Si no hubiera sido por el ministro Ruiz Gallardón, que ensució la banda sonora del acercamiento Rajoy-Rubalcaba, su cruce parlamentario en la sesión de control de ayer habría pasado a la historia como el más apacible de la última década entre el presidente del Ejecutivo y el líder del PSOE, aún con los papeles cambiados. La coartada es la necesidad de hacer del Gobierno y la oposición una voz única en la Cumbre Europea de hoy y mañana en Bruselas.
Demasiadas generalidades en el supuesto reencuentro de las dos principales fuerzas nacionales ante la Unión Europea. Salvo en la común aspiración a que la “ayuda financiera” (rescate parcial de la banca española) se canalice como ayuda directa a los bancos sin pasar por el Estado. “Pelee usted por esa fórmula y nosotros estaremos detrás apoyándole” (Rubalcaba a Rajoy). Y poco más, como la consabida coincidencia en apostar por medidas que favorezcan el crecimiento y, lo más urgente, inyecciones de liquidez para suavizar el acoso de los mercados a nuestra deuda soberana. No procede ir más lejos en la referencia a un presunto acuerdo de los dos primeros espadas de la política nacional ante la cumbre de Bruselas.
A pesar de Gallardón, con una creciente tendencia a regatearse a sí mismo, las expresiones de “guante blanco” y “mano tendida” se adueñaron de las crónicas y dejaron flotar la esperanza del consenso PP-PSOE tantas veces reclamado en estas horas de tribulación. Vana esperanza. Rubalcaba hizo una calculada declaración de apoyo al Gobierno. Y Rajoy le agradeció el tono. De buen rollo, que es lo que tocaba en las horas previas al choque deportivo con Portugal y al choque político con Angela Merkel. En cuanto se cierre el paréntesis, volverá el intercambio de pedradas.
De hecho no habían pasado ni 24 horas desde que Rubalcaba, en un hotel de Madrid, había hecho el enésimo ejercicio de equidistancia entre la necesidad de diferenciarse políticamente del Gobierno del PP y la exigencia de su propia responsabilidad como hombre de Estado obligado a ejercer de oposición “constructiva”. Pero sin cortarse un pelo en la descripción de los síntomas. Primero, exhaustivo relato sobre la evolución de los indicadores seis meses después del cambio de papeles. Todos a peor: crecimiento, paro, deuda, déficit público y prima de riesgo Y luego, la pedrada: “Este Gobierno ha perdido confianza a chorros”.
Si miramos hacia el otro lado de la barricada, el síntoma lo encontramos en la chirriante andanada de Gallardón contra el líder del PSOE por cuenta de la política antiterrorista. La “herencia recibida” sigue siendo un recurso argumental tan barato y tan cómodo que no se va a salir por ahora del discurso del PP.
El propio Rubalcaba le daba carta de naturaleza unas horas antes al declarar: “No seré yo quien niegue que la situación que encontró el señor Rajoy era difícil, pero lo cierto es que ahora está peor por las decisiones y los errores del Gobierno del PP”, dijo en su comparecencia pública de este martes, antes de referirse a la imprevisibilidad de Rajoy (hacer lo contrario de lo prometido), el empeño en retrasar los Presupuestos por razones electorales y, sobre todo, la obsesión de buscar culpables en lugar de buscar soluciones a los problemas del país.
Me temo, pues, que estamos ante un breve paréntesis, antes de volver a la reyerta política nacional.
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COMENTARIOS
107ciudadanomedio 28/06/2012 | 21:48
#100 Boswell, si quiere Vd. leer algo impresionante sobre las chekas lease Archipielago Gulag.
Es un documento de primera mano, lo vivo Solschenitzin en persona. Y recogio experiencias que le contaron los que lo habian vivido.
Un saludo muy cordial.
106Boswell 28/06/2012 | 21:07
In memorian. Andrés Montes.
Andrés:
Con tu exageración caribeña, ponías nervioso a mi difunto padre, hombre castellano austero.
Hoy va por los dos.
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Televisión Española. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.