menos de tres meses”. Por España que no quede. La carta de Rajoy viene a ser su aportación al llamamiento de Lagarde (pide “determinación política” a los líderes europeos). Una forma de hacerse visible ante la Cumbre del 28 y 29 de junio, que viene marcada por las dudas sobre el futuro del euro y de la UE.
A partir de ahí Rajoy sobrevuela los problemas específicos de España y se explaya sobre la necesidad de renovar el compromiso con el euro, el mercado único y la integración europea. En la carta, fechada el 6 de junio, ni media palabra sobre los problemas económicos que España se ha buscado solita a causa de una mala gestión de la crisis. Ayer mismo, en la sesión de control, los miembros del Gobierno (Rajoy, Sáenz de Santamaría y De Guindos) insistían en la herencia recibida, por no haber resuelto hace tres años el problema bancario.
Pero ya digo que quedan aparcados los males nacionales en la misiva del presidente a Barroso y Van Rompuy. No se alude a los problemas heredados del Gobierno socialista. Seguramente habrá pensado que si se olvidan los errores de Zapatero también se olvidarán sus promesas de remontada. Las de Rajoy, se entiende, cuando decía: “Sin crédito no hay crecimiento ni empleo, pero para que haya crédito tiene que haber confianza. Y la confianza se gana con un cambio de Gobierno. Nosotros somos ese cambio” (23 octubre 2011, en La Nación).
Mejor sobrevolar el debate de cercanías y señalar los problemas europeos: rigidez de los mercados, falta de mecanismos de corrección de desajustes internos, fragmentación del mercado financiero, incumplimientos fiscales, etc. Lo demás se reduce a la recurrente apuesta por la irreversibilidad del euro y una mayor integración europea mediante ciertas reformas estructurales. En el ámbito de lo apremiante, enésima queja por la falta de liquidez frente a la mortal amenaza de la deuda.
Con la vista puesta en la decisiva cumbre europea de finales de mes, Rajoy se aleja momentáneamente de los síntomas (mercados nerviosos a la espera de la letra pequeña del rescate bancario y el desenlace griego) y se suma al equipo de sesudos galenos que estudian sin tanta prisa la enfermedad. Las conclusiones se han elevado a definitivas: el problema es la falta de un verdadero proyecto europeo que sume a la unión monetaria la unión fiscal, la unión bancaria y, por cima, la unión política. Contra eso nada podrían los especuladores. Lo pueden todo contra una Eurozona que aparenta ser responsable única de 17 realidades heterogéneas.
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COMENTARIOS
196Ciudadano del Pueblo 14/06/2012 | 23:56
#191 Querido conciudadano,
Ahí les duele precisamente... ¡Ahí les duele!
Que en mil vidas que tuviera el Zoquete Planetario alcanzaría a cerrar un trato en esas condiciones. Lo suyo solo alcanzó a realimentar la burbuja financiera, inyectando liquidez a la banca para que esta a su vez le comprara deuda pública [que menudo negocio de bucle cerrado].
Los que tanto reclamaban que la oposición "no arrimaba el hombro" -que en idioma zejatero significa aplaudir eufóricamente ante cualquier disparate u ocurrencia del gabinete de la Zeja Puntiaguda- ahora nos demuestran qué es lo que ellos entienden por "arrimar el hombro"... pero al estilo de la izquierda, es decir, de forma siniestra.
Están preparando un verano caliente... sí...
...pero mucho me temo que los suboficiales, esos que organizan los quince emes de indignados-laicos-kaleborrikos-okupas y todas esas movidas con camisetas verdes y hasta cohetes contra la Benemérita...
esos no perdonan unas vacaciones ni por prescripción facultativa.
193Cuquiña 14/06/2012 | 21:50
¿Ha oído vd. a Angela Merkel hoy diciendo que la mierda que tenemos encima se debe a la política de los últimos diez años? Pues ya sabe el estupor que muchos sentimos al haberle visto a vd. defender a Zapatonto y negar la crisis hasta hace un año más o menos. El estupor es haber tenido un gobierno de iletrados e ignorantes que nos han llevado al desastre, y el estupor es que ahora elementos como el malvado Rubalcaba y el desvergonzado Almunia, metan goles contra España para desahogar su frustración y su rencor de perdedores, eso son sus amigos
192Afrikaner 14/06/2012 | 21:23
Dos delirantes artículos:
La revista "Forbes" se cachondea que España es Uganda
www.forbes.com/sites/lauriekauffman/2012/06/13/spain-is-not-uganda-say-what/
la agencia Reuters ofrece un interesante relato del encuentro
entre Merkel y Rajoy, titulado "Chicago Loveboat steered Spain to Bailout"
www.reuters.com/article/2012/06/13/us-eurozone-spain-loveboat-idUSBRE85C1B420120613
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.